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Opinando
Un INPEP renovado y dinámico
El
INPEP se crea bajo la sombra histórica de los principios
de unidad, universalidad y solidaridad, propios de la doctrina de
seguridad previsional
Hace veintiocho años, los salvadoreños fuimos testigos
del nacimiento de la primera institución previsional conocida
en el país, que desde entonces conocemos como el Instituto
Nacional de Pensiones de los Empleados Públicos, INPEP, cuyo
objetivo primordial es cubrir los riesgos de invalidez, vejez y
muerte de los empleados del sector estatal, quienes tradicionalmente
no tenían otras prestaciones que la de recibir pensión
por cantidad de años trabajados, a través de diversos
ministerios del Ejecutivo, y que representaban una carga más
para el presupuesto nacional.
El INPEP se crea bajo la sombra histórica de los principios
de unidad, universalidad y solidaridad, propios de la doctrina de
seguridad previsional que ya imperaba en muchas naciones europeas,
formándose mucho antes de que en el país se instituyera
o se adoptara el funcionamiento de las llamadas Administradoras
de Fondo de Pensiones, o AFP, algunas de las cuales se fusionaron,
y otras, simplemente, dejaron de existir.
Incluso, recuerdo que el Instituto, al escaso segundo año
de su creación, comenzó a otorgar pensiones de carácter
vitalicio a los servidores públicos, abriendo su abanico
de beneficios hasta la adquisición de viviendas propias,
mediante el otorgamiento de créditos a bajos intereses y
plazos largos, que en la actualidad ya dejó de ser un rubro
directo, pero que se gestiona con el sistema financiero del país.
Con respecto a lo anterior, el que esto escribe es uno de los favorecidos
con el crédito para vivienda que se otorgaba antes, gracias
a lo cual poseo mi casa en un sector urbano tranquilo y fácilmente
accesible a la ciudad capital, la que por su precio muchos de mis
amigos no creen que la tenga por pocos miles de colones, con relación
a las dimensiones del terreno y área de construcción,
comparando, por supuesto, con el tiempo actual.
Este mes, el INPEP arriba a su cumpleaños vigésimo
octavo. Por el hecho de haber realizado una labor loable, considero
justo hacer, por medio de las páginas de este querido matutino,
un reconocimiento por su trayectoria que con sentido humanitario
ha brindado a muchísimos afiliados y pensionados.
Hasta la fecha, gracias a su intachable administración presidida
por don Erick Casamiquela, aunado a un equipo dinámico de
gerencias y empleados, más de cincuenta y cinco mil pensionados
reciben sus pagos mensuales en forma puntual y el tiempo de respuesta
para obtener pensión se ha vuelto rápido y eficaz.
El INPEP, al que auguraban un pronto fallecimiento, se me representa
como el ave fénix, que se ha levantado de las cenizas de
la incertidumbre para volverse una entidad autónoma, pujante
y renovada, que además de las pensiones que otorga, impulsa
otros programas, como formación de grupos artísticos,
aspectos recreativos y talleres vocacionales entre los pensionados,
manteniendo una sala permanente donde se pueden adquirir adornos
y objetos artesanales muy bellos y útiles, contribuyendo
así a mejorar la calidad de vida de sus asegurados.
Felicitamos al INPEP por estos veintiocho años de labor fructífera,
porque ha demostrado ser una de esas pocas entidades que, a pesar
de haber sido creadas bajo el amparo del Estado, ha logrado establecer
un ritmo de trabajo eficaz y efectivo, idéntico a una gestión
administrativa privada, y eso es un balance positivo que merece
destacarse.
* Psicólogo y abogado.
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