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Maravilla al natural

El Eco Albergue Río Sapo, en el municipio de Arambala, Morazán, es uno de los pocos centros ambientales de investigación, educación y recreación del país.

José Osmín Monge
El Diario de Hoy
FOTOS EDH/MARITZA SANTOS
vida@elsalvador.com

Durante la guerra civil, Arambala era considerado un pueblo fantasma. Sus angostas calles empedradas y sus casas de adobes agujereadas por las balas se hallaban deshabitadas.

El silencio y el peligro reinaban por doquier, y el canto de las aves fue silenciado con el rugir de las metrallas.

Pero hoy en día, Arambala tiene un nuevo rostro: muchas de sus viviendas fueron reconstruidas y ocupadas por gente emprendedora y trabajadora.

Al lugar llegó la paz y el desarrollo, así como también muchos turistas para disfrutar de las atracciones naturales que ofrece el municipio.
Y es que esta pequeña población es un rincón de exuberante belleza donde se puede disfrutar a plenitud de la naturaleza.

Mucho que ofrecer

Sin lugar a dudas, uno de los sitios más visitados es el río Sapo, famoso por su inigualable cauce de limpias y frías aguas de color esmeralda.
Se estima que a este río acuden anualmente unos nueve mil turistas, procedentes de todos los rincones del país y del extranjero.

Pero no son sólo las aguas de este río las que llaman la atención de los visitantes, sino también la diversidad de animales y plantas que viven en su alrededor, así como también los inigualables paisajes que se observan en su entorno.

Para conservar la vida de las especies que habitan en las cercanías de este cauce y fomentar el ecoturismo en la zona fue creado hace dos años el Eco Albergue Río Sapo. Este lugar es el fruto del esfuerzo de un grupo de personas particulares y de la Asociación de Desarrollo Turístico de Morazán (PRODETUR).

Ahí los turistas pueden disfrutar de los diferentes servicios que se ofrecen, que van desde paseos por la ribera del río y por bosques de pinos y robles. Los turistas más intrépidos pueden encontrar lugares especiales para practicar, con la ayuda de guías especializados, sesiones de “rapel” o barranquismo (descenso sobre roca a través de cuerdas).

“Hay guías especialistas en esta rama. Contamos con el equipo profesional para practicarlo”, comenta el señor José Serafín Gómez, de PRODETUR.
Los visitantes más tranquilos pueden recorrer algunas pozas del río, entre ellas la de la Culebra (nombre dado por su forma serpenteada) en balsas.

El lugar cuenta con cubículos donde se puede acampar junto a un pequeño bosque. En estos espacios se pueden encontrar mesas para picnic y cocinas de tierra.
“En el eco-albergue, los visitantes también pueden alquilar tiendas de campaña y cómodas bolsas para dormir, y solicitar los servicios de alimentación que proporcionan las familias que residen en las cercanías”, expresa el licenciado José Borja, jefe del área.

Exuberantes cascadas

Para los que les gusta caminar, el eco-albergue ofrece caminatas a lugares cercanos, entre ellos la cascada la Lomina. Esta es una caída de agua del río Talchiga, ubicado en lo alto de una de las montañas que circundan al albergue.

La cascada es un espectáculo natural sin igual; tiene una altura aproximada de 30 metros y sus refrescantes aguas invitan a darse un chapuzón.

Pero su acceso no es tarea fácil. Para llegar, los excursionistas deben caminar unas dos horas desde el albergue y sortear algunos caminos accidentados. Vehículos de doble tracción o altos pueden llegar a las cercanías del salto de agua (dos kilómetros antes).
Eco Albergue Río Sapo es también el lugar idóneo para estudios científicos; es un modelo en materia de turismo rural y protección participativa de áreas naturales privadas.

Senderos naturales

En el eco-albergue existen dos senderos interpretativos. El primero es el llamado “Las maravillas del bosque”, que tiene un recorrido de unos 450 metros; el segundo es el denominado “Secretos de la naturaleza”, con casi un kilómetro de recorrido.

A través de este último sendero, los turistas pueden apreciar bellos paisajes, recorrer las cercanías de arroyo y conocer las piletas de curtiembre, que hace más de medio siglo tallaron en enormes rocas los habitantes de la zona.

En este sendero llaman la atención especies de plantas, entre ellas la de cancerina y la de vainilla natural.


Fácil acceso

Este eco-albergue está ubicado a 45 minutos de San Francisco Gotera, en el municipio de Arambala, Morazán.

• El costo de entrada por persona es de $1.
• Para acampar se cancelan $5 (cantidad que no incluye alquiler de tiendas de campaña ni bolsas para dormir).
Para mayor información puede llamar al teléfono 680-6410 de PRODETUR.
 

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