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En nombre de Dios... ¡y a tomar atol shuco!
No todos los candidatos se contenta con iniciar la campaña
electoral con mitines y caravanas. Rogelio Cervantes, del FMLN,
repartió atol shuco, y Francisco Merino fue a escuchar misa
Ana Girarlt/
Antonio Soriano
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
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| 5:00 am Rogelio Cervantes dejó de
lado la administración hotelera para repartir atol shuco
en Antiguo Cuscatlán. Foto digital
Herbert Saravia |
A las 5:00 a.m., cuando el sol no tenía la intención
de aparecer y el frío hacía lamentar el haber dejado
la cama, un grupo reducido de efemelenistas se concentraba en el
parque central de Antiguo Cuscatlán, frente a la Alcaldía,
para darle la bienvenida al inicio de la campaña
de diputados.
El sacrificio no era en vano. El candidato a alcalde, Rogelio Cervantes,
organizó una shuqueada y una pupuseada,
para que los friolentos se calentaran y los hambrientos
se deleitaran.
Todo como parte de la estrategia electoral que el representante
de la coalición FMLN, CDU, AP e Iniciativa Ciudadana ha puesto
en marcha para lograr desbancar a la alcaldesa arenera Milagro Navas,
que busca la cuarta reelección.
Este día estamos poniendo la primera piedra para este
gran triunfo, dijo el candidato con voz entrecortada, pero
no por nerviosismo sino por la mala calidad del sonido.
Sus palabras afloraron un sentimiento de envidia entre
los candidatos a diputados que tuvieron el coraje de madrugar, no
así de bañarse, pues algunos de ellos se jactaban,
un tanto avergonzados, de no haber tocado agua.
Eran las seis de la mañana. A muchos kilómetros de
ahí, en San Vicente, otro político iniciaba la campaña
de una manera diferente.
Era Francisco Merino, el pecenista que busca la reelección.
Ingresó a la catedral y se dispuso a participar en la misa.
El templo estaba casi vacío. Apenas una decena de feligreses
había llegado.
Es que hoy todo le encomiendo a Dios, que es el que decide
al final, explicó Merino a la salida del servicio religioso.
En Antiguo Cuscatlán, un delicioso olor se esparció
por el ambiente.
-¡Pasen, que es gratis! -gritaban los efemelenistas para invitar
a degustar las pupusas recién salidas de la plancha.
-¿Atol shuco? -¡no, gracias!
El reparto gratuito de shuco estuvo sazonado con discursos proselitistas.
- Mientras hablaba Blanca Flor Bonilla, una metralleta
explotó y la música de mariachis empezó a sonar.
- Roberto Lorenzana y Hugo Martínez fueron los primeros en
servirse pupusas.
- Lorenzana comió pupusas revueltas. Parar cerrar, pan dulce
y una taza de café caliente.
-¿Y el atol shuco? Lorenzana lo hizo de lado. Es de los pocos
salvadoreños a quienes no les gusta este atol..., aunque
si le echan azúcar, se animaría a probarlo.
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