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Sábado 1 de Noviembre

 

 

 

 
 

Comentario de la semana
“Las Américas”

Eduardo Torres*
El Diario de Hoy
eduardo@elsalvador.com

En una docena de países, reporta en exclusiva, en su última edición, la prestigiosa revista “The Economist” —como hallazgo de un estudio de actitud a nivel latinoamericano, realizado en 17 países por la firma chilena Latinobarómetro—, una clara mayoría ve la economía de mercado como la única ruta para llegar al desarrollo, aunque hay fuerte oposición a ella en Ecuador, Panamá y la Venezuela de Hugo Chávez.

En términos generales, el estudio también indica el distanciamiento existente entre América Latina y Estados Unidos. En México y los países sudamericanos, en el año 2000, “buena” o “muy buena” opinión tenía sobre Estados Unidos un 67% de la población. Ahora es de 53%.
Centro América, sin embargo, es otra historia.

Como “firmemente a favor de Estados Unidos”, puso “The Economist” a Centro América, con un 76% con opinión positiva hacia ese país, con muy poca diferencia del porcentaje de hace tres años: un 80%.

Realizando Latinobarómetro este tipo de estudios desde 1996, el de este año encuentra que uno de cada dos latinoamericanos permanece, con firmeza, comprometido con la democracia, “a pesar de cinco años sin crecimiento del ingreso per cápita de la región”.

En semejante contexto, se desarrolló durante la presente semana la “Conferencia de las Américas”, organizada por el periódico estadounidense “The Miami Herald”, en el lujoso Hotel Biltmore, en Coral Gables, Estado de Florida.

La plana mayor de la administración Bush, directamente relacionada con América Latina, anduvo por ahí.

También, entre otros, Lucio Gutiérrez, presidente de Ecuador —con una ostentosa delegación de 35 miembros—; el Vicepresidente de la Argentina, el Presidente de Nicaragua, Enrique Bolaños, y nuestro Presidente, Francisco Flores.

En su intervención del miércoles al mediodía, el arquitecto de la política estadounidense hacia la región, Roger Noriega, reconoció lo “emproblemado” que se encuentra el hemisferio. La razón, dijo, ha sido la recesión económica a partir de 2000, “profundizada por los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001”.

Las economías de socios comerciales claves de Estados Unidos, añadió, no se recuperan aún y sus más vulnerables ciudadanos sufren las consecuencias.

En el cierre de su discurso, sin embargo, Noriega argumentó que la raíz de los problemas en “Las Américas” es de tipo político, de institucionalidad, no meramente económicos. Empero, dijo que “no debe quedar duda del compromiso de su país para ayudar a sus amigos y vecinos de la región”.

Entre visiones

Durante el almuerzo que precedió a la presentación del Subsecretario Adjunto estadounidense, Roger Noriega, me tocó compartir con siete personas que en mi vida había visto. Cinco eran estadounidenses, gente de negocios, y dos eran tradicionales políticos sudamericanos. Personas de amplia experiencia.

Uno de ellos, ex canciller de su país, fanfarrón, educado, pero con menor inteligencia —al menos emocional— de la que él se atribuía, me dio la clave de por qué no constituimos una sola América.
Que los pagos de la deuda, que las drogas, la pobreza.

En fin, si la mesa hubiese estado clavada en lo que él manifestaba —como era su intención—, pues hubiese sido de ponerse a llorar.

Está el Presidente de su país, le pregunté, a favor del libre comercio.

Claro, me respondió, en un fino inglés. El punto no es ese, Eduardo —vio mi nombre en la credencial en mi pecho—, es que tenemos que renegociar la deuda para poderla pagar. Porque no se trata de no pagarla, le dijo a toda la mesa, queremos pagarla, pero no podemos pagarla al costo con que a este momento lo estamos haciendo.

Cuán lejos nos encontramos, pensé.

Mientras Centro América le apuesta a una sociedad para la prosperidad con la nación más rica del planeta, que por cierto durante el tercer trimestre del año tuvo el mayor repunte en casi dos décadas, con un 7.2% de crecimiento en ese lapso, de Panamá hasta Tierra del Fuego —no todos por supuesto— siguen buscando culpables para sus desaciertos.

Respeto todas las opiniones, pero personalmente me uno a la que en verdad puede traernos prosperidad duradera. El populismo, la retórica jamás habrán de funcionar.

*Lic. en Ciencias Jurídicas y columnista de El Diario de Hoy.

 

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