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Andamios
La maldición del pequeño basilisco

Este es un animal hábil y perverso. Es un reptil muy pequeño, del tamaño de un cantil, de color oscuro y ojos saltados.

Oscar Tenorio
El Diario de Hoy
escenarios@elsalvador.com

El Basilisco tiene una mirada tan fuerte y maligna que condena a una muerte segura a todo ser humano que observa durante más de un minuto.

No existe cura ni invocación que detenga semejante maleficio. Sólo existe una ave que puede enfrentarlo y derrotarlo.

El reptil se mueve sigilosamente en las partes altas y oscuras de las viviendas, entre las rendijas de la madera, las grietas de las paredes o el tejado.

Nadie sabe de dónde viene este animal ni cuáles son sus orígenes. Ni tampoco como es que llego a obtener semejante poder. La leyenda únicamente se refiere a sus poderes.

Cuando la basilisca está lista para poner sus huevos y reproducir tan misteriosa especie, también pone en práctica su picardía. En la noche, cuando todos duermen, baja hasta los corrales y deposita sus huevos junto a los de las gallinas.

Así, con el calor de la clueca ave, que no se mueve de su nido, los basiliscos se desarrollan hasta que abandonan el cascarón. Inmediatamente, suben a sus lúgubres escondites.

Tanto es el poder de estos pequeños animales que mucha gente les tiene un gran respeto y temor. En los cantones, en los pueblos y en la misma ciudad, las personas viven pendientes, rogándole a Dios que no viva ningún Basilisco en sus hogares.

Para callar a los incréludos, las abuelas cuentas mil historias, de aquellos que maldecidos por los basiliscos, fueron asesinados, se ahogaron en una poza cercana o padecieron de una penosa y fulminante enfermedad.
Recuerdan a los muertos con nombres y apellidos, las épocas y las circunstancias en las que murieron.
“Con el Basilisco no se juega, Dios nos libre de una maldición de esas”, advierten las abuelas con mucho respeto.

Es por esto que en ninguna vivienda deben de faltar los patos, porque estos son los únicos que pueden vencer al maligno reptil, ya que tienen una mirada más poderosa.

Así que cuando un pato mira fijamente hacia la parte alta de una vivienda, con su cuello inclinado, como petrificado, está luchando contra un Basilisco. Lo mejor es apartarse porque la maldición está muy cerca.

 

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