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Dilema
cárnico en el TLC
En
el TLC no será fácil conciliar los intereses de los
sectores involucrados con la carne de cerdo.
Los
porcicultores y embutidores nunca han estado de la mano en la negociación
del Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos.
Los primeros -proclives a la exclusión- debieron abrir cuotas
a última hora para la importación de carne de cerdo,
forzados por los negociadores oficiales y presionados a la vez por
las demandas de apertura de los Estados Unidos.
Los segundos -inclinados al libre mercado- aún están
incómodos con la apertura de sus proveedores, porque consideran
que las cuotas no deben ser pequeñas ni limitadas con porcentajes
fijos, ya que frenan la importación de materia prima que
les daría mayor competitividad.
Los porcicultores alegan que la importación de cerdo estadounidense
dañaría al sector, por los subsidios existentes.
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Porcicultores aceptan
cuota
Los criadores de cerdos
aceptan competir, pero en ciertas condiciones. El subsector
está dispuesto a que el país libere de aranceles
una cuota de 500 toneladas métricas anuales de carne
y cualquier derivado que los procesadores de embutidos requieran.
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Los embutidores quieren que el TLC sea un mecanismo que les permita
suficiente abastecimiento.
Quieren mejores insumos
Los embutidores centroamericanos esperan que el Tratado de Libre
Comercio (TLC) con Estados Unidos les mejore la adquisición
de materia prima para la industria, ya que en la región predomina
el desabastecimiento de insumos.
Los fabricantes salvadoreños y, en algunos casos, los costarricenses,
son los que más caro compran la materia prima importada,
porque los aranceles oscilan entre el 40 y 47%, en carne de cerdo.
El resto de países son más abiertos, al cobrar aranceles
de 15% a las importaciones del mismo rubro.
Vicente Tejada, presidente de la Asociación Salvadoreña
de Industriales Cárnicos (Asicarne), consideró que
si el TLC no los apoya para conseguir los insumos necesarios, el
sector entrará en condiciones delicadas.
Por un lado, si los porcicultores insisten en abrir pequeñas
cuotas a la importación de carne de cerdo,
Guatemala, Honduras y Nicaragua van a superar en competencia a los
embutidores salvadoreños, porque cobran menos aranceles.
La industria considera que si se crean mecanismos seguros para administrar
equilibradamente las cuotas de importación, los porcicultores
no deben sentirse afectados.
Tampoco los que nunca han importado materia prima deben estar en
contra, porque las cuotas se fijarían con base en los promedios
anuales de los industriales, con un margen a favor de los que quieren
utilizar el sistema por primera vez, para beneficiarse del TLC,
explicó.
Por otra parte, los embutidores consideran que un buen acuerdo sería
negociar cuotas grandes con crecimientos anuales, basados en los
aumentos históricos que el comercio del sector ha registrado,
dijo.
Competitividad
Si se atienden tales demandas, los embutidores consideran que serán
competitivos frente a Estados Unidos, a mediano plazo.
En El Salvador existe un convenio entre porcicultores y embutidores
que obliga a estos últimos a comprar carne local y sólo
importan 1.7 millones de toneladas anuales de Canadá, no
de Estados Unidos, con un arancel de 40%, mientras los países
vecinos compran cortes estadounidenses, con menor arancel y menos
costo de transporte, comparó.
La pasada minironda agrícola aumentó las
expectativas de porcicultores y embutidores.
En los pasados acuerdos firmados por la región, los porcicultores
lograron ganar la batalla a los embutidores al dejar excluídas
la importación de insumos, mientras los embutidos fueron
liberados de aranceles.
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