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Las dulces clases de La Ponderosa

Jalea de diversa clase, productos de soya,... todo eso se aprende en una escuela.

El Diario de Hoy
metro@elsalvador.com

Bien cortado. Alumnas preparan el tomate para el seviche. Foto: EDH/Jorge Reyes

La importancia de una dieta balanceada y la preparación de alimentos bajos en grasa son parte de los conocimientos que reciben las madres y alumnas del Centro Escolar La Ponderosa.

Imelda Isabel Genovés, directora de la escuela, explica que, gracias al novedoso programa de alimentos, las interesadas aprendieron a elaborar productos a base de soya y otra clase de platillos.

“En el programa hay alumnas de sexto grado, tercer ciclo y madres de familia. En años anteriores han aprendido a preparar jaleas, encurtidos y derivados de la soya”, afirma la directora del centro.

Cada receta que realizan es compartida con el resto de la clase. Hasta la fecha, hay 12 estudiantes y dos madres involucradas en el proyecto.

Jacqueline Cortez, una niña de séptimo grado, se emociona cuando habla del proyecto. “Nos han enseñado a saber qué comer, además nos recomiendan que tenemos que lavarnos las manos, los alimentos y utensilios”, señala la joven, mientras corta con habilidad los tomates para el aderezo del seviche de soya.

Además de mejorar la alimentación con estos productos, el programa persigue otro objetivo: evitar las golosinas altas en grasa, la comida chatarra y sacar los malos hábitos alimentos de la dieta del joven.

El proyecto de alimentos forma parte del programa de Escuela Saludable. Inició hace cinco años y cuenta con el apoyo de manos expertas: la nutricionista de la clínica, Cecilia Martínez.

Mejor alimentados


Quienes también vigilan de cerca el desarrollo del proyecto son los integrantes de la unidad de salud de la Colonia Chintuc I.
“Si los niños reciben alimentos de mejor calidad, tendrán una mejor salud y presentarán un mayor rendimiento académico”, afirma el director del centro de atención, José Alfredo Cruz.

Dentro de la variedad de productos elaborados por los estudiantes está la jalea de tamarindo, de guayaba, nance, coco, tortas de carne de soya, atoles de incaparina, budín y sopas de hojas verdes, entre otros.
Cada semana el menú que se elabora es diferente y las voluntarias dan lo mejor de sí en cada receta.

Como reconoce Reina de Cabrera, una de las madres de familia que tiene ocho meses de cocinar en la escuela las recetas, el programa ha sido de gran utilidad. “La soya es más económica y muy nutritiva. Hemos visto mejorías en nuestra salud”, comenta sobre la importancia de una dieta más equilibrada en los alumnos.

 

 

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