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Belice
y Panamá están fuera
C.A. se subió al tren del progreso mundial
La
región centroamericana se ha hecho del mejor de los aliados,
el gobierno estadounidense. Ahora se prepara para iniciar la primera
ronda de negociaciones para la firma de un tratado de libre comercio
Washington
AP.
Negocios
El Diario de Hoy
negocios@elsalvador.com
Cinco países centroamericanos se subieron ayer al tren del
desarrollo y la integración económica al iniciar negociaciones
de un acuerdo de libre comercio con Estados Unidos.
Otros dos, que pertenecen a la misma región, corren para
no perder el viaje, pero si no logran treparse dará igual
a los que ya están adentro, debido a que éstos no
pueden ya hacer mucho por subirlos.
La analogía fue expuesta por el ministro de Economía
Miguel Lacayo, cuyo país, El Salvador, junto con Guatemala,
Honduras, Nicaragua y Costa Rica, son los cinco socios que han emprendido
el viaje hacia la conquista del mercado estadounidense.
Embarcarse es lo que les debe preocupar a los que se están
quedando fuera del tren'', dijo Lacayo en una entrevista con The
Associated Press, hablando de Panamá y Belice que, pese a
sus intentos de abordaje, el tren se ha puesto en marcha sin ellos.
Es una preocupación para los que se quedan fuera del
tren....
Lacayo dijo que el objetivo actual del grupo de los cinco países
es que ese tren no nos deje a nosotros. Hay en este momento
una oportunidad para un tratado de libre comercio y estamos aprovechándola.
La marginación de Panamá y Belice es uno de los aspectos
más controvertidos del proceso negociador que concluirá,
en principio, en diciembre.
Esos dos países más los otros cinco figuran como América
Central en la página cibernética de la Oficina
del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR), la contraparte
estadounidense en el diálogo.
Pero, la USTR no ha explicado tampoco de manera fehaciente por qué
los ha marginado: todos sus contactos han sido sólo con el
grupo de los cinco, como lo ha hecho históricamente.
Desarrollo
Las raíces históricas de las marginaciones de Panamá
y Belice se remontan a los tiempos de la independencia centroamericana,
cuando en 1824 se firmó la llamada Constitución de
la República Federal de Centroamérica.
Panamá, que era por entonces parte de Colombia, y Belice,
un enclave británico que Guatemala reclamaba como propio,
no participaron. Ese retraso en la formación de la personalidad
jurídica de ambos estados les conllevó décadas
más tarde a lo que Lacayo llama ahora como la pérdida
del tren.
Cuando los cinco países centroamericanos, luego de abandonar
la empresa federativa, decidieron dar en 1951 sus primeros pasos
de integración con la Organización de los Estados
Centroamericanos (ODECA), Panamá y Belice continuaron al
margen.
A comienzos de la década pasada, en que ya el proceso de
integración tomaba el impulso que ahora le caracteriza, Panamá
seguía al margen pero por voluntad propia y Belice no podía
responder soberanamente sin una consulta previa con la mancomunidad
británica.
Panamá argüía, por entonces, que como tenía
el canal y una economía dolarizada, podía sobrevivir
aisladamente.
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