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El negocio público que necesita una liposucción

Lafitte Fernandez
Editoriales
editorial@elsalvador.com

Déjense de mojigaterías y tonterías: la fauna política que construyó el negocio de la privatización de la basura con CINTEC debe explicárselo, con libros abiertos, a todos los salvadoreños.

La entrega de los servicios de recolección de basura que hicieron 10 municipalidades del FMLN a una empresa canadiense necesita una liposucción frente a la opinión pública. Las billeteras y hasta el borde de las almas de algunos actores en ese negociado público también necesitan la liposucción.

Espero que esta vez no vengan con las tonterías y majaderías de que todo esto es un asunto político. Los juiciosos que quieran hacer un examen de este caso, deben llenarse de coraje y lucidez. Se trata de un caso de interés público que, a propósito, lo rodearon de engañifas, de burlas a todos los salvadoreños, de candados y cerrojos a documentos públicos, de mentiras y hasta de una dosis de doble moral como pocas veces he visto en mi vida.
Para empezar, hay que advertir algo que, deliberadamente, muchos callan: el caso CINTEC es una colección de ejemplos de la peor privatización de un servicio público que se ha conocido en el país, en los últimos años.

A lo que sucedió, en 1997, no hay que ponerle apellidos: se trató de una privatización del servicio de recolección de basura encabezada y aprobada por el FMLN y dirigida y construída por el ex alcalde Héctor Silva, a pesar de todas las maldiciones que ahora quieran advertir contra procesos similares que se han realizado en el país.

Pero, no fue cualquier privatización. De todas cuantas se han hecho en El Salvador, es la más vergonsoza de todas. Siempre estuvo llena de mojigaterías y falsedades porque con ella se trató de retorcerle el cogote al destino, por razones que nadie se atreve a debatir como lo hacen los hombres honrados.

El FMLN y Héctor Silva podrán decir que no se trata de una privatización sino de la construcción de una empresa mixta en la que los canadienses se llevaron el 90 por ciento de las acciones y cada municipalidad gobernada por el FMLN tienen una acción en sus bolsillos.

Pero, el disfraz no puede cubrir al lobo: es una privatización vestida de empresa mixta en la que, por confesión del actual alcalde de San Salvador ( quien también tiene responsabilidad en ese negociado), Rivas Zamora, lo único que hacen es recibir un informe financiero anual de los canadienses que hacen, con su dinero, lo que quieran.

Dicen que mientras más se enredan los mentirosos en su mentira, más se acercan a la verdad. Quizá por eso es que Rivas Zamora, y el alcalde de Mejicanos, ahora vocero de CINTEC, tuvieron un momento de verdad al reconocer que solo reciben un informe financiero al año.

Esa manifestación lo único que significa es que las 10 municipalidades gobernadas por el FMLN, incluída la de San Salvador, ni siquiera están enterados cómo administran, los canadienses, cuantiosísimas sumas que cobran a millón y medio de habitantes del área meetropolitana que demandan los servicios de recolección de basura.

¿Y entonces que hizo Héctor Silva mientras se sentó, durante años, como vicepresidente de la junta directiva de MIDES (el nombre de la empresa mixta)? ¿Qué hace ahora el actual vicepresidente de esa junta? ¿Unicamente llegan, una vez al año, como conserjes modernos, a recibir el informe anual que les entregan los canadienses? !Que vida la Pepa, con la clase de empresa mixta (privatización), que hicieron en el nombre de todos!

La verdad es que las privatizaciones que realizó ARENA- y esto lo digo sin asumir el papel de defensor de oficio de ningún partido, porque no lo soy- resultan pulcras y, al menos, infinitamente más transparentes que la privatización del servicio de la basura que se hizo para entregarla a unos controvertidos canadienses.
Estos últimos encontraron de choto, porque así fue, o recibieron a cambio de algo ( no lo sé, por el enorme déficit de verdad que rodea el caso), un negocio que producirá más de $200 millones en sólo una década.
El FMLN se queja y enciende el verbo contra la privatización de los teléfonos, para mencionar solo un ejemplo. Pero, al menos con esa privatización el Estado recibió dinero, las ofertas de hicieron con transparencia y con la supervisión de una calificada empresa internacional.

En el caso de CINTEC, el servicio público de entregó sin ninguna transparencia. Se donó un arroz cocinado en la olla de algún político. Se disfrazó un concurso público que jamás fue tal. Se prometió una inversión de $61.2 millones que tampoco nunca llegó al país. Peor aún: las alcaldías terminaron endeudadas, según las misas auditorías de Peat Marwett que cada año reciben los mensajeros de las 10 alcaldías, y, para colmo de males, el cobro de recolección de basura aumentó para todos los usuarios, en medio de un engaño monumental.

Si alguna diferencia existe entre ambas privatizaciones es la dosis de decencia que existió entre uno y otro proceso. Lo peor es que, en el caso de CINTEC, si niquiera las organizaciones privadas que dicen cuidar los fondos públicos abrieron la boca para analizar, con profundidad, el caso, porque los detuvo el sarampión político: se les pintó el color del partido en la cara. Esa es la verdad.

Un erudito venezolano escribió, hace mucho tiempo, que muchos políticos piensan una cosa, dicen otra y hacen otra cosa. Todo dependen de la grisura democrática que encontremos en el camino. Invito a cualquier persona interesada en este tema para que lea en los diarios (todos), para que comprendan la engañida en que Héctor Silva metió al país, apenas puso un pie en la alcaldía de San Salvador.

No puedo negar que, en 1997, la mayoría de las alcaldías del área metropolitana tenían un problema con el destino de la basura. Pero, muy pronto comenzó a construirse la gran engañifa bajo la bandera del FMLN. Silva pasó semanas vendiéndole, al país, un clima de verdadera emergencia con el asunto de la basura. Estoy convencido que, mucho antes de que eso ocurriera, el arroz había comenzado a cocinarse, posiblemente en alguna ciudad del extranjero.

Después de mercadear, hasta la saciedad, el problema de la basura, se le dijo, mil y un millón de veces, a los periodistas salvadoreños, que la alcaldía había puesto en marcha una concurso público para encontrar una empresa que solucionara el problema. Es increíble el número de veces que se usó la palabra “licitación” en las conferencias de prensa de Silva y las de otros alcaldes del FMLN. ( por favor lean los periódicos de la época).
Así nació la primera gran mentira. O escrito de otra forma, prefiero usar las palabras de Koestler, cuando define el comportamiento de los políticos sin escrúpulos: “la última verdad ha sido siempre la penúltima falsedad”.

Seis años después de hablar de “licitación”, cuando EL DIARIO DE HOY denunció lo que pasaba con CINTEC, dos concejales del antiguo gobierno municipal, se sentaron en Canal 12 y dijeron, sin tragar saliva, que no necesitaban hacer ninguna “licitación” porque lo único que querían y necesitaban era construir una empresa mixta.

Confesión: el negocio se entregó a dedo a CINTEC. El arroz venía cocinando desde mucho tiempo atrás.
Hay un hecho más rodea esa oscurísima privatización de un servicio público hecha por el FMLN: no habían transcurrido ni tres semanas desde que Héctor Silva se sentó en la silla edicilia, cuando un grupo de alcaldes del FMLN viajó a Canadá a mirar lo que CINTEC ha hecho en Montreal.

Con la astucia de la mejor fauna política, embaucaron a la arenera Milagro Navas para que las acompañara. Sin medir las consecuencias (atollarla en el negocio), la pobre mujer se montó en el avión y formó parte de un carísimo viaje que pagaron los controvertidos empresarios canadienses.

Si apenas tres semanas desde que Silva llegara, en 1997, al poder San Salvador, los cardenales del Vaticano viajaran a mirar la “solución canadiense” ( como le llamaron en las actas municipales), más extraño y vergonsozo aún es que, sólo tres meses después de la “coronación” del ex alcalde, se firmara el contrato de privatización de la basura con Silva.

¿ Que se puede pensar de todo eso? Lo menos que debe investigarse es si, durante la primera campaña de Silva, el arroz de más de $200 millones estaba cociéndose hasta con especies.
¿Será por eso que, cuando un periodista de EL DIARIO DE HOY le preguntó a Silva si durante su primer campaña recibió donaciones de CINTEC, el actual diputado dijo “Eso sólo lo respondería ante la Fiscalía General de la República”?

 

 

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