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Quedó
con heridas por quemaduras en las manos
Niño protege a su hermana de explosión de un mortero
Cristian
corrió hacia su hermana para evitar que un mortero le explotara.
Lo consiguió, pero resultó herido
Ivette Amaya
Nacional
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
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| Cristian Morales, de 9 años, se recupera
de las quemaduras por pólvora en el Área de Cirugía
Plástica del H. Bloom. Foto: EDH/Nelson
Dueñas |
El ruido sordo de una explosión y la sensación de
vacío en su estómago es lo primero que aparece en
la mente de Cristian Alcides Morales, de 9 años de edad,
cuando recuerda el día en que por la travesura de otra persona
fue a parar al hospital Bloom, víctima de quemaduras por
pólvora.
Los puntos de sutura en las pequeñas manos de Cristian son
el resultado de la intervención quirúrgica a la que
fue sometido por la gravedad de sus heridas. Un daño que,
con toda seguridad, evitó que su hermana menor esté
en el lugar que él se encuentra ahora.
El viernes 20 de diciembre, Cristian paseaba en bicicleta cerca
de su casa, ubicada en el cantón Tutultepeque, a 23 kilómetros
de la capital, cuando un amigo conocido como Neto, de
18 años, lanzó el artefacto pirotécnico en
dirección de donde se encontraba Ana Rosa, de 6 años.
Yo sólo grité ¡Cristian!,
y después lo vi todo lleno de sangre, recuerda la pequeña,
quien aún teme acercarse al lugar donde ocurrió el
accidente.
Su hermano corrió hacia ella para protegerla del mortero.
Lo agarró con las manos y en ese momento explotó.
Me quedó el dedo (pulgar) colgado y no sentía
la mano, explicó el menor, quien ya puede mover todos
sus dedos, aunque con dificultad.
Al ver la gravedad de lo sucedido, el abuelo del menor alquiló
un pick up para llevar al menor al hospital. El niño
no paraba de sangrar.
El doctor dijo que iba a perder tres dedos, pero gracias a
Dios que se los pudieron salvar, exclamó Francisco
Antonio Molina, padre de Cristian.
Para la edad que tiene y quedar así (sin dedos), iba
a estar bien duro para él, reconoció Molina.
Según éste, la familia no permite que los niños
quemen pólvora que no es adecuada para su edad, para evitar
esta clase de tragedias.
Ahora, la familia Molina-Morales espera el día en que el
pequeño Cristian regrese a su lado y que las secuelas de
lo sucedido no le afecten en el futuro.
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