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Inglés,
rico y en añejamiento
El
cantante ha dado un nuevo giro a su vida, a través de su
último disco Escapology
Londres
Agencias.
Escenarios
El Diario de Hoy
escenarios@elsalvador.com
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| Robbie Williams es un intérprete
que gusta a chicos y grandes por igual. Foto:AP |
Protagonista de fabulosas historias de los tabloides ingleses y
norteamericanos, la estrella británica del pop ha dado un
nuevo giro a su vida, y presenta su disco Escapology, donde se nota
distinto: más sereno, más meditabundo, pero sobre
todo, viviendo la etapa más brillante de su carrera, una
carrera valuada en 80 millones de libras... ¿se puede pedir
más?
El álbum lleva el título de Escapology. Nada de chistes
esta vez. Robbie iba manejando por Los Ángeles, pensando
en Houdini y se le ocurrió la idea.
Por el contrario, comenta el cantante, quería
acabar con Robbie, pero no lo he hecho. No lo voy a hacer. Al contrario,
he creado el álbum que deseaba crear en este momento y he
escapado de tener una mala experiencia con mis cosas.
Está emocionado. Comenta que, horrorizado y divertido por
esta confesión, se ha estado preocupando por la situación
en Iraq y que se ha venido a dar cuenta que esa parte de su ansiedad
se relaciona con su orgullo en estas nuevas canciones.
Sin embargo, su emoción por este nuevo disco es real, sincera
y entendible.
Como muchos de los mejores comunicadores del pop, no es tanto que
él encuentre nuevas maneras de expresar las cosas, sino que
descubre nuevas maneras de forzar el engrane de clichés agotados,
invitándolos a circular, entrelazar, subirse uno arriba del
otro hasta que, cuando mejor funciona, surgen de alguna manera refrescados,
renovados y, una vez más, sinceros.
Similarmente, muchas de sus expresiones más obvias, su amor
por la crudeza y bromas y astutos juegos de palabras y venganza,
y su habilidad desconcertante para dar la impresión
El mejor tema de que puede ser conmovedoramente sincero
y al mismo tiempo fingido, son ciertamente parte de quién
es, y de lo que hace, pero también pueden distraer de lo
inusual, y abruptamente honestas, y emocionalmente agudas que sus
mejores canciones son.
La última vez que visitó el estudio de Los Ángeles,
cuando el álbum estaba casi terminado, sucede algo muy extraño.
De la nada, aunque ya era muy tarde para ponerle más canciones
al disco, Robbie sugiere que él y Guy Chambers escriban juntos
una canción.
Guy ha sido su compositor de cabecera y productor discográfico
desde que estaba en el grupo Take That, en la época de los
90. Además, fue su director musical desde que inició
como solista.
Guy no quiere en realidad, pero se sienta al piano, Robbie se para
junto a él, prueba unos cuantos acordes. Robbie canta algunas
palabras... más acordes... más palabras. Toma solamente
unos 20 minutos, y al mismo tiempo el resultado dista mucho de ser
algo formulista, es una hermosa, pero poco ortodoxa balada cinemática.
Guy le dicta a Robbie la letra para que el asistente del estudio
la pase a máquina.
Parece tratarse de una canción sobre ser decepcionado. Se
llama Blasphemy. En la cabina de sonido, juegan con
ella un poco. Robbie cambiando la letra, buscando un fraseo y fragmentos
de melodía alternativos, después la tocaron para grabar
un demo.
Conforme termina esta semana, los periódicos tienen una nueva
historia que, después de firmar este colosal nuevo contrato,
Robbie se ha separado de Guy.
Nuestra relación ha terminado, declara Robbie.
Aunque menciona unos cuantos ejemplos de lo que considera son las
exigencias irracionales y comportamiento inaceptable de Guy, apenas
en los días anteriores, es inusualmente cuidadoso sobre qué
tanto revela: Voy a decir esto. Creo que Guy piensa que la
gente compra boletos para ir a verlo a él, explica.
Es realmente muy triste, porque la última canción
que compuso es increíble. Se puso mejor en este álbum.
Subimos a otro nivel.
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