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Inicia
venta de artículos escolares
Niños prefieren llevar a Hombre Araña a clases
La
moda del Hombre Araña no podía faltar en esta temporada
escolar. En las calles del centro, las mochilas con la figura de
súper héroe se venden como pan caliente
Guadalupe Hernández
Nacional
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
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| Un vendedor coloca su mercadería
de manera que resulte más atractiva para los compradores.
Foto: EDH/Jorge Reyes |
Al Hombre Araña no le bastan los rascacielos, ahora se ha
apoderado de las calles del centro capitalino. Ahí se le
observa por todas partes; pero, en especial, en las mochilas que
los niños llevarán pronto a sus centros de estudio.
La figura del súper héroe es popular entre los menores
y se está vendiendo como pan caliente, aseguran
los comerciantes del centro capitalino.
Salvador Bautista, un vendedor, señala que en cada temporada
comercial se rebusca para tratar de mejorar sus ganancias.
Por ello, antes de que finalizara el año viejo ya había
adquirido un lote de mochilas arácnidas, entre
la variedad de diseños que hay en el mercado.
La preferencia por el Spiderman es tanta que, en las
primera horas de la mañana, don Salvador había vendido
ocho mochilas, cuyo valor es de 10 dólares cada una.
Otros comerciantes optaron por ofrecer mayor variedad, y entre sus
modelos se encuentran los Rocket Power, quienes también
acaparan la atención de los más chicos de la casa.
Para las niñas hay mochilas de las Chicas Súper Poderosas.
Asimismo, figuras tradicionales como Piolín y Winnie Pooh.
Los modelos se encuentran en variedad de tamaños y precios,
aunque la mayoría de comerciantes pide de 8 a 10 dólares.
$10 hombre
araña
En las calles del centro capitalino hay variedad de mochilas
con la figura del Hombre Araña. Los precios oscilan
entre 8 y 10 dólares.
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$8
súper poderosas
Son de la preferencia de las pequeñas
de casa. También hay figuras que nunca pasan de moda
como: Winnie Pooh y Piolín.
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Un cambio
La llegada de la temporada escolar ha cambiado la imagen del centro
capitalino.
Los comerciantes guardaron sus ventas de productos pirotécnicos
y sacaron los útiles escolares, muchos de los cuales son
sobrantes de temporadas anteriores.
Al pasar por la calle Rubén Darío se puede escuchar
la famosa frase: La cachada, la cachada, a dólar los
cuadernos. Más allá se escuchan otros que gritan:
A dos dólares los plumones, rebajados.
Y con un tono más discreto, una vendedora decía: A
dólar la libra de uvas, porque las debe terminar para
poder comprar mercadería de temporada.
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