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Domingo 26 de Octubre

 

 

 

 
 

Una mirada de fe
La nueva película de Mel Gibson

Oscar Rodríguez Blanco, s, d, b.*
El Diario de Hoy
E-mail: osrobla@hotmail.com 

Gran expectativa se ha generado en el mundo del cine por la nueva película de Mel Gibson sobre las últimas doce horas en la vida de Jesucristo.

El filme, dirigido por el mismo Gibson y producido por Icon Productions, se exhibirá el próximo año antes de Pascua de Resurrección.

El autor, considerado como un gran actor y productor de películas, ha ganado varios premios Oscar y en Hollywood es visto como un talento en la producción cinematográfica.

Inicialmente, a la película se le había puesto el nombre de “The passion”, pero últimamente le ha cambiado el nombre por “The passion of Christ”, ya que la productora Miramax ya había registrado este nombre para la realización de una comedia romántica, basada sobre la novela de la escritora inglesa Jeannette Winterson.

El argumento, basado en el Evangelio de San Juan, nos habla de Jesús de Nazaret, un misterioso carpintero judío que existió en la provincia romana de Palestina, que comienza a enseñar públicamente que el “Reino de Dios” ha llegado.

El pueblo judío, que por muchos años había estado esperando un libertador, piensa que en ese nuevo predicador pueden poner sus esperanzas para ser rescatados de la opresión romana y del sufrimiento que tienen, para recobrar su antigua dignidad.

Con la ayuda de Judas Iscariote, el Sanhedrín, que era el supremo consejo de gobierno, compuesto por los sacerdotes judíos y los fariseos más influyentes, conspira para condenar a Jesús, le arresta y le entrega a las autoridades romanas, acusándole de traición contra Roma. Poncio Pilatos ordena que le crucifiquen como un vulgar criminal.

Se han estado dando por Internet algunos avances de la película, y en algunos lugares, como en el multitudinario Congreso Eucarístico realizado en Atlanta, en donde un corto de la película se estrenó al inicio del encuentro, se mantuvo al público en gran expectativa desde el principio hasta el final.

El corto presenta una secuencia de imágenes de la crucifixión, de un realismo sin precedentes, intercalado con saltos al pasado en los que se contrasta, por ejemplo, la caída de Jesús con la cruz a cuestas y un episodio de su infancia, donde se ve a María corriendo para recoger a su pequeño hijo, que se ha caído a causa de un tropiezo.

El protagonista de la película, Jim Caviezel, al dirigirse a los participantes del Congreso, les dijo: “¡Este es un llamado a las armas, hermanos y hermanas católicos! ¡Un llamado a las armas para expresar radicalmente nuestra fe en público, para anunciar a Jesucristo con fuerza, sin temor, para así combatir con fortaleza los males de este mundo y mandar al diablo al infierno, que es donde le corresponde estar!”.

La película, aún sin haber salido al público, no ha dejado de causar molestias en algunos judíos que tildan a Gibson de antisemita por la representación basada en los evangelios. El cardenal colombiano, Darío Castrillón Hoyos, que es Prefecto para la Congregación del Clero en el Vaticano, calificó la película de maravillosa, profunda, fiel a los evangelios y sin riesgo antisemita alguno... “no veo en la película ninguna culpabilidad contra los judíos.

No tiene nada antisemita. Está de acuerdo con la narración bíblica, pero no nos pone frente al juicio de una raza. Los que están ahí son los que tienen la culpa”. Esas fueron sus palabras.

El rabino Daniel Lapin, uno de los líderes judíos más respetados en Estados Unidos, consideró como “un error las críticas y acusaciones de grupos semitas radicales contra la película”.

También afirma que, “mientras la mayoría de los judíos espera pacientemente para ver la película antes de responder, otros optan por condenar prematuramente un filme que aún no ven o violan los acuerdos de confidencialidad con los productores de Icon”.

Esta película, sin duda, sacudirá los sentimientos religiosos de miles de personas. Algunos de los actores no iban a las filmaciones sin haber ido a la Santa Misa y haber comulgado, pues querían reflejar el amor de Cristo, que salva con su dolor.

Mel Gibson reveló al periodista Deal Hudson, director de la revista católica Crisis, que la mano que en la película se ve tomando el clavo y el pesado martillo para perforar la mano de Jesús, es su misma mano, como un símbolo personal de que no han sido los judíos los que clavaron a Cristo, sino todos nosotros con nuestros pecados. 

La película, filmada en latín y en hebreo, nos sitúa, dice el cardenal Castrillón Hoyos, en el momento histórico de manera admirable, es decir, nos remonta a la realidad que vivió Cristo durante las horas de su pasión y nos ayudará a valorar el amor de Cristo por cada uno de nosotros, haciéndose obediente hasta la muerte en la cruz.

*Párroco de la iglesia de María Auxiliadora (Don Rúa).
 

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