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Dos informes y más dudas sobre Irak

Sergio Muñoz Bata*
E-mail: sergio.munoz@latimes.com

Bush continúa intentando convencer a una escéptica opinión pública norteame-ricana y a otra todavía más incrédula opinión pública internacional de la necesidad de derrocar a Hussein

Independientemente de la interpretación que quiera usted darle al informe sobre Irak hecho por Hans Blix, el jefe de los inspectores de armas de las Naciones Unidas, su reporte al Consejo de Seguridad del organismo internacional, el lunes 27 de enero, cambió el fiel de la balanza en favor del presidente Bush, pero no le despejó el camino a Bagdad.
A pesar de que todas las filtraciones hechas a la prensa antes del informe del lunes hacían suponer que el contenido del informe Blix obligaría al presidente George W. Bush a detener su marcha hacia la confrontación con Irak, el informe revela que los inspectores se toparon con señales que indican que Irak continúa desarrollando sus programas de armas de destrucción masiva.

Donde los rumores y el informe se encontraron, sin embargo, fue en establecer la necesidad de darle más tiempo a los inspectores para hacer su trabajo. Pero el peso de la prueba recae ahora en Saddam Hussein, pues el informe de Blix establece que Irak ha construido misiles con capacidad para llevar ojivas nucleares; que ha importado cientos de motores para los misiles; que no ha rendido cuentas satisfactorias del destino de más de 6,500 bombas cargadas con agentes químicos y de miles de litros de ántrax concentrado. Es decir, lo menos que han hecho los inspectores de la ONU es sembrar serias dudas en la mente de cualquier persona razonable.

Las autoridades iraquíes argumentan que este arsenal fue destruido, pero sus explicaciones acerca del cómo, cuándo y dónde han sido poco convincentes. Por si esta pesada carga no fuera suficiente para sembrar dudas acerca de la sinceridad de Hussein, el equipo de Blix también se quejó de la falta de disposición de las autoridades iraquíes a cooperar con los investigadores, por ejemplo, para poder hablar con los científicos iraquíes en un ambiente propicio y no intimidatorio.
Ahora bien, aun cuando el informe de los inspectores favorece la postura norteamericana, esto no significa que el presidente Bush haya logrado convencer a los ciudadanos norteamericanos, o al resto del mundo, de la justicia de su causa.

Este martes, durante su informe a la nación, el Presidente ciertamente lo intentó de dos maneras, valiéndose siempre de las novedades presentadas en el informe de Blix. Primero, el Presidente estableció como premisa que Hussein ha violado las resoluciones de la ONU que lo obligaban a desarmarse. “Hace ya casi tres meses que el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas le dio una última oportunidad de desarmarse. En lugar de hacerlo, Hussein ha desafiado a la ONU y a la opinión pública. El dictador de Irak no se está desarmando, por lo contrario, nos está engañando”.

La segunda parte del argumento presidencial intentó establecer un vínculo entre Irak y Al Qaeda al señalar que Irak no sólo podría utilizar su arsenal para atacar a Estados Unidos y “al mundo”, sino que podría facilitar o vender esas armas a los terroristas de Al Qaeda. Para reforzar los argumentos del Presidente en favor de la guerra, el equipo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca y el secretario de Estado, Colin Powell, han anunciado que quizá, a partir de la semana próxima, la administración hará pública información confidencial que muestra cómo las autoridades iraquíes se han movilizado para esconder materiales químico-bacteriológicos prohibidos, justo previo a la visita de los inspectores a determinados sitios.

¿Será esto suficiente para convencer a los norteamericanos de que Irak representa un peligro inminente para Estados Unidos? Hoy, nadie lo sabe. Lo sabremos cuando empiecen a publicarse las próximas encuestas de opinión y cuando los miembros del Consejo de Seguridad de la ONU vuelvan a reunirse a discutir el caso el próximo 14 de febrero, precisamente, el Día de la Amistad.
*Miembro del consejo editorial de Los Angeles Times.

 

 

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