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Rehabilitando
con amor
En
Chirilagua, San Miguel, funciona el Centro de Rehabilitación
Amor y Esperanza Señorita Laura Urgo, donde reciben
atención integral decenas de niños y niñas
con discapacidad.
Ricardo Guevara
El Diario de Hoy
vida@elsalvador.com
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| El centro fue fundado el
4 de mayo de 1988, debido a que no existía ningún
lugar especializado que atendiera a los niños minusválidos
de la zona. Fotos
EDH/Maritza Santos |
Carolina es una joven de 25 años, originaria de la población
de Intipucá, en el departamento de La Unión, quien
desde su infancia sufre de parálisis cerebral y problemas
locomotores y de lenguaje.
Siendo bebé fue puesta en tratamiento médico; sin
embargo, debido a las limitantes económicas de la familia
no pudo continuar el tratamiento de rehabilitación, que solo
pudo reiniciar hace unos 15 años.
Los progresos han sido visibles desde entonces, ya que antes del
tratamiento ella no podía caminar y se arrastraba por el
suelo con sus manos y sus piernas, además de no coordinar
ninguno de sus movimientos corporales.
Ahora gracias a Dios y a las constantes terapias de rehabilitación
puede caminar, ha controlado sus movimientos y presenta una notable
mejoría.
Ahora Carolina viaja a las terapias desde Intipucá
hasta Chirilagua sin la compañía de nadie. Es una
persona que puede valerse por sí misma y es un ejemplo de
la importancia de mantenerse constante en los programas de rehabilitación,
dice la licenciada Cecibel de Arauz, fisioterapista y educadora
especial del Centro de Rehabilitación de Amor y Esperanza.
Casos como el de Carolina existen muchos en diferentes ciudades,
pueblos, cantones y caseríos, los cuales podrían tratarse
si existieran más centros de rehabilitación y personal
especializado cerca de sus residencias.
Inicio de la obra
El centro fue fundado el 4 de mayo de 1988, debido a que no existía
ningún lugar especializado que atendiera a los niños
minusválidos de la zona.
Fue gracias al apoyo de varias personas particulares, entre ellas
una religiosa norteamericana llamada Laura Urgo y a la licenciada
Cecibel de Arauz, que se formaron comités de apoyo para empezar
a darle vida a este proyecto.
Antes visitábamos a los niños en sus casas y
recorríamos grandes distancias a pie para poder brindarle
sus sesiones de fisioterapia, dice la señora de Arauz,
quien afirma que continúan realizando visitas de campo.
En los inicios del proyecto, el señor Arnoldo Méndez,
residente de Chirilagua, les proporcionó un local para instalar
la clínica, además él se encargaba de pagar
todos los gastos de servicios básicos.
Poco a poco el proyecto fue creciendo y han obtenido el apoyo de
varias instituciones y personas altruistas que colaboran en esta
obra, como el padre José Calahan.
En la actualidad, en la institución se atiende un promedio
de 128 pacientes, entre niños y adultos provenientes del
área rural.
Entre las patologías que atienden están parálisis
cerebral, facial, fracturas, artritis, meningitis, meningocele,
Hillian Barre, hidrocefalia, lumbalgias y otros problemas locomotores.
Ahora reciben apoyo por parte de FUNTER, quienes les brindan capacitaciones,
les proporcionan equipos para las fisioterapias y cancelan el alquiler
de la casa.
Con la puesta en marcha del próximo Teletón se espera
que la institución les proporcione nuevos equipos y les brinde
capacitaciones especializadas para atender con mejor equipo y con
mejores técnicas a los usuarios que acuden al Centro de Rehabilitación
Amor y Esperanza Señorita Laura Lungo.
Ayúdeles a rehabilitarse
Ahora puede colaborar con la rehabilitación de centenares
de niños y niñas salvadoreños que necesitan
su ayuda.
Haga realidad el sueño y las esperanzas de los niños
minusválidos de nuestro país y haga su donativo a
la cuenta Teletón en cualquiera de las agencias del Banco
Agrícola Comercial del país.
Si lo prefiere puede efectuar su contribución el viernes
31 de enero y el 1 de febrero, fechas en las que se realizarán
las 27 horas de amor y esperanza para los niños discapacitados
salvadoreños.
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