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“Me salvé por un milagro”

Centro. Tres familias de la Colonia Santa Clara fueron afectadas por un alud - Según ellos, la desgracia se produjo porque unos constructores desviaron el cauce de la quebrada.

Guadalupe Hernández
El Diario de Hoy

metro@elsalvador.com

Desastre - Santiago Flores observa los daños, pero le da gracias a Dios por haberle salvado a su suegra, doña Lucía. Foto Giovanni Lemus
Lucía Benítez, de 76 años, descansaba tranquilamente en la sala de su casa a media tarde del domingo y aunque llovía muy fuerte, eso no le perturbaba. De repente, ocurrió lo inesperado: un alud de lodo le sorprendió.

“Creo que estaba parada, cuando de repente sentí que el agua con lodo me tragaba”, recuerda vagamente la septuagenaria, quien vive en la Calle Santa Marta, de la Urbanización Santa Clara, aledaña a la Colonia Costa Rica.

La corriente arrastró los arbustos y árboles del jardín y volcó todos los muebles de la primera planta de ese hogar, que minutos antes era muy acogedor. La frágil mujer corrió la misma suerte.

El agua cubrió casi todo su cuerpo y le arrastró hasta el patio de la familia vecina, ya que el muro que las dividía también había cedido.

En medio de la angustia, Lucía alcanzó a ver un balcón del que se agarró fuertemente. Ahí permaneció durante una hora, hasta que unos familiares le rescataron.

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Los pensamientos que se le cruzaron por la mente en aquellos largos minutos, prefiere no recordarlos, pues fueron angustiosos.

“Yo gritaba, ‘aquí estoy’, pero no me escuchaban. Cuando llegaron a rescatarme el agua ya iba bajando”, explica la sobreviviente, quien fue trasladada a un hospital local, en donde le hicieron exámenes y radiografía necesarias.

Los minutos de desesperación también fueron vividos por sus familiares, quienes además de haber perdido más del 50 por ciento de sus bienes materiales, temían que le había pasado lo peor a la querida abuela.

Irvin Flores, de 13 años, también se salvó de milagro. El menor recuerda que veía la película “Ella es así”, junto a su amigo Cristian, cuando escucharon ruidos extraños. “Él me dijo, ‘el muro se cayó, salgamos’, pero yo me quedé paralizado. Salí porque me haló de la camisa”, recuerda Irvin, quien aún está muy asustado.

La más pequeña de la familia, una bebé de 3 años, también se salvó. Ella dormía en una hamaca, pero por aquellas circunstancias extrañas de la vida, se despertó alterada antes de la hora acostumbrada, por lo que le trasladaron al segundo nivel. Su llantó le había salvado la vida.

Pérdida

Ahora, la familia Flores Benítez tiene sentimientos encontrados. Por un lado, dan gracias a Dios por haberles salvado la vida a sus familiares. Por otro, se sienten tristes de ver cómo perdieron todo lo que hicieron durante muchos años de trabajo y sacrificios.

Ayer, todavía se podían observar los muebles, totalmente dañados y esparcidos por todos lados. El lugar, en vez de provocar sosiego, como la sala de cualquier vivienda, desespera.

Nada se salvó, sólo una imagen de la Virgen María, que estaba a la entrada de la casa, como testigo de la desgracia.

 

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