| |

Tema
del momento
West Side Story
Trabajo
compensado, distracción, respeto, cariño, comprensión
y apoyo es lo que buscamos los seres humanos y los integrantes de
las maras, antes que nada.
Es un musical de 1961 que ganó diez Oscar. Describe la enemistad
entre dos pandillas del West Side de Nueva York, los Sharks,
muchachos procedentes de Puerto Rico, y los Jets, de
ascendencia anglosajona. Las canciones Tonight, María
y América son los famosos evergreens
de este musical cantados en todos los idiomas.
Para mí fue la primera información sobre las pandillas
juveniles de entonces en los Estados Unidos. Posteriormente vimos
las noticias sobre las peleas entre los grupos juveniles con motivaciones
raciales y, más adelante, a los Ángeles del
infierno, que, cabalgando sus motos de gran cilindrada y vistiendo
ropa vaquera, a donde llegaban armaban líos con la policía
y la gente del lugar. Años más tarde aparecieron en
Europa los grupos neo-nazis, que además de sus objetivos
políticos, de vez en cuando la toman contra los inmigrantes.
Los hinchas de los grandes equipos de fútbol, que viajan
en buses o en trenes especiales y a quienes la policía tiene
que conducir al estadio y luego del estadio a la estación
para que no destruyan media ciudad, son dignos de mencionar como
parte de la nueva ola de violencia de los últimos diez años,
así como la violencia organizada en las manifestaciones políticas,
en las que se tiran piedras, pintan paredes, rompen vidrios o se
queman llantas, generan inestabilidad.
En Madrid, Barcelona o Valencia, ahora tenemos los grupos de niños
de entre los 12 y 15 años que, como diversión, rompen
los vidrios de los carros y les prenden fuego con cócteles
Molotov
En Centroamérica nos preocupa ahora el fenómeno de
las maras, que como grupos organizados con procedimientos de admisión,
su ética de pertenencia, códigos de honor, símbolos
tatuados y gestos con las manos no son tan nuevos, lo mismo que
las causas que llevan a los jóvenes a integrarse a estos
grupos.
La necesidad de pertenencia es humana y así también
existen grandes agrupaciones de jóvenes alrededor de movimientos
como los Boy Scouts, que también tienen sus reglas, procedimientos,
códigos internos, su jerarquía y organización
nacional e internacional. Hay muchos movimientos y organizaciones
cristianas que cuando el Papa, a quien debemos felicitar por sus
25 años de pontificado, les llama, acuden desde miles de
kilómetros y en cientos de miles a los lugares indicados.
La Cruz Roja y la Cruz Verde agrupan a muchos jóvenes en
busca de identidad, seguridad y sentido de pertenencia...
Hurgando en la Internet encontré que en Centro
América existen alrededor de 475 agrupaciones con unos cien
mil miembros. Es cierto, por lo tanto, lo que dijo el Presidente
cuando inició el Plan Mano Dura: Hay más mareros
que policías.
Para la sociedad, que la formamos todos, el problema se ha vuelto
serio, porque ya no se trata de muchachos que se organizan como
pandillas callejeras para apedrearse, que ya es suficientemente
malo, sino que detrás del movimiento ya hay un buen inventario
de hechos delictivos y criminales con tendencia de crecimiento.
Si la regla natural del 80/20, que rige casi todas las cosas de
nuestro planeta, se cumple en este contexto, solamente el 20% sería
verdaderamente violento y el restante 80% debiera ser rescatable
con programas ocupacionales donde estos muchachos empleen su tiempo
en cosas útiles que aporten algo a sus familias y a la sociedad.
Yo creo que, en primer lugar, tenemos que aceptar que las maras
tienen su origen y causas en distorsiones familiares y sociales
ya conocidas y que hay que prevenir, pero también que, como
grupos organizados, forman parte de nuestra sociedad. Luego, es
muy importante asumir que la prevención, la reinserción
y la corrección requieren de inversión en esfuerzos,
riesgos, tiempo y dinero y, además, que la solución
no caerá del cielo y que tiene su parte correctiva y dura
para quienes hayan delinquido y lo que han hecho sea condenable
de acuerdo con las leyes.
Pero en régimen preventivo, me imagino, por ejemplo, un programa
especial bien vendido con fondos nacionales o internacionales, en
el que a los jóvenes rescatables primero les enseñen
un oficio, por ejemplo, albañiles, carpinteros o electricistas,
y luego se les dé trabajo para que construyan casas para
personas que no tienen viviendas.
Organizarles para que entre todos y junto con las escuelas limpien
las ciudades y convirtamos a El Salvador en el país más
limpio del mundo. O bien organizándoles por barrios o ciudades,
en equipos deportivos de diferentes disciplinas e incluso enseñándoles
a tocar instrumentos musicales para formar grandes bandas de paz
o a trabajar en el campo labrando la tierra o creando granjas donde
puedan trabajar y, así como existen productos orgánicos,
que tengamos también productos de granjas trabajados y cosechados
por jóvenes reinsertados o incluso, por qué no, crear
una policía especial, tal como existe la Policía Militar.
Aún no es tarde para emprender masivamente, a la par de los
planes correctivos, más planes preventivos de cambio cultural
y de vuelta a la vida normal en sociedad para los muchachos que
aún son rescatables.
Trabajo compensado, distracción, respeto, cariño,
comprensión y apoyo es lo que buscamos los seres humanos
y los integrantes de las maras, antes que nada, son personas con
necesidades y sentimientos que son cubiertos de una manera diferente
y que, como consecuencia, también les lleva a conductas diferentes.
Me cuesta pensar que todos son violentos y capaces de matar; pienso
que, como en todas las sociedades, existen personas enfermas que
encuentran satisfacción en matar y hacer gala de estos hechos.
Jack El Destripador, en Londres; El Payaso,
en Estados Unidos; el francotirador, en Washington, y los jóvenes
que entraron armados en sus escuelas y mataron e hirieron a maestros
y compañeros, son ejemplos claros de conductas especiales.
Desintegración social, pobreza y corrupción siempre
ha habido en el mundo desde los tiempos antes de Cristo, y los gobernantes
también han tenido que buscar y aplicar formas y medidas
para remediarlos
Por cierto
¿Qué ofrecen concretamente
los candidatos a la Presidencia para resolver el problema de las
maras?
*Ingeniero y columnista de El Diario de Hoy.
|
|