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Policía
detiene a padre denunciado
por violar a su hija de siete años
Guazapa.
La víctima vive sola con el presunto agresor. Éste
adujo que era inocente
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| Arrestado -Sixto Galdámez agredía
sexualmente a su hija. Foto Lissette Lemus |
Un hombre de 68 años fue arrestado por la policía
de Guazapa, señalado de violar a su hija, una niña
de siete años.
Esperanza M. vivía sola con Sixto M. Galdámez. La
madre, una mujer que según los vecinos tiene unos 25 años
y que reside en la misma colonia, la abandonó al poco de
haber nacido.
El hecho ocurrió en la Colonia San Antonio, de Guazapa, la
noche del martes, aunque al parecer, la agresión la perpetraba
con una anterioridad aún no determinada.
La policía hizo la detención el jueves en la tarde.
Ayer lo presentó ante los medios de comunicación.
Un oficial, de la delegación de Apopa, aseguró que
contra Galdámez cuentan con pruebas como un examen forense
que indica que sí hubo violación, además de
una cobija con manchas de sangre.
Sin embargo, el jefe de la fiscalía de Apopa dijo, ayer al
mediodía, que no tenían los resultados del examen.
Según las primeras indagaciones, la niña no había
sido penetraba vaginalmente, aunque sí presentaba manipulación
a nivel genital, es decir, tocamientos.
Laceraciones
Mientras, el presunto agresor sexual, que dijo dedicarse a la albañilería,
se mostraba sereno y seguro de que el examen forense le valdría
para salir bien librado.
Además, decía que por pura envidia lo habían
metido en ese lío. Sospechaba, dijo, que la madre de la menor
era quien lo había denunciado.
No obstante, la presunta violación fue descubierta el miércoles
en la mañana por una doctora de la Unidad de Salud de Guazapa.
Una vecina llevó a la niña a pasar consulta por un
problema respiratorio. La menor aprovechó el momento para
decir que le dolía la parte baja del vientre.
La doctora desnudó a la niña. Fue así como
se percató de que presentaba laceraciones en los genitales.
Antes de llegar a la clínica, Esperanza le había comentado
a esa vecina que el papá la había tocado en la partecita
(genitales).
Dinora Pérez, quien acompañó a la menor al
examen en Medicina Legal, dijo que un médico de ese instituto
le comentó que la niña sólo presentaba laceraciones
en la vagina y que no había desgarre, lo que habría
sucedido si la hubieran penetrado.
Mientras tanto, Esperanza jugaba ayer por la mañana junto
a otros menores vecinos suyos. La niña parecía tranquila,
correteando en el patio de la vivienda de Dinora, bajo cuyo cuidado
está desde la noche del jueves.
Sin madre, pero con un buena vecina de los comerciantes
Esperanza vive con su padre en una lotificación, en los
arrabales de la ciudad de Guazapa.
Este año comenzó el Primer Grado, pero hace ratos
que no va a la escuela. Su papá ya no la mandó porque
no estudiaba en casa.
Aunque su madre biológica vive a pocos metros, no hay ninguna
relación entre ellas. Como que si odiara a la niña,
comentó una joven de 23 años. A cambio, la niña,
de piel blanca y ojos grandes, confía en una vecina, que
a veces le alimenta y le prodiga cuidados. Fue a ella a quien comentó
que por las noches su papito se le subía y le
ponía el pipí (pene) en la partecita.
La mujer dice que con gusto la cuidaría si las autoridades
se lo permitiesen.
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