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Esponjas marinas contra el cáncer
Los
científicos que exploran las profundidades del océano
han encontrado ciertos tipos de esponjas que podrían ayudarlos
a descubrir un remedio contra el cáncer y otras enfermedades
(AP)
El Diario de Hoy
vida@elsalvador.com
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| Los extractos de las esponjas recolectadas
son colocados en pequeños contenedores con células
cancerosas desarrolladas en el laboratorio. Foto:
AP |
Los investigadores del Instituto Oceanográfico de Harbor
Branch sacan del mar cada año cientos de esponjas, con la
esperanza de por lo menos una de ellas sea más resistente
que las células cancerosas que cultivan en un laboratorio.
Durante todo el año, el equipo viaja hacia aguas contaminadas
y cristalinas para recolectar especímenes de vida marina
desde un submarino provisto de brazos mecánicos, con los
cuales recogen grupos de esponjas naranjas, amarillas y cafés,
que han desarrollado sus propios sistemas de autodefensa. La mayoría
de estas esponjas nunca han sido vistas antes.
La naturaleza puede producir estas cosas en masa, pero crearlas
en un laboratorio es muy difícil, dijo Amy Wright,
directora de división en Harbor Branch.
El Instituto Nacional Contra el Cáncer calcula que aproximadamente
el 65% de todas las medicinas que combaten la enfermedad provienen
de la vida y la flora marinas; su corteza, sus raíces, hojas
y frutos. Uno de los fármacos más usados contra el
cáncer, el Taxol, proviene de la corteza de árboles
de tejo que crecen en países de la cuenca del Pacífico.
Durante 18 años de estudios, sólo una esponja descubierta
por Harbor Branch ha sido lo suficientemente prometedora como para
atraer el interés de una compañía farmacéutica.
Un compuesto hallado en la esponja, llamado discodermolida, evitó
que las células cancerosas se reproduzcan en las primeras
pruebas. En 1990, la institución patentó el compuesto,
aclamado como su descubrimiento más importante.
Harbor Branch enfoca sus esfuerzos en las esponjas marinas porque
están fijas y desarrollan sustancias químicas tóxicas
para ahuyentar a sus enemigos naturales, dijo Wright. La esperanza
es que las sustancias de las esponjas maten a las células
cancerosas sin dañar a las células humanas saludables.
Media docenas de instituciones investigadoras similares buscan hoy
día remedios para el cáncer en la vida marina, y se
especializan en descubrimientos submarinos. Para lograr inmersiones
hasta a 900 metros de profundidad, Harbor Branch construyó
tres sumergibles que son lanzados al agua desde sus navíos
de investigación.
Uno de los navíos, que lleva el nombre del fundador de la
institución, Seward Johnson, tiene 61 metros de eslora y
puede viajar a cualquiera de los océanos del mundo. Varias
veces al año las embarcaciones de investigación llevan
tripulaciones de hasta 40 personas, incluyendo a 15 científicos,
al océano Atlántico, el mar Caribe y el golfo de México.
Los equipos de investigadores normalmente se mantienen fuera del
mar durante dos o tres semanas, utilizando un sumergible al día
para buscar esponjas poco comunes.
El grupo está atento para cualquier cosa que parezca fuera
de lo normal. El científico que descubrió la esponja
que produjo la discodermolida la encontró en aguas sorpresivamente
poco profundas de unos 150 metros de profundidad, durante una sesión
de buceo en el Caribe.
La institución no lucrativa opera con dos donativos por cinco
años del Instituto Nacional de la Salud, los cuales suman
un total de 750.000 dólares al año, junto con cinco
donativos más pequeños de la Fundación Nacional
de Ciencia, que proporcionan unos 160.000 dólares anuales.
Durante las travesías de los científicos, las muestras
recolectadas con los sumergibles son colocadas en un congelador
grande en el barco investigador.
Cuando regresan a Harbor Branch, los investigadores muelen pequeños
pedazos de los especímenes junto con alcohol etílico.
Luego filtran la mezcla y la colocan en tubos de ensayo, produciendo
extractos de color brillante como las esponjas que recolectan.
Los extractos son colocados en pequeños contenedores con
células cancerosas desarrolladas en el laboratorio. Si el
extracto mata al 50% o más de dichas células, es sometido
a más pruebas, pero la gran mayoría no proporciona
resultados alentadores.
El gigante farmacéutico suizo Novartis Pharma está
trabajando para desarrollar una medicina a partir del compuesto.
Las pruebas muestran que en concentraciones bajas, éste es
al menos tan efectivo como el Taxol, una medicina de uso muy común
contra el cáncer, dijo Wright.
Es como un embudo en que uno pone gran cantidad de materiales
y termina con muy pocos, dijo Gordon Cragg, jefe de la división
de productos naturales del Instituto Nacional Contra el Cáncer.
Pero desde luego, la máxima recompensa ocurre cuando
uno descubre algo bueno.
En la internet:
- Instituto Oceanográfico Harbor Branch: http://www.hboi.edu
- Instituto Nacional
Contra el Cáncer: http://www.nci.nih.gov/
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