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Una
mirada de fe
La nueva película de Mel Gibson
Gran
expectativa se ha generado en el mundo del cine por la nueva película
de Mel Gibson sobre las últimas doce horas en la vida de Jesucristo.
El filme, dirigido por el mismo Gibson y producido por Icon Productions,
se exhibirá el próximo año antes de Pascua de
Resurrección.
El autor, considerado como un gran actor y productor de películas,
ha ganado varios premios Oscar y en Hollywood es visto como un talento
en la producción cinematográfica.
Inicialmente, a la película se le había puesto el nombre
de The passion, pero últimamente le ha cambiado
el nombre por The passion of Christ, ya que la productora
Miramax ya había registrado este nombre para la realización
de una comedia romántica, basada sobre la novela de la escritora
inglesa Jeannette Winterson.
El argumento, basado en el Evangelio de San Juan, nos habla de Jesús
de Nazaret, un misterioso carpintero judío que existió
en la provincia romana de Palestina, que comienza a enseñar
públicamente que el Reino de Dios ha llegado.
El pueblo judío, que por muchos años había estado
esperando un libertador, piensa que en ese nuevo predicador pueden
poner sus esperanzas para ser rescatados de la opresión romana
y del sufrimiento que tienen, para recobrar su antigua dignidad.
Con la ayuda de Judas Iscariote, el Sanhedrín, que era el supremo
consejo de gobierno, compuesto por los sacerdotes judíos y
los fariseos más influyentes, conspira para condenar a Jesús,
le arresta y le entrega a las autoridades romanas, acusándole
de traición contra Roma. Poncio Pilatos ordena que le crucifiquen
como un vulgar criminal.
Se han estado dando por Internet algunos avances de la película,
y en algunos lugares, como en el multitudinario Congreso Eucarístico
realizado en Atlanta, en donde un corto de la película se estrenó
al inicio del encuentro, se mantuvo al público en gran expectativa
desde el principio hasta el final.
El corto presenta una secuencia de imágenes de la crucifixión,
de un realismo sin precedentes, intercalado con saltos al pasado en
los que se contrasta, por ejemplo, la caída de Jesús
con la cruz a cuestas y un episodio de su infancia, donde se ve a
María corriendo para recoger a su pequeño hijo, que
se ha caído a causa de un tropiezo.
El protagonista de la película, Jim Caviezel, al dirigirse
a los participantes del Congreso, les dijo: ¡Este es un
llamado a las armas, hermanos y hermanas católicos! ¡Un
llamado a las armas para expresar radicalmente nuestra fe en público,
para anunciar a Jesucristo con fuerza, sin temor, para así
combatir con fortaleza los males de este mundo y mandar al diablo
al infierno, que es donde le corresponde estar!.
La película, aún sin haber salido al público,
no ha dejado de causar molestias en algunos judíos que tildan
a Gibson de antisemita por la representación basada en los
evangelios. El cardenal colombiano, Darío Castrillón
Hoyos, que es Prefecto para la Congregación del Clero en el
Vaticano, calificó la película de maravillosa, profunda,
fiel a los evangelios y sin riesgo antisemita alguno... no veo
en la película ninguna culpabilidad contra los judíos.
No tiene nada antisemita. Está de acuerdo con la narración
bíblica, pero no nos pone frente al juicio de una raza. Los
que están ahí son los que tienen la culpa. Esas
fueron sus palabras.
El rabino Daniel Lapin, uno de los líderes judíos más
respetados en Estados Unidos, consideró como un error
las críticas y acusaciones de grupos semitas radicales contra
la película.
También afirma que, mientras la mayoría de los
judíos espera pacientemente para ver la película antes
de responder, otros optan por condenar prematuramente un filme que
aún no ven o violan los acuerdos de confidencialidad con los
productores de Icon.
Esta película, sin duda, sacudirá los sentimientos religiosos
de miles de personas. Algunos de los actores no iban a las filmaciones
sin haber ido a la Santa Misa y haber comulgado, pues querían
reflejar el amor de Cristo, que salva con su dolor.
Mel Gibson reveló al periodista Deal Hudson, director de la
revista católica Crisis, que la mano que en la película
se ve tomando el clavo y el pesado martillo para perforar la mano
de Jesús, es su misma mano, como un símbolo personal
de que no han sido los judíos los que clavaron a Cristo, sino
todos nosotros con nuestros pecados.
La película, filmada en latín y en hebreo, nos sitúa,
dice el cardenal Castrillón Hoyos, en el momento histórico
de manera admirable, es decir, nos remonta a la realidad que vivió
Cristo durante las horas de su pasión y nos ayudará
a valorar el amor de Cristo por cada uno de nosotros, haciéndose
obediente hasta la muerte en la cruz.
*Párroco de la iglesia
de María Auxiliadora (Don Rúa).
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