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Opinando
Taiwán:
Listo para participar en la ONU
En
septiembre de 2000, la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó
la Declaración del Milenio, empeñándose en
reconocer una responsabilidad colectiva para sostener el principio
de la divinidad humana, igualdad y ecuanimidad a un nivel global.
Este pronunciamiento reafirma el compromiso de los estados
miembros para con los principios contenidos en la Carta de la ONU.
Sin embargo, a pesar de que la Declaración reconoce que las
naciones y las personas han incrementado su interconectividad y
su interdependencia, un país aún permanece fuera
de la familia de la ONU: La República de China, ROC, comúnmente
conocida como Taiwán, todavía está a la espera
de ser bienvenida.
El gobierno y los habitantes de Taiwán buscan urgente compensación
a esta injusta situación. Cuidando los ideales de paz de
la fundación de las Naciones Unidas, y los derechos humanos,
ellos desean suplir sus obligaciones como miembros responsables
de la comunidad mundial y cooperar con otras naciones proveyendo
asistencia humanitaria y apoyando el desarrollo sustentable. En
esta era de globalización las personas de Taiwán quieren
ser parte del esfuerzo de las Naciones Unidas para crear y compartir
el futuro de toda la humanidad.
Desde que los comunistas tomaron el control del continente chino
y establecieron la República Popular de China, (PRC) por
sus siglas en inglés, en 1949, los dos lados del estrecho
de Taiwán han sido gobernados como países separados,
sin tener ningún control o jurisdicción uno sobre
el otro.
Taiwán organiza su política, conduce su propia defensa
nacional y se compromete en substantivas y formales relaciones con
otros estados de la comunidad del mundo. Todos los factores políticos,
económicos y comerciales que cubre Taiwán son negociados
con su gobierno por sí mismo.
Ahora Taiwán es libre, vibrante y democrático. Extensivas
reformas constitucionales en las pasadas dos décadas han
expandido su proceso democrático, incluyendo las primeras
elecciones generales parlamentarias en 1992 y la primera elección
presidencial directa en 1996. La elección presidencial de
2000 terminó con cinco décadas del gobierno bajo el
Kuomintang, y se efectuó una transferencia pacífica
del Poder Ejecutivo al Partido Demócrata Progresista. El
éxito de Taiwán en construir la democracia y promover
los derechos humanos se ve claramente en la perseverancia de su
gente, así como el compromiso del gobierno de trabajar por
la paz, la justicia y la libertad.
Taiwán cree fuertemente en la universalidad y la indivisibilidad
de todos los derechos humanos. El gobierno ha prometido reintegrar
a Taiwán al sistema internacional de derechos humanos, ratificando
el convenio en derechos civiles y políticos y el Convenio
Internacional en Economía y Derechos Sociales y Culturales
e implementar la Declaración de Viena y un Programa de Acción.
Taiwán está en la actualidad en el proceso de establecer
una Comisión Nacional de Derechos Humanos acordes con los
estándares de las Naciones Unidas, así como domesticar
los convenios mencionados anteriormente y otras herramientas importantes
legales internacionales de protección de los derechos humanos
como una ley básica de derechos humanos.
Taiwán goza de prosperidad económica prolongada gracias
a la ambición de talento, y diligente trabajo de su gente.
Han transformado a esta isla con escasos recursos económicos
en el decimoséptimo lugar de las economías más
grandes del mundo, con el tercer intercambio más grande de
reservas extranjeras. El quince más grande en volumen de
exportación y el tercero en volumen de exportación
en productos tecnológicos.
A pesar de todo su éxito, Taiwán no ha sido admitido
para compartir la responsabilidad de fomentar la economía
mundial y el desarrollo social o su experiencia de paz política
y transformación social con el resto del mundo. En 1971,
la Resolución 2758 de la Asamblea General de la ONU resolvió
el litigio de la representación de la República Popular
de China en las Naciones Unidas y sus organizaciones afiliadas.
Pero estas resoluciones no confirieron el derecho de la República
Popular de China de representar al gobierno de la gente de Taiwán.
Los 23 millones de personas en Taiwán han sido excluidas
de las Naciones Unidas.
La exclusión de Taiwán de las Naciones Unidas ha obstaculizado
su capacidad de contribuir a esfuerzos multilaterales a favor del
bien común del mundo.
En este nuevo siglo en el cual la cooperación global juega
un rol importante en todos los esfuerzos para la paz y prosperidad,
la comunidad internacional no puede darse el lujo de excluir un
socio responsable y amante de la paz. Las Naciones Unidas deben
defender el principio de la universalidad e invitar a Taiwán
a dar una mano para ayudar a hacer del mundo un mejor lugar para
todos.
*Agregado de prensa de la embajada de República
de China.
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