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Demanda de divorcios aumenta en la capital
San Salvador. Tribunales registran un aumento significativo de
procesos - Cifra de matrimonios se mantiene.
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| Sin retorno - En algunos casos la separación
se vuelve necesaria, más si existe violencia. Foto
EDH |
La impotencia que sintió Teresa V. al firmar los papeles
de divorcio se disipó al aparecer en su mente los recuerdos
de los golpes y las humillaciones que soportó en siete años
de matrimonio.
Duele pero se sale adelante, comenta hoy, luego de dos
años de ruptura y de tratar de rehacer su vida al lado de
su pequeño hijo.
Como Teresa, cientos de parejas capitalinas decidieron caminar por
rumbos separados, como lo demuestran las cifras de la Dirección
General de Estadística y Censos (DIGESTYC).
De acuerdo con el informe de Hechos Vitales, las alcaldías
de las zonas metropolitana reportaron mil 869 divorcios en 2002,
mientras que los tribunales de Familia procesaron dos mil 364 procesos.
A pesar de los fracasos, la cantidad de matrimonios se mantiene.
En 2002, siete mil 158 parejas contrajeron matrimonio. El registro
de 2001 es similar.
Gran demanda
La Lic. Hilda Edith Herrera de Morán, jueza del tribunal
4o. de Familia de San Salvador, explicó que esta práctica
ha aumentado desde que entró en vigencia el nuevo Código
de Familia, en 1994.
Siento que lo que influye es que la gente conoce más
sus deberes y derechos, y que saben que tienen acceso a los tribunales
y a la justicia, manifestó De Morán.
Con el nuevo código nació la práctica del divorcio
remedio, es decir, que la separación es necesaria para
la búsqueda de una vida plena.
En tanto, el Lic. Jorge González, catedrático de la
Universidad Francisco Gavidia, sostiene que la decisión de
separarse puede estar ligada a factores como el grado de independencia
de la mujer moderna, y el grado de tolerancia del hombre ante esta
situación.
En las ciudades ya existe un rango de comparación entre
ambos sexos, y si no hay tolerancia y comprensión viene la
ruptura y ya no importa si hay o no hijos, señaló.
Ante semejante panorama, los jueces procuran que los hijos no resulten
tan afectados, por lo que implementan leyes que los protegen.
La unión más veloz
Mientras la Lic. Hilda de Morán ejercía como notario
vivió la experiencia de casar a una pareja que en la fiesta
terminaron separados.
- Los casé a las 8:00 de la noche y a las 10:00 tuvieron
un pleito que ya no se querían ver y terminaron por divorciarse,
detalló.
- Según ella, las causas más comunes son los problemas
económicos, los matrimonios a temprana edad o por obligación.
-Algunos no duran ni los tres meses, y es frecuente en parejas
jóvenes o con hijos.
La culpa, compañera inseparable de los separados
Frustración, enojo, tristeza, baja autoestima, soledad
y hasta culpa o compasión por ellos mismos o por los hijos,
forman parte del abanico de sentimientos que afectan a una persona
divorciada.
La Dra. Margarita Mendoza Burgos, terapeuta familiar, señala
que estas emociones se presentan en cualquier individuo, a pesar
de que ya no se ame al cónyuge.
Siempre hay tristeza, sólo que el hombre opta por salir
y la mujer tiende a llorar y a hablar del asunto, explica.
Entre los efectos psicológicos más evidentes, luego
de una ruptura matrimonial, está la depresión, la
cual debe ser tratada a tiempo, ya que podría llegar a provocar
el suicidio.
Algunos optan por refugiarse en el alcohol.
En el caso de los niños, estos pueden sufrir un los traumas
de la separación, pero es preferible estar así, que
vivir en un ambiente hostil y sin armonía.
Para los niños es mejor que los padres se separen en
vez de ver y hasta recibir maltrato físico, acotó.
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