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Lunes 13 de Octubre

 

 

 
 

Tomando la palabra
Reales o aparentes cambios en la lucha eleccionaria

Ernesto Alfredo Parada Rivera*
El Diario de Hoy
editorial@elsalvador.com

Me parece que hay distinto ambiente en el desarrollo de los sucesos motivados por las elecciones del año próximo, que resultarán en el ascenso de un nuevo Presidente de la República.

Escucho acerca de ser los partidos políticos, los que atraen a los electores como para decidir por quién votar. Oigo opiniones, también, sobre ser los candidatos a la presidencia quienes únicamente atraen votantes, olvidándose de los partidos. Seguro estoy de que, tratándose de elecciones para diputados, la población interesada vota por las agrupaciones políticas. Todo mundo ignora quién le representa en la Asamblea Legislativa.

También, creo, el votante se inclina por el candidato a alcalde, y no por el grupo político. Entonces aquí cabe recalcar el que, en sucesos electorales, digamos mixtos, el votante se decide por el partido, aun sin saber quiénes son los candidatos a diputados. Ambas posturas son importantes en el análisis a priori de quien será el elegido para habitar en la Casa Presidencial.

Paso a otro punto, la retardada decisión de Héctor Silva para lanzarse de candidato pretendiente a la más alta magistratura, vino a modificar el forcejo de dirigentes de polos partidarios —ARENA y FMLN—, cuya disputa atrajo la primaria atención hacia el esfuerzo de estos partidos mayoritarios. Ahora son tres los futuros y posibles mandatarios. Tony Saca es poderoso, porque es poderoso el partido en la cúpula estatal Ejecutiva, y lo atrajo para sí, precisamente por su exitosa trayectoria empresarial. No me invento afirmaciones. El señor Saca es un típico exponente de nuestra clase media. Se trata de esa clase media que vino estructurándose poco a poco, después de la caída del general Maximiliano Hernández Martínez.

Se solidificó a partir de 1950. Desde luego, esa clase media se irá modificándose, para bien o para mal, a medida que corre el tiempo. Estimo que es erróneo el criterio político informativo de los correligionarios areneros, quienes presentaron a Tony Saca como “venir de bien abajo”. Esto no es cierto. Ni lo creen los votantes. Los usulutecos con seguridad fruncieron el seño e hicieron motín de rechazo ante tal información inapropiada. La familia de Tony Saca no “viene de abajo” —una expresión peronista—. El candidato arenero es de una familia, estimo, acomodada con limitaciones económicas y sociales, como todos los salvadoreños medianamente acomodados, aun los que ascendieron de “abajo” para entrar a la clase media.

Lo importante en el señor Saca es su trayectoria como profesional de la comunicación: un analista radiofónico del importantísimo sector deportivo, de mucho éxito, esto es, de gran audiencia nacional; un empresario de radio que ascendió en los escalones radiofónicos con seguridad, firmeza y, así, lo radiodifusores salvadoreños vieron en él al profesional que necesitaban para fortalecer la Asociación Salvadoreña de Radiodifusores. Lectores amables: Leed bien. Esta nota no es un ditirambo. No encontraréis ni una pequeña alabanza. Trato de platicar acerca del candidato arenero.

Después de aquel caminar, Tony Saca es electo presidente de ANEP, una de las importantísimas organizaciones de empresarios.

Naturalmente, al mencionar al candidato del FMLN, sigo la misma tónica objetiva. Schafik Handal no viene de abajo. Todo lo contrario, viene de arriba. Nació en un lugar respetable, de excelentes comodidades económicas. Es un usuluteco de alta escala social, cuya familia es muy apreciada.

Es frase común, acuñada por sociólogos y otros estudiosos, el que somos producto de la sociedad en que vivimos. Schafik es un producto de la inapropiada y lamentable intervención de los militares en la política nacional, iniciada con la caída del general Martínez. Esa intervención que solidificó el mayor Osorio en 1950, con los auto llamados “revolucionarios auténticos”.

El régimen militar osorista decretó una Constitución socialista, cuerpo fundamental que los uniformados atropellaron en su integridad y cada uno de sus preceptos. Traigo a cuento la historia. Schafik fue creado al igual que una cantidad enorme de salvadoreños, por ese régimen injusto que condenó a quienes pensaban distinto al uniformado de turno, específicamente a quienes calificaron de “comunistas”.

Desde el inicio de sus intervenciones políticas, Héctor Silva se definió con claridad, es un hombre de izquierda. Hoy está en el “centro”. Por mi parte, no creo en posturas del centro. Eso sí, Héctor me parece un buen candidato a la presidencia. No tengo mayores datos. Me parece que su participación activa en la política es reciente y, como diputado, fue serio. Habla con hechos. Luego no creáis que viene de “abajo”. Todo lo contrario. Es de familia de alta posición social, distinguida, respetable, digamos “Jailaif”, esa élite social desaparecida o venida a menos como tal, pero que sus integrantes conservan la otrora postura de distinción.

Veremos, pues qué pasa en el futuro cercano. De lo que estoy seguro es de que, si hay cambios importantes, será para seguir lo mismo, tal como expresó aquel aristócrata de la novela del príncipe de Lampedusa, al contemplar el avance de Garibaldi a fines del Siglo XIX.
* Dr. en Derecho.

 

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