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Mantiene
apretada agenda
El
portavoz del Vaticano, Joaquín Navarro-Valls, declaró
a la televisión italiana que nada ha cambiado
en la agenda del Papa para las próximas semanas.
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A pesar de la indisposición
intestinal que le obligó a renunciar a la audiencia
general, Juan Pablo mantiene su agenda para los próximos
días, que incluye, entre otras, una visita al Santuario
de Nuestra Señora del Rosario en Pompeya (sur Italia)
el 7 de octubre. Foto EDH / AP
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A pesar de la indisposición intestinal que le obligó
a renunciar a la audiencia general, Juan Pablo mantiene su agenda
para los próximos días, que incluye, entre otras,
una visita al Santuario de Nuestra Señora del Rosario en
Pompeya (sur Italia) el 7 de octubre.
La agenda del Papa fue confirmada ayer por el portavoz vaticano,
Joaquín Navarro Valls, que precisó que todo
sigue regular, todo permanece.
Navarro dijo que el Papa fue convencido (por los doctores
que le atienden) para que renunciara a desplazarse desde Castel
Gandolfo hasta el Vaticano (unos 40 kilómetros) para celebrar
la audiencia, dando a entender que el Pontífice estaba dispuesto
a cumplir con su agenda, lo que demostraría que se trata
de algo ligero, de escasa importancia.
Juan Pablo II tiene previsto regresar al Vaticano el próximo
viernes por la tarde, dando por concluidas sus vacaciones estivales.
Hoy dedicará la jornada a descansar y el viernes por la mañana
recibirá en el palacio apostólico de Castel Gandolfo
a las autoridades civiles y militares de la localidad para despedirse.
Más actividades
En el Vaticano le espera una apretada agenda de trabajo. El sábado
por la mañana recibirá en audiencia a la presidenta
de Filipinas, Gloria Macapagal Arroyo, y por la tarde, en la basílica
de San Pedro, presidirá una misa en el XXV aniversario de
la muerte de sus antecesores los papas Pablo VI y Juan Pablo I.
La misa la oficiará el cardenal Joseph Rantzinger y el Pontífice
leerá la homilía.
El domingo 5 de octubre canonizará en la plaza de San Pedro
a los beatos Daniele Comboni (fundador de los misioneros combonianos)
Arnold Janssen y Josef Freinademetz y el día 7, martes, viajará
hasta Pompeya (en el sur de Italia) para postrarse ante la Virgen
del Rosario con motivo de la conclusión del Año del
Rosario, convocado por él en octubre de 2002.
El 16 de octubre oficiará en la plaza de San Pedro una misa
solemne con motivo de sus XXV años de Pontificado (Karol
Wojtyla fue elegido Papa en la tarde del 16 de octubre de 1978).
A la ceremonia asistirán cardenales venidos de todo el mundo.
Los purpurados participarán del 15 al 18 de octubre en una
convención sobre estos 25 años de pontificado.
El
momento culminante de estos 25 años será el domingo
19, cuando el Papa beatifique en la plaza de San Pedro ante decenas
de miles de personas a la madre Teresa de Calcuta, la religiosa
que dio su vida por servir a los más pobres entre los pobres
de la tierra.
Para noviembre tiene previsto bajar a las Grutas Vaticanas para
rezar el día 1 por los papas difuntos y el domingo 9 beatificar
a cinco siervos de Dios, entre ellos los españoles Juan Nepomuceno
Zegrí Moreno (fundador de Las Mercedarias de la Caridad),
y Bonifacia Rodríguez (fundadora de las Siervas de San José).
Es una agenda repleta para un Papa cada vez más débil,
pero que está dispuesto a seguir gastándose por el
Evangelio mientras Dios le de fuerzas, según ha dicho en
algunas ocasiones.
Suena la alarma
La salud del Papa ha desatado una fuerte preocupación en
la opinión pública mundial tras su reciente viaje
a Eslovaquia (del 11 al 14 de septiembre) en el que mostró
su debilitado estado.
La alarma saltó nada más llegar a Bratislava,
donde tuvo que renunciar a leer el corto discurso previsto ante
el presidente de la República, Rudolf Schuster, ya que no
podía respirar y de su boca salía un hilo de voz,
inaudible.
A lo anterior hay que unir sus problemas para desplazarse, ya que
no camina.
Navarro achacó el estado de salud al calor sufrido este verano
por el Papa, el mismo que han padecido también miles de ancianos.
Fuentes médicas aseguraron, por su parte, que el estado que
presenta es la evolución normal de la enfermedad de Parkinson,
que padece desde hace años.
Las dolecias del Papa
Las dolencias de Juan Pablo II comenzaron tras el atentado del 13
de mayo de 1981, que estuvo a punto de costarle la vida, tras ser
disparado por el turco Ali Agca. El Papa fue sometido a una operación
en la que le fueron extirpados 55 centímetros de intestino.
Poco después sufrió una infección derivada
de la operación y, en 1992, se le manifestó en el
colon un tumor benigno que le fue extraído y le extirparon
la vesícula biliar.
Un año después, sufrió una caída que
le produjo una luxación del hombro derecho con fractura de
la glena, y tuvo que volver a pasar por el quirófano.
En 1994 se fracturó el fémur derecho en otra caída,
al resbalar cuando salía de la bañera de su apartamento
privado. En aquella ocasión se le implantó una prótesis
de titanio para sustituirle la cabeza del fémur.
A lo anterior hay que unir, entre otras, gripes, trastornos intestinales
y la extirpación de la apéndice.
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