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‘Ya no se siente el mal olor’

Ciento treinta familias cuentan con su planta de tratamiento, gracias al apoyo de una ONG. - Se trata de una de las 40 que funcionan en el Gran San Salvador.


El Diario de Hoy

metro@elsalvador.com

Click sobre gráfico

Entre enfermedades gastrointestinales, proliferación de ratas y cucarachas vivían las familias de la comunidad María Auxiliadora, Cuscatancingo, antes de que no contaban con tuberías de aguas negras y una planta de tratamiento.

Se trata de 130 familias que fueron reubicadas después del huracán Mitch, debido a que habitaban en zonas de alto riesgo y que fueron instaladas en champas, sin servicios básicos.

Esa vida empezó a cambiar hace cuatro años, cuando la fundación Círculo Solidario decidió enfrentar el reto de la instalación del tan requerido drenaje con apoyo de la Alcaldía de San Salvador. Al mismo tiempo pretendía darle una solución integral, de manera que con las aguas negras no se contaminara la pequeña quebrada que pasa cerca de la comunidad.

Con el apoyo del gobierno vasco echó a andar el proyecto de la construcción de la planta de tratamiento, en la que las personas favorecidas pusieron la mano de obra y que fue inaugurada recientemente.

Según el coordinador de proyectos de Círculo Solidario, Ramón Hernández, la edificación de la planta era la única salida viable.

“Realizamos estudios para ver si era posible conectar las tuberías con el sistema de aguas negras, pero por las condiciones del terreno, que es una vereda, no se encontró otra salida”, señala Hernández.

Filtrado


Según el coordinador del proyecto, Ramón Hernández, lo que se pretende es disminuir la contaminación de los mantos acuíferos, enfermedades infectocontagiosas y la proliferación bacteriana.

De acuerdo con el ingeniero Atilio Aveldaño, encargado del proyecto, el proceso de purificación de las aguas negras y residuos es a base de biofiltros que se encuentran en el reactor principal o anaeróbico.

En éste se encuentran, además, una serie de bacterias naturales que se producen en el interior del tanque principal, que se encargan de degradar los desechos en lodo, de manera que nada se convierte en contaminante del ambiente (ver gráfico).
Después de un año, el lodo es depositado en el lecho de secado para posteriormente ser reutilizado como abono orgánico.

“La ventaja de esta planta es que no hay gastos en energía eléctrica. Es una tecnología apropiada para personas de bajos recursos; además, es un proceso natural que ayuda a conservar un medio ambiente puro”, precisa Aveldaño.

Aunque la planta de tratamiento fue concluida apenas hace dos meses, las familias beneficiadas han sentido un cambio rotundo, ya que los malos olores no se sienten como antes.

María Teresa Hernández recuerda tiempos peores. “El problema era que los servicios de fosa se llenaban rápido, ahora con los servicios de lavar que nos han instalado ya no se siente el mal olor”, comenta la señora.
Además, la Fundación está reforestando la vereda en que se encuentra localizada la comunidad y la planta de tratamiento, como una medida complementaria.

El costo del mantenimiento

- Según el tipo de tratamiento que se le da al agua, así es el costo que puede resultar su mantenimiento.
- Aquellas más modernas y mecanizadas, en las que se usa un filtro compuesto de piedra volcánica, puede llegar a 50 mil colones
- En cambio, una planta más sencilla que funciona por gravedad, como en la comunidad María Auxiliadora, en Cuscatancingo, requiere de poco dinero. Apenas el sueldo del que trabaja como operador.

Anda construirá dos macroplantas en San Salvador

En San Salvador existen cerca de 40 plantas de tratamiento, la mayoría de ellas administradas por ONG y dueños de urbanizaciones. Esta cantidad apenas alcanza para tratar el 5% por ciento de los 4,5 metros cúbicos por segundo de aguas residuales que se producen en la capital.

Las esperanzas de revertir el alto grado contaminación en las cuencas depende de dos grandes macroplantas que planea construir la Administración Nacional de Acueductos y Alcantarillados (ANDA).

Una de ellas, cuyo diseño ya está listo, estará ubicada en las areneras del río Las Cañas; la otra funcionaría en el río Acelhuate.
“El agua sería descargada con una mejor calidad y se disminuiría el impacto ambiental”, señala Julián Monge, director del departamento de Saneamiento Ambiental de la estatal.
El proyecto se divide en dos etapas: la primera, que consiste en el tratamiento del agua a base de químicos, y la segunda, el proceso biológico mediante el cual las bacterias descomponen los desechos.

El presidente de la autónoma, Manuel Arrieta, menciona que la principal limitante es la falta de presupuesto.
“Los proyectos ya están, falta encontrar los caminos de financiamiento. Una fórmula podría ser crear un fondo para tratamiento de aguas residuales”, argumenta Arrieta.

 

 

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