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El
desempleo es alarmante
Las mujeres trabajan en los caminos
A
pesar de considerarlo un trabajo arduo no apto para las mujeres,
la necesidad de cuidar a sus hijos las impulsa a realizarlo.
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| Las mujeres del municipio de San Sebastián
Salitrillo, en Santa Ana, realizan la reparación de caminos
vecinales, un trabajo que antaño sólo realizaban
los hombres. Foto: EDH/Wenceslao Martínez
hijo |
Domitila Hernández trabaja a sus 68 años reparando
los caminos vecinales de San Sebastián Salitrillo.
A ella parece no importarle el cansancio que le producen las horas
de arduo trabajo. Sólo guarda la esperanza que al final del
mes le paguen su salario.
La necesidad se impone, pues en este municipio el 80% de la población
(15 mil habitantes) son de escasos recursos económicos o
no tienen empleo, según cifras proporcionadas por la alcaldía
local.
Otro aspecto que debe considerarse es que labores en las fincas
terminaron, por lo que muchos campesinos, hombres y mujeres, se
quedaron sin una fuente de ingresos permanente para mantener a sus
familias. La situación se agrava porque de 100 mujeres, 96
son madres solteras.
Esta situación obliga a la mayoría de mujeres de San
Sebastián Salitrillo a laborar en la reparación de
las calles del municipio.
En la actualidad, varias de ellas trabajan en las colonias Grecia
y San Juan; mientras que los hombres buscan empleo en alguna construcción,
donde les pagan tres dólares diarios.
Puro ingenio
Los más afortunados se las ingenian para poder subsistir.
Un ejemplo es el de José Ramón Salazar, quien se ha
convertido en el recolector de basura de la zona debido la falta
de un tren de aseo.
Salazar utiliza envases plásticos para recoger los desperdicios
y luego los lleva a un lugar donde sí existe servicio de
recolección de basura. Pero no todo es tristeza para los
habitantes, a pesar del alto índice de desempleo y pobreza,
la delincuencia no se ha incrementado.
La gente prefiere comer mora, chipilines o flor de ayote antes
que manchar sus manos en un asalto y robo, aseguró
Manuel Cienfuegos, de 58 años.
La incansable Domitila considera que la principal necesidad del
municipio: es una mirada de amor de parte de nuestros gobernantes,
porque lo único que les pedimos es un trabajito.
Igual opinión tiene Rosa Moya, de 38, madre soltera con seis
hijos, a quienes provee de alimento y educación gracias a
las horas que pasa, bajo el sol, abriendo los caminos vecinales.
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