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Velada
ochentera con Ana Torroja
La
gira de Ana Torroja por Centroamérica inició el jueves
anterior en Guatemala. San Salvador la disfrutó anoche.
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| Los Guatemaltecos
disfrutaron de un espectáculo de calidad el jueves por
la noche. El mismo que Torroja presentó en San Salvador
Foto: Cortesía Siglo Veintiuno |
En la fila de ingreso para el concierto de Ana Torroja, la noche
del jueves pasado en el Centro de Convenciones del hotel Tikal Futura,
se podía percibir que todos teníamos algo en común,
que no pude identificar de inmediato. A eso de las 21:30 horas,
mientras el trío guatemalteco A tempo abría el show,
pude fijarme más y definí lo que nos unía:
todos, o casi todos, éramos treintañeros que seguramente
fuimos a ver a Mecano en el inolvidable concierto de 1989. Los comentarios
de mis vecinos lo confirmaron.
Lo más esperado
Unos minutos después de las diez de la noche se apagaron
las luces, los murmullos impacientes del público estallaron
en ovación cuando la menuda Ana Torroja salió al escenario
llena de vitalidad, como si más de 20 años de carrera
le inyectaran más energía.
Iniciando su concierto con canciones nuevas, de su producción
Frágil principalmente, la española prometió
no olvidarse de las viejitas. Esas canciones ochenteras de Mecano
era lo que la mayoría estaba pidiendo a gritos.
La aparente frialdad del público, que no era más que
la primera emoción, quedó atrás cuando sin
previo aviso se lanzó a cantar Un año más,
y todos emocionados dejaron sus asientos. A partir de ahí
Torroja nos llevó a través de una inteligente mezcla
de canciones nuevas y las más famosas de
su carrera, Hijo de la luna, Mujer contra mujer, La fuerza del destino,
entre otras. Personalmente, casi me caigo de la silla cuando cantó
Aire.
"Les tengo un regalo, espero que lo disfruten", dijo la
madrileña antes de cantar un mix de las canciones más
populares de Mecano. Al finalizar quiso irse del escenario, pero
el público la trajo de vuelta, e interpretó Cruz de
Navajas y Me cuesta tanto olvidarte, para que, al fin, sus admiradores
quedaron más o menos satisfechos.
A eso de la medianoche, Ana Torroja se despidió de su público
con emoción, y yo me quedé pensando "quisiera
verme así a su edad".
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| Acompañada
por músicos y coristas de calidad indiscutible, Torroja
logró escender los ánimos del público chapín
Foto: Cortesía Siglo Veintiuno |
Ana
domina el escenaroi con figura y cálidad voz Foto:
Cortesía Prensa Libre |
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Torroja triunfó
en Guatemala
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Foto:
Cortesía de Prensa Libre
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Por
Leonel Sión
Cortesía de Prensa Libre
Con un atuendo entre vaquero y amazónico, bronceado mediterráneo
que realzaba su cuerpo menudo pero atlético, Ana Torroja
presentó el jueves último un concierto en el país
como parte de su gira Frágil 2003.
Los feligreses de su música, a pesar de las casi dos
horas de retraso, aplaudieron todos sus temas: del álbum
homónimo, de sus discos individuales, de Girados, con
Miguel Bosé, y entrañablemente los de Mecano,
el grupo al que pertenecía la madrileña.
La cosecha de palmas comenzó Con sólo un beso,
de su producción más reciente, y del cual también
incluyó, entre otros, Veinte mariposas, Quién
dice, Me basta con creer y Frágil.
No obstante, Ana no quiso romper la magia creada e incursionar
en el "crossover", por lo que dejó sin intento
la canción en inglés de su álbum Frágil,
Wish you were here, original de la legendaria banda inglesa
Pink Floyd.
Torroja también dio paso a la nostalgia y sacó
uno a uno temas de Mecano como Ya no te quiero, Corazones, De
mujer a mujer, Aire e Hijo de la Luna, con lo cual removió
recuerdos en la audiencia.
Nostálgica Tras 90 minutos de recital, ensayó
una despedida, pero a sus "fieles" les fue imposible
dejarla partir sin que antes cantara Cruz de navajas y Me cuesta
tanto olvidarte. |
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