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Tomando
la palabra
Reales o aparentes cambios en la lucha eleccionaria
Me
parece que hay distinto ambiente en el desarrollo de los sucesos
motivados por las elecciones del año próximo, que
resultarán en el ascenso de un nuevo Presidente de la República.
Escucho acerca de ser los partidos políticos, los
que atraen a los electores como para decidir por quién votar.
Oigo opiniones, también, sobre ser los candidatos a la presidencia
quienes únicamente atraen votantes, olvidándose de
los partidos. Seguro estoy de que, tratándose de elecciones
para diputados, la población interesada vota por las agrupaciones
políticas. Todo mundo ignora quién le representa en
la Asamblea Legislativa.
También, creo, el votante se inclina por el candidato a alcalde,
y no por el grupo político. Entonces aquí cabe recalcar
el que, en sucesos electorales, digamos mixtos, el votante se decide
por el partido, aun sin saber quiénes son los candidatos
a diputados. Ambas posturas son importantes en el análisis
a priori de quien será el elegido para habitar en la Casa
Presidencial.
Paso a otro punto, la retardada decisión de Héctor
Silva para lanzarse de candidato pretendiente a la más alta
magistratura, vino a modificar el forcejo de dirigentes de polos
partidarios ARENA y FMLN, cuya disputa atrajo la primaria
atención hacia el esfuerzo de estos partidos mayoritarios.
Ahora son tres los futuros y posibles mandatarios. Tony Saca es
poderoso, porque es poderoso el partido en la cúpula estatal
Ejecutiva, y lo atrajo para sí, precisamente por su exitosa
trayectoria empresarial. No me invento afirmaciones. El señor
Saca es un típico exponente de nuestra clase media. Se trata
de esa clase media que vino estructurándose poco a poco,
después de la caída del general Maximiliano Hernández
Martínez.
Se solidificó a partir de 1950. Desde luego, esa clase media
se irá modificándose, para bien o para mal, a medida
que corre el tiempo. Estimo que es erróneo el criterio político
informativo de los correligionarios areneros, quienes presentaron
a Tony Saca como venir de bien abajo. Esto no es cierto.
Ni lo creen los votantes. Los usulutecos con seguridad fruncieron
el seño e hicieron motín de rechazo ante tal información
inapropiada. La familia de Tony Saca no viene de abajo
una expresión peronista. El candidato arenero
es de una familia, estimo, acomodada con limitaciones económicas
y sociales, como todos los salvadoreños medianamente acomodados,
aun los que ascendieron de abajo para entrar a la clase
media.
Lo importante en el señor Saca es su trayectoria como profesional
de la comunicación: un analista radiofónico del importantísimo
sector deportivo, de mucho éxito, esto es, de gran audiencia
nacional; un empresario de radio que ascendió en los escalones
radiofónicos con seguridad, firmeza y, así, lo radiodifusores
salvadoreños vieron en él al profesional que necesitaban
para fortalecer la Asociación Salvadoreña de Radiodifusores.
Lectores amables: Leed bien. Esta nota no es un ditirambo. No encontraréis
ni una pequeña alabanza. Trato de platicar acerca del candidato
arenero.
Después de aquel caminar, Tony Saca es electo presidente
de ANEP, una de las importantísimas organizaciones de empresarios.
Naturalmente, al mencionar al candidato del FMLN, sigo la misma
tónica objetiva. Schafik Handal no viene de abajo. Todo lo
contrario, viene de arriba. Nació en un lugar respetable,
de excelentes comodidades económicas. Es un usuluteco de
alta escala social, cuya familia es muy apreciada.
Es frase común, acuñada por sociólogos y otros
estudiosos, el que somos producto de la sociedad en que vivimos.
Schafik es un producto de la inapropiada y lamentable intervención
de los militares en la política nacional, iniciada con la
caída del general Martínez. Esa intervención
que solidificó el mayor Osorio en 1950, con los auto llamados
revolucionarios auténticos.
El régimen militar osorista decretó una Constitución
socialista, cuerpo fundamental que los uniformados atropellaron
en su integridad y cada uno de sus preceptos. Traigo a cuento la
historia. Schafik fue creado al igual que una cantidad enorme de
salvadoreños, por ese régimen injusto que condenó
a quienes pensaban distinto al uniformado de turno, específicamente
a quienes calificaron de comunistas.
Desde el inicio de sus intervenciones políticas, Héctor
Silva se definió con claridad, es un hombre de izquierda.
Hoy está en el centro. Por mi parte, no creo
en posturas del centro. Eso sí, Héctor me parece un
buen candidato a la presidencia. No tengo mayores datos. Me parece
que su participación activa en la política es reciente
y, como diputado, fue serio. Habla con hechos. Luego no creáis
que viene de abajo. Todo lo contrario. Es de familia
de alta posición social, distinguida, respetable, digamos
Jailaif, esa élite social desaparecida o venida
a menos como tal, pero que sus integrantes conservan la otrora postura
de distinción.
Veremos, pues qué pasa en el futuro cercano. De lo que estoy
seguro es de que, si hay cambios importantes, será para seguir
lo mismo, tal como expresó aquel aristócrata de la
novela del príncipe de Lampedusa, al contemplar el avance
de Garibaldi a fines del Siglo XIX.
* Dr. en Derecho.
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