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Libros
sagrados
El Corán
Edgar López Bertrand*
editorial@elsalvador.com
Alrededor
del año 600 d.C. la religión dominante en Arabia era
una forma de la antigua religión semítica, con santuarios
dedicados a varios dioses y diosas en muchos lugares. Muchas personas
también creían en un dios supremo: Alá. A veces
se pensaba en los otros dioses como ángeles que podían
interceder ante el dios supremo en nombre de los adoradores.
Aún así, en ese entonces la mayoría de los
árabes eran miembros de tribus nómadas y creían
que lo que les pasaba era el resultado del destino. Algunas de las
tribus se habían vuelto cristianas. También había
comunidades judías en la ciudad de Medina y en otras partes
de Arabia occidental. Por consiguiente, ciertas ideas judías
y cristianas eran conocidas por muchos árabes.
En la ciudad de la Meca existía un antiguo santuario, el
Kaba. Era un lugar de peregrinación para las tribus.
En esa época la Meca era el centro más importante
de comercio y religión de Arabia occidental. Mahoma nació
en la Meca alrededor del año 570 d.C. y, a pesar de quedar
huérfano muy pequeño, se convirtió en un hombre
de negocios rico, respetado e influyente. Pero el éxito no
le dio satisfacción y en el año 610 se retiró
al desierto para buscar la soledad. Fue allí que su vida
cambió.
Mahoma creía que el ángel Gabriel lo había
visitado y llamado a ser el mensajero de Alá. Regresó
a la Meca y predico las revelaciones que creía recibir de
Alá. Mahoma creía sinceramente que esos mensajes no
eran de composición propia, sino el verdadero discurso de
Alá que el ángel le comunicara en el idioma árabe.
Esos mensajes o revelaciones se recolectaron más tarde y
pasaron a formar el Corán.
En Medina, la comunidad de creyentes se convirtió en un Estado,
con Mahoma como su líder religioso y político. Acumuló
apoyo entre las tribus árabes y en el 630 logró tomar
la Meca. Entonces la Meca se convirtió en el centro de la
religión de Alá. Dos años más tarde
declaró a los peregrinos que había dirigido a la Kaba:
Es mi voluntad que el Islam sea su religión. He completado
mi misión. Les he dejado el libro de Alá y mandamientos
claros. Si los siguen, nunca se equivocarán.
Murió ese año. Islam significa sumisión
a Dios, algo que sus seguidores practican con excelencia y
gran reverencia. Según la tradición islámica,
el Corán fue escrito originalmente en hojas de palma, huesos
de camellos y piedras planas. La tradición declara que después
de la muerte de Mahoma en el año 632, el nuevo jefe de Estado,
o califa (khalifa - sucesor o suplente)
Abu Bakr, le ordenó a Zayed, el secretario de Mahoma: Tú
eres un hombre sabio y no tenemos dudas respecto a ti. Así
que debes buscar los fragmentos del Corán y reunirlos.
Zayed dijo: Por Alá, si me hubieran ordenado mover
una montaña no hubiera sido tan difícil para mí
como esta orden de reunir el Corán (Sahih Al-Bukhari,
6:477 y 6:77).
La palabra Corán proviene del verbo árabe recitar,
qaraa. El Corán contiene 114 suras o capítulos,
escritos en diferentes momentos de la vida de Mahoma. Estos están
organizados según su longitud. El Corán no sigue un
orden cronológico pero, por la evidencia interna, muchas
de sus secciones pueden ser clasificadas como antes o después
de la emigración en 622 a Medina. Ochenta y seis le fueron
revelados en la Meca y 28, mientras estaba en Medina.
Los pasajes de Medina muestran el cambio en su papel, pasando de
ser un profeta a ser un líder militar. Todos los suras, excepto
uno, comienzan con las palabras en el nombre de Alá,
el misericordioso, el compasivo... Cada uno de los 114 suras
tiene un nombre derivado de una palabra importante en ese sura,
por Ej. Jonás (10), María (19), Ángeles (35),
Elefante (105). Los suras están divididos en más de
6000 ayat o versos. La palabra ayat también implica la idea
de milagro.
Cuando le pedían a Mahoma un milagro para demostrar que él
era el profeta de Dios, se refería al Corán y sus
versos. Por la estrella cuando se pierde, vuestro compatriota
no se equivoca, ni se descarría. Tampoco habla por mero impulso.
Este mensaje es una revelación inspirada: A él se
lo enseñó Aquel que es poderoso y fuerte. (Sura 53:1-6).
Aunque Mahoma no recibió todos los mensajes al mismo tiempo,
él sostenía que todo el Corán existía
grabado en una piedra en el cielo (Sura 85.22). Su mensaje era una
reproducción fiel del original. Había una razón
por la cual él había recibido los mensajes en diferentes
momentos: En el 651, el califa Uthman de Medina autorizó
un texto oficial. Este fue escrito por completo y distribuido a
los grandes centros del primer imperio. Se dice que todas las otras
ediciones fueron destruidas.
Por consiguiente, aunque en la actualidad el Islam tiene muchas
ramificaciones, casi todos los musulmanes usan el mismo Corán
que se remonta a esta versión autorizada. El Corán
es el libro sagrado de los musulmanes. Es visto como una revelación
perfecta de Alá. Por lo tanto, las copias del Corán
son muy respetadas y los musulmanes sólo las tocan y las
leen después de una limpieza ritual. El libro es cuidadosamente
envuelto en seda o en una tela adornada y colocado en una posición
elevada. Muchos musulmanes memorizan todo el libro, el cual tiene
más o menos el tamaño del Nuevo Testamento. Quienes
han hecho esto ganan el título de Hafiz. En las cinco oraciones
diarias los musulmanes de todo el mundo citan en árabe, una
y otra vez, el primer capítulo corto del Corán: ¡Alabado
sea Dios, el Señor del universo! ¡El compasivo, el
misericordioso! ¡Rey del día del juicio! Sólo
a ti te adoramos y a ti acudimos por ayuda. Guíanos por la
senda correcta. La senda de aquellos a quienes has concedido gracia,
con quienes no tienes enojo y que no se extravían.
*Pastor.
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