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Palabras
Joyas
del chiste popular
Contra
lo que no han podido los doctos y falsos moralistas es contra el
humor picaresco. El género literario de la sátira,
el chiste popular y callejero tiene un innegable valor cultural.
Elaborado con un exquisito lenguaje soez, con un desbordante
sentido del humor y con un ingenio increíble, el chiste rojo
es moralmente aceptado en las fiestas, en las tertulias y en los
templos de la cultura.
La razón es simple: abre los diques de nuestra felicidad
reprimida. Así como un recuerdo o una fotografía pueden
desatar las lágrimas que negamos a la vida, un chiste vulgar,
pero refinado en su ingenio, hace que soltemos las risas contenidas
en nuestro ser, ante la dura y humana realidad.
El autor de los chistes populares es anónimo. O mejor dicho,
es la vida misma la que ha escrito esas joyas de la literatura popular
que el pudor nos impide algunas veces disfrutar. Escritos con el
discreto encanto de la felicidad lasciva o de la burla ante la vida
o el destino, los chistes nos hacen reír, como hicieron reír
a los niños o a los filósofos de la Grecia clásica.
Estos doctos y sabios solían departir en las escalinatas
de los templos con otros filósofos, entre los que estaban
los sátiros y contadores del buen humor.
El chiste popular es la sublime risa de la plebe que al igual que
los santos y eruditos, necesita reír y, por un instante,
burlarse del mundo y de la tristeza.
Día a día
De manera sistemática el centro calla frente
a los desmanes de los comunistas tanto criollos como globales, incluidos
los fusilamientos en Cuba y la supresión de libertades en
Venezuela. Los efemelenistas llegaron al extremo de apoyar la condena
a cárcel casi perpetua, de disidentes cubanos, mientras los
centristas callaron.
Partamos también de una realidad: centro viene
a ser lo que formalmente no está en alianza con ARENA y no
esté coaligado con el FMLN, como ahora los pecenistas. En
términos estrictos centro serían el CDU
y el PDC, pero los únicos que podrían a corto plazo
ser un verdadero centro con agenda propia y sentido
común, es la nueva Democracia Cristiana, una vez que termine
de relegar la pestífera vieja guardia al desván
de lo inservible.
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