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La
columna nacional
¿Son los comunistas un partido con doctrina revolucionaria?
La
Comisión de la UE debe actuar ahora o enfrentar una posible
rebelión de los países más pequeños.
¿Es una verdadera fuerza la doctrina en que se sustenta?
En absoluto, después de un período en que pudiera
haber impresionado a más de alguno con la supuesta y nunca
demostrada cientificidad de sus postulados, de acuerdo
con la filosofía marxista, se han visto reiteradamente
desmentidos por la realidad histórica.
Destaca en ello la afirmación doctrinaria de su triunfo en
las naciones más desarrolladas, viéndose realmente
todo lo contrario: Rusia cayó siendo un país agrícola
semifeudal y el atraso de las repúblicas tras el telón
de acero, el de China, Viet Nam e incluso los de países latinoamericanos
en que la influencia se sostiene no da lugar a dudas que la teoría
comunista está más devaluada que la moneda argentina.
El surgimiento de otras clases de difícil catalogación,
con pensamientos y acciones no encuadrables en sus modelos, porque
los proletarios del primer mundo no son lo que el pensamiento marxista
describe, las clases medias destruyen sus tesis y la conversión
de obreros en burgueses las invalida del todo.
Simplificaciones fuera de la realidad como el supuesto antagonismo
entre dos bloques del mundo, derrumbado a la par del Muro de Berlín.
Contradicciones como la imposibilidad de erradicar el capitalismo
en su propio seno, exacerbando incluso los aspectos más negativos
y menos beneficiosos para el pueblo, como la disminución
de condiciones de trabajo favorables, aumento del mismo a niveles
de explotación de esclavos, incremento de carga popular por
aumento desmedido en las fuerzas armadas, concentración gigantesca
de capitales (para las docenas de funcionarios de la nomenklatura)
y una dureza de tratos al trabajador en general casi del todo erradicados
en el mundo libre son otras tantas fallas que demuestran la brecha
entre una doctrina totalmente irreal y su triste praxis histórica.
Pero ¡ojo! porque...
A pesar del evidente DESCRÉDITO, ello no afecta gravemente
a la pujanza comunista; algo diferente debe entonces ser el motor
principal.
¿Radicará entonces su fuerza en ser revolucionarios?
Son unos falsos revolucionarios. Empecemos por desmontarle la fuerza
intrínseca que provocó los cambios que en Rusia desembocaron
en llamada revolución bolchevique; en ese acontecimiento
confluyen fuerzas sociales variadas que no fueron provocadas ni
por los hombres ni por las ideas comunistas, así la Primera
Guerra Mundial, el desgobierno zarista, el inveterado conflicto
del campesinado y muchas influencias políticas y culturales
distintas a la idea revolucionaria marxista. Lo que realmente hicieron
fue aprovecharse del trabajo y sacrificios de revolucionarios socialistas,
elementos rurales, obreros esforzados, liberales y hasta de nobles,
hegemonizando el proceso y derivando, de una especie de revolución
francesa, hacia la tiranía bolchevique.
En otros países lo han hecho con diferentes causas, pero
nunca bajo la bandera directa de la revolución proletaria.
China fue lograda con el apoyo soviet y anuencia americana; los
Viets, con el apoyo chino y políticas terroristas, pese a
un rechazo mayoritario de la población; Cuba y Nicaragua
se disfrazaron de revolución nacional, que luego traicionaron
y eliminaron a sus socios. Así, se puede afirmar que los
comunistas no son revolucionarios en un sentido auténtico
y honroso, sino agitadores adiestrados, incapaces de una auténtica
política de masas, la que hurtan de otras fuerzas.
Pero ¡ojo! Porque... pese a esta evidencia, continúan
teniéndose como tales ¿por qué será?
¿Se puede afirmar que los comunistas son un partido político?
No lo que entendemos como tal. Es fácil constatarlo, puesto
que el postulado fundamental de un partido político tiene
como objetivo limitante su actuación para la nación,
el pueblo, la gente que se encuentra dentro de un Estado determinado
y no persigue tomas de poder o a grupos políticos de otros
Estados, convirtiéndose en un virus extranjero que obedece
consignas e intereses distintos a los nacionales.
Asimismo el aspecto de organización interno, con desconocimiento
de lo individual, sujeto a tiránicas dictaduras, muchas veces
mediatizadas por personajes que se mueven en las sombras, en forma
oculta y anónima, difiere del todo de lo buscado por un partido
occidental clásico, con todos los defectos que estos tuvieren.
Se vuelven una vanguardia de revolucionarios profesionales
con disfraz de abnegados políticos normales. Pero !ojo! Porque...
Bajo este ropaje institucional conspiran para destruir
al sistema.
* Lic. en Ciencias Políticas.
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