Turismo
 
Inicio del Sitio Jueves 23 de enero
 

 




CHAT
FOROS
CORREO
LA GUIA
CLASIFICADOS
EMPLEOS
TURISMO
ESPECIALES
EDICION MOVIL
ESCRIBANOS
CONOZCANOS


 
 

La nota del día
Crimen y fanatismo no son ideologías

Debe separarse el sentimiento religioso y la fe, de los fanatismos: nadie habla de los terroristas chechenios como musulmanes devotos

Los “acuerdos de paz” y el discurso político han popularizado la expresión “diferencias ideológicas”, con lo que en ocasiones se pretende justificar las más extremas conductas y posturas. Nadie menciona “diferencias ideológicas” al tomar distancia de “mareros”, referirse a contrabandistas o hablar del crimen organizado, pero que un sujeto proponga darle fuego a San Salvador o propine palos a un enfermo, se considera por muchos como una muy válida “diferencia ideológica”.

Bien sabemos, empero, que no son “ideologías” las que mueven a sectas satánicas, grupos que organizan secuestros o bandas que dinamitan maquinaria de construcción. Una ideología es algo radicalmente distinto de actos delincuenciales, pues de lo contrario habría que referirse a la ideología de los violadores, o a las tendencias intelectuales de los pandilleros deportados de Estados Unidos.

En las sociedades civilizadas existen enormes diferencias de opinión sobre los más dispares temas. La gente se divide o se complementa al hablar sobre modas, estrategias económicas, leyes, movimientos políticos y deportes. Lo “ideológico” surge cuando de los hechos puntuales se pasa a consideraciones generales; uno puede hablar sobre equipos escolares y encontrarse luego discutiendo respecto al deporte como un esquema para formar jóvenes. Lo ideológico surge cuando se examinan y organizan ideas.

Las ideas tienen por fuerza que articularse en un esquema de pensamiento y enmarcarse en lo lógico y lo moral para valer como ideología, versus ser conducta estrafalaria, locura, fanatismo o el actuar de criminales. Tal cosa separa el sentimiento religioso y la fe, de los fanatismos: nadie habla de los terroristas chechenios como musulmanes devotos.

A la humanidad le tomó millones de años construir sociedades fundamentadas en la razón, la moral y lo que es su fruto, el Orden de Derecho y la democracia política. Han transcurrido dos milenios y medio desde el descubrimiento del logos por los griegos clásicos, hasta el surgimiento de naciones basadas en sistemas de justicia que dan protección a las libertades individuales y colectivas. La ley del más fuerte ha cedido ante los tribunales y los parlamentos.

Razón y moral contra violencia organizada

No es posible descubrir una nueva moral o inventar justicias distintas de lo que es la gloria de las sociedades democráticas contemporáneas. El derecho se ha ido perfeccionando desde los esquemas que rigieron las tribus y que luego se transformaron en los sistemas de justicia de las primeras ciudades y civilizaciones. Hay mucho que separa las nociones de justicia de los babilonios de hace cuatro mil años, de la legislación actual, pero también en ambas se encuentra la misma fuente moral, de no querer para otros lo que no se quiere para uno.

Es evidente que sólo es admisible como ideología lo que encaja con la razón, los principios morales y las normas jurídicas. Instintivamente el hombre civilizado rechaza lo que cae en lo aberrante, lo criminal y lo perverso. Sin hacer el menor análisis cualquier transeúnte sabe que el actuar de “maras” en las calles de una ciudad, la venta de droga, la violencia contra personas indefensas y los actos de fuerza, son conductas contrarias al orden civilizado, que además lo ponen en grave peligro.
Lo que debemos comprender es que bajo el disfraz de “diferencias ideológicas” se está dando cabida en nuestras sociedades a lo inmoral, a la delincuencia organizada y a la locura, como sucedió con los nacional socialistas de Hitler.

 

 

  HACIA ARRIBA


Derechos Reservados - El Diario de Hoy, El Salvador, C.A. - Aviso Legal