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Un
cultivo de sencillo desarrollo
Quien
tenga un terreno pedregoso o árido que no le sirva de nada,
no perderá mucho si prueba a sembrar añil.
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El proceso no genera productos
contaminantes. Foto EDH
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La planta se desarrolla muy bien en condiciones adversas.
El añil es un cultivo sumamente resistente a la sequía
y se puede cosechar sin problema junto a los granos básicos.
Lejos de debilitar los suelos, es un fijador de nitrógeno.
La inversión no es mucha y una planta puede producir cuatro
cosechas sin mayores problemas.
Países europeos tienen mucho interés en adquirir el
colorante y a la fecha, no hay rendimiento suficiente para abastecer
la demanda.
El valor comercial del añil salvadoreño inicia su
historia en épocas precolombinas. Los españoles lo
aprovecharon también tras la conquista. Sin embargo, la aparición
de colorantes sintéticos hizo que fuera olvidado.
Actualmente la demanda es por productos orgánicos y en especial
el añil salvadoreño, cuyo secreto, según quienes
lo cultivan, es que se procesa con técnicas ancestrales,
por lo que fácilmente llega y se fija en las fibras de los
materiales que se pretende teñir.
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