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Cae
empleado bancario por hurtar $26 mil a ahorrantes
Desfalcaba
cuentas ajenas de personas mayores, aprovechando que era cajero
de un banco - El acusado aduce problemas económicos.
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| Era cajero. En unos 18 meses, sustrajo varios
miles de dólares. El banco lo acusa de hurto. Foto:
EDH |
Entre los 23 detenidos presentados ayer por la policía,
hay uno que sobresale por su buen vestir, por lo menos en cuanto
a pantalones y calzado.
Es José Eduardo Alemán, un joven de 26 años,
capturado por la policía, por ser señalado como el
responsable de haber hurtado 26,000 dólares a una agencia
bancaria.
Él está con el rostro vuelto hacia un muro de ladrillos.
Su cuerpo tampoco está manchado de tatuajes. Luce el pelo
recortado y una barba de dos días. Trata de ocultar su rostro
a los fotoperiodistas y camarógrafos de televisión.
Según la investigadora, de la División Regional Metropolitana
de Investigaciones, que lo capturó mediante una orden fiscal,
el sujeto se aprovechaba de su empleo como cajero para sustraer
dinero de las cuentas de varios ahorrantes del banco.
Cómo operaba
Alemán extrajo el dinero durante 2002 y los primeros meses
de este año. El último retiro que hizo fue de mil
dólares, en marzo pasado.
Al parecer, el implicado seleccionaba las cuentas de personas mayores
que tenían cantidades considerables de ahorros.
Según las autoridades, Alemán hizo seis retiros. El
de menor cuantía fue de 761.43 dólares; el más
cuantioso, de $9,000.
Fue hasta principios de este año, que la gerente de la sucursal
bancaria, situada en el Bulevar Los Héroes, notó que
a Alemán siempre reportaba faltantes de dinero, los cuales
no podía justificar con documentos. Eso le costó el
empleo al empleado.
El implicado asegura que la policía exagera la cantidad de
dinero hurtado. Él está consciente, dice de que fueron
nomás $9,000.
Lo acepta
Sin empachos, Alemán sostiene que lo hizo por mera necesidad.
En esos días pasaba por una seria crisis económica.
Varios problemas hogareños lo aquejaban.
A raíz de esos problemas, tenía que dormir fuera de
casa y hacer otros gastos.
Trató de conseguir un préstamo con la misma empresa
bancaria, pero se lo negaron. Con un crédito habría
solventado su carestía, afirma.
También sostiene que no es que seleccionara las cuentas que
desfalcaría, sino que fue cuestión de azar y que sólo
fue una cuenta.
La captura lo tomó por sorpresa, asegura, a pesar de saber
que lo que había hecho era un delito. Sostiene que estaba
tratando de solventar ese problema, es decir, de devolverle al banco
lo hurtado.
Para ello estaba comercializando un inmueble, propiedad de su madre.
La vergüenza, lo perturba, dice, ahora. Pues tanto su esposa
como el resto de parientes no sabían lo que él anduvo
haciendo con el dinero que desfalcó.
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