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La nota del día
No por examinarse van a aprobar

“…Un numeroso grupo de jóvenes protestó ayer en la Universidad Nacional por haber sido rechazados al nuevo ingreso de ese centro de estudios…”

EDH, 17 de enero de 2003

Los jóvenes, se dijo en esos días, tuvieron que asistir a un curso preparatorio y pagar por tomar los exámenes, para resultar rechazados. Lo sucedido, piensan ellos, es injusto, por lo que procedieron a bloquear una calle. Lo probable es que allí termine la cosa.
Pero las autoridades universitarias tienen toda la razón en establecer pruebas para admitir a futuros estudiantes, tanto porque los cupos son limitados, como por el hecho de que si un candidato no tiene los conocimientos y el criterio para poder cumplir con las exigencias y la disciplina de un programa lectivo, se convierte en un lastre para sus profesores y sus compañeros. Si la naturaleza no suministró las entendederas, Salamanca no va a prestarlas, de acuerdo con una célebre frase que se oye desde hace siglos.

El caso, sin embargo, no es tanto de modestias mentales, cuanto de dedicar tiempo al estudio, de hacer puntualmente deberes escolares, de poner atención en clase, de ser disciplinados. De muchos que toman cursos preparatorios, los menos ponen empeño en aprender, memorizar y sobre todo en entender. Esta es una razón, que debe preocupar mucho a los padres de familia, de que las mujeres estudiantes saquen mejores notas que los varones. Es rarísimo ver muchachas estudiantes vagando por las calles, pero lo más normal es ver muchachos. A ello se agrega que la mayoría de jóvenes no está preparada para efectuar estudios superiores, como lo demuestran los tan aflictivos resultados de la PAES.

Al respecto se debe recordar que una de las consecuencias de la agitación comunista en los años anteriores de la guerra fue suprimir los exámenes escolares y promover de manera automática a los alumnos de un nivel al siguiente. Esto sucedió porque los maestros politizados usaban los exámenes para presionar a sus alumnos a integrarse a grupos de choque callejeros; la respuesta del ministerio fue suprimir el arma del chantaje, con el consiguiente grave perjuicio a la disciplina y a la calidad de la educación.

A malos estudiantes, mediocres profesores

Como los jóvenes llegan a las universidades sin una verdadera cultura de pruebas y exámenes, no es de extrañar que muchos fallen a las primeras de cambio. Además en la vida adulta los exámenes y las pruebas son norma para lo que cada uno hace, menos al aplicar a plazas burocráticas o sostenerse en ellas. De allí que los jóvenes egresan de la primaria y la secundaria sin tener experiencia en ser valorados, en pasar pruebas ni en medirse contra otros que también ofrecen sus servicios a un empleador.

Hay una contrapartida a esta situación: que así como abundan estudiantes que no pueden pasar exámenes, también hay docentes universitarios, muchísimos de ellos, que están muy lejos de tener la preparación adecuada. Lógico sería que las cátedras se den por oposición, como en el Primero y Segundo mundos, versus asignarse a dedo o ser una suerte de canonjía o derecho de pernada para miembros del partido. En los tiempos más negros de la Universidad de El Salvador, ser un fanático y aprestarse para fabricar más fanáticos, era el criterio para nombrar profesores. Ahora al menos hay facultades sin tantos problemas al respecto, como se dice que poco a poco va sucediendo en la otra gran fábrica de intelectualoides marxistas.

 

 

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