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Ausentismo y deserción tras muerte de estudiante

San Martín. Asesinato de estudiante provocó la ausencia de la mitad de los alumnos en la clase que estudiaba. La escuela atiende a 1,574 alumnos, pero no tiene un sicólogo.

Jorge Beltrán
El Diario de Hoy

metro@elsalvador.com

Estudiantes del proyecto Santa Teresa retornan a sus casas después de las clases. Foto EDH

Para muchos estudiantes de la escuela del Proyecto Santa Teresa, en San Martín, la zozobra de asistir a clases acabará el próximo miércoles. Algunos padres también dicen estar ansiosos porque el año escolar termine.

No es que no les guste estudiar, sino que después del asesinato de Vanessa Constanza, una estudiante del sexto grado, muchas cosas han ido a peor en la comunidad.

Los rumores de amenazas de muerte hacia otros estudiantes, muy allegados a la víctima, por ejemplo, hizo que, en algunos cursos, como en el Sexto A, la asistencia bajara casi a la mitad. Hubo deserciones, incluso. Muchos padres de familia optaron por ir a dejar a sus hijos hasta la entrada de la escuela.

Las autoridades del centro escolar prefieren no hablar del tema. Tienen miedo, dicen. Aunque sí admiten que, después del crimen, dos alumnos muy amigos de la víctima, desertaron.

En los corrillos de la escuela, indagando con los mismos estudiantes se sabe que hace pocos días un estudiante estuvo a punto de ser asesinado. Miembros de la mara Salvatrucha, que dominan el sector, lo persiguieron. El se les escabulló introduciéndose a una casa.

Otra estudiante del mismo curso de Vanessa también desertó. Las familias de ambos prefirieron emigrar del lugar.

Y es que aunque muchos docentes se nieguen a comentar que a la escuela asisten jóvenes vinculados a la Mara Salvatrucha, más de alguno comenta que, por lo menos hay jóvenes que simpatizan con esa pandilla.

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“Como si no hubiera hecho nada”

¿Hay pruebas de eso? “Vaya a los baños y verá que tengo razón”, contesta quien hace la afirmación.

Es cierto. Los baños están saturados de grafitos (distintivos) de la MS. Cerca de los retretes, tres estudiantes se pintan recuerdos de despedida en los faldones de las camisas escolares: son dibujos hechos con tinta de lapicero. Hay calaveras o figuras de diablitos con la “garra”, símbolo de la MS.

El asesinato de Vanessa causó mucha conmoción. Muchas instituciones gubernamentales, como la Alcaldía de San Martín, Ministerio de Gobernación, Consejo Nacional de Seguridad y otras se avocaron a la escuela a ofrecer ayuda psicológica.

Pero sólo una psicóloga llegó por varios días a dar charlas al curso al que pertenecía Vanessa. Luego se ausentó.

El Consejo Nacional de Seguridad les ofreció la construcción de un muro perimetral. Las autoridades ven con buenos ojos esa intención. “Ya vinieron a tomar medidas”, asegura un docente.
Eso, dicen, les ayudará mucho. Esperan que les cumplan pronto.


Sin atención sicológica
- A la escuela asisten 1,574 estudiantes; sin embargo no tienen un solo psicólogo.
- El entorno violento en que viven los estudiantes hace indispensable que se les proporcione ayuda profesional.
- Las riñas entre estudiantes son frecuentes.
 

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