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Jaime Bayly: Mi sueño es dejar la televisión
Jaime Bayly descansará por unos meses de la televisión
para presentar su monólogo
Miami
Agencias.-
El Diario de Hoy
escenarios@elsalvador.com
El
escritor y conductor peruano presenta en Bogotá el monólogo
No se lo digas a nadie, basado en uno de sus libros.
Por ahora está fuera de la TV, hasta marzo próximo.
No es por rating que Jaime Bayly pregunta irreverencias en sus programas.
Tampoco por poner en aprietos a sus entrevistados. Sino porque le
gusta. Me atrae hablar de las cosas que otros no comentan.
Me divierte que despejen mis curiosidades, que son auténticas,
afirmó el escritor y conductor peruano.
Definitivamente, se trata de un hombre de contrastes. Un todero
de la expresión, que escribe, conduce, monta monólogos
y, además, acaba de crear su propia empresa: Bayly Productions.
También produce La noche es virgen, un programa
que hasta la semana pasada emitía Telemundo y que retornará
en marzo próximo debido a la gira de No se lo digas
a nadie, que el peruano quería hacer a conciencia,
sin estar corriendo de las tablas al estudio.
Sin embargo, Bayly, a quien le va tan bien en TV, quiere dejar este
medio para dedicarse a escribir, otra de sus facetas. Lo malo es
que hay seducción entre él y la TV, un juego que él
incluso reconoce como contradictorio.
¿Qué lo mantiene atado a la TV?
No lo sé. Si lo supiera, dejaría de ser magia.
Me gusta, en todo caso, decir lo que pienso, llegar a mucha gente,
y la TV me lo permite. Sin embargo, he conseguido, al menos, hacer
TV por temporadas, ya no todo el tiempo. Ahora estoy de vacaciones,
pero volveré. ¿Un poco contradictorio? Tal vez. Yo
soy una suma de contradicciones.
Pero a usted le encanta aparecer en TV, entrevistar, formular preguntas
irreverentes...
Ciertamente, lo peor que te puede pasar, si haces TV, es ser
aburrido. Trato de realizar un programa entretenido. Si ser mesurado
equivale a ser aburrido, entonces yo intento desesperadamente ser
muy desmesurado.
Pero a usted le gusta ser una tentación, jugar incluso con
su propia sexualidad...
No juego con mi sexualidad. Juego con mi sexo, ocasionalmente.
Hablo del tema con franqueza cuando me lo preguntan, porque creo
que es bueno expresarse sin pudores de esas cosas tan importantes
y que tanto tienen que ver con la felicidad y la libertad.
¿Y salir en TV le ayuda a vender libros?
No necesariamente. En España he vendido muchos libros
y no aparezco en ningún canal. En otros países salgo
mucho en la tele, tal vez demasiado, y no vendo tantos libros porque
la gente no lee, no al menos los que ven TV.
Ha dicho que lo seducen las celebridades, pero usted es una de ellas...
No lo soy. Las celebridades viajan en avión privado
y no tengo; viajan con peluqueros y maquilladores, yo voy a una
peluquería en Key Biscayne, en la que no me cobran, a cambio
de que les regale mis libros.
¿Cómo es su monólogo No se lo digas
a nadie?
Está inspirado en los conflictos de mi vida como escritor,
hombre de TV, padre de familia, agitador de escándalos y
tonto probado. Lo estrené con cierto éxito en Miami
y ahora estoy paseándolo por algunas ciudades de América
Latina. Me encanta hacer reír a la gente. Nada es más
rico y alentador que oír una risotada del público.
Y tengo una hora para lograrlo.
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