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Éstos ya olvidaron las argucias que utilizó Brasil para convencerlos de defender sus intereses en la ronda de Cancún, de la Organización Mundial del Comercio (OMC), y ahora, están concentrados en negociar un tratado comercial que beneficie a la mayoría de sectores productivos. La posición de la región es una sola: no ceder ante las presiones de los negociadores estadounidenses y firmar un tratado, si y solo si éste protege los intereses de los productores, especialmente del agro y los textiles. Los negociadores saben que al no poderse negociar los subsidios en la OMC, Estados Unidos tiene la obligación moral de otorgarle un mejor tratado a Centroamérica. Ellos también saben que a Estados Unidos le conviene tener de aliados a los países del área, en vez de que éstos se asocien con Brasil o la Unión Europea, entonces, su única tarea es conseguir el tratado comercial complementario que tanta falta le hace a los sectores productivos de la región. Ahora, el viento sopla más a favor de Centroamérica, razón por la cual ningún negociador podrá excusarse de no hacer su mejor esfuerzo para conseguir una mayor apertura en el mercado del norte. Estas son las premisas que la Federación Centroamericana de Cámaras Agrícolas y Agroindustriales (Fecagro), espera que prevalezcan en la mesa de negociación con el mayor socio comercial del área. Pero, por si no fuera así, o para reforzar las pretensiones de la región, dicha gremial le presentará un informe al representante comercial de EE.UU., Robert Zoellick, durante la visita de éste a Costa Rica, el próximo viernes. Buscando apoyo Mario Salaverría, presidente de Fecagro, asegura que su gremial está dispuesta a acompañar, sin descanso si es precios, el cabildeo que el TLC demandará en el Congreso y Senado de Estados Unidos, para asegurar la pronta aprobación del tratado. Pero lo hará, solo si se negocia un acuerdo que incluya el azúcar, y que no permita que la región se convierta en el destino de los productos que otros no quieren: carnes de pollo, cerdo y bovina, lácteos y granos básicos. Estados Unidos ha reconocido públicamente, dice Salaverría, que pretende excluir el azúcar del tratado y que quiere, traer a la región los productos que son de alta sensibilidad para ésta, lo que refleja que no está tomando en cuenta el daño que le ocasionaría a sus socios. Solo si EE.UU. otorga la apertura que demandan los sectores productos de la región y si ésta, le concede el ingreso que el mercado necesita, es decir, si se acuerda un tratado complementario, entonces la gremial está dispuesta a hacer lobby con los políticos de las seis naciones. Previo a la octava ronda de negociaciones -de las nueve pactadas por los seis países-, y cuando no todos los sectores están convencidos de que Estados Unidos quiera otorgar un tratado asimétrico a Centroamérica, la necesidad de impulsar una campaña de búsqueda de apoyo es cada vez más apremiante. Por esta razón y para tomar el liderazgo en el cabildeo, Fecagro está solicitando, en cada uno de los países, que se conforme una comisión centroamericana de diputados, para que estos animen la aprobación del TLC en sus respectivos parlamentos. La petición ya se formuló en Guatemala, Nicaragua y Costa Rica. En el país, se hará mañana. Solo hace falta realizar el planteamiento en Honduras. Además, para que vayan a Washington y se reunan con los congresistas y senadores, así como con los sectores que se oponen a la firma del TLC, y les expongan la necesidad que tiene la región de obtener un trato comercial priveligiado con su país. No hay tiempo que perder, por eso, la Cámara Agropecuaria de El Salvador (Camagro), se reunirá mañana, con los representantes de los partidos políticos, para exponerles la importancia de que el agro obtenga el mejor trato en el TLC. Fecagro espera que con la iniciativa, los políticos de la región homologuen su discurso en torno al TLC y vayan a tierra estadounidense, a reunirse con sus homólogos y a obtener los votos a favor de aquel. ¿Descriminación? El capítulo de medidas sanitarias se ha completado dentro del TLC. En éste se estableció, que dichas trabas no arancelarias se resolverán con los mecanismos que dispone la OMC. Pero tal disposción, para Fecagro, es una burla para los centroamericanos, puesto que con las dispociones del organismo mundial, sus productores no obtendrán ninguna facilidad para ingresar al mercado estadounidense. Esto quiere decir, afirmó Ricardo Esmahan, director de la mencionada federación, que Estados Unidos no está otorgando un trado recíproco en ingresos, puesto que quiere exclusiones, mantener sus subsidios y cohartar la entrada de los productores del área. El sector privado esperaba que se definiera un mecanismo bilateral, para la negociación de las medidas sanitarias, pero EE.UU. no aceptó, alegando que esto crearía un trato descriminatorio para otras naciones y bloques comerciales. Para la Federación, dicha consideración es solo un pretexto, ya que sabe que si mantiene sus rigurosas políticas sanitarias, difícilmente los sectores productivos del istmo podrán competir, en igualdad de oportunidades, en su territorio.
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