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Críticas
por excesivos beneficios
Dimite presidente de la Bolsa de Nueva York
A
fines de agosto se conoció que Richard Grasso había
recibido $140 millones de dólares en beneficios e incentivos
de la institución bursátil más grande del mundo.
Un torbellino de críticas se desató.
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La junta directiva no pudo
soportar más las presiones públicas y puso fin
a los 35 años de trabajo de Grasso en la NYSE.
Foto EDH / AP
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El presidente y presidente ejecutivo de la Bolsa de Nueva York,
Richard Grasso, renunció ayer ante una creciente indignación
pública por su paquete de compensación de 140 millones
de dólares y las preocupaciones sobre la dirección
del mayor mercado de valores del mundo.
Dick ofreció presentar su renuncia si el directorio
lo solicitaba, y el directorio lo hizo, y aceptó su renuncia,
dijo Carl McCall, presidente de la comisión de compensaciones
de la bolsa.
Dick convocó a la reunión especial del directorio
de esta tarde a la luz de la reciente discusión que rodeaba
a la bolsa y a su compensación, agregó.
La decisión fue dada a conocer ayer durante una reunión
de emergencia del consejo de administración de la bolsa,
convocada por el mismo Grasso para tratar su situación tras
las crecientes voces que pedían su renuncia, según
informó el presidente del Comité de Compensaciones
de la Bolsa de Nueva York, Carl McCall.
McCall dijo también que el directorio del NYSE le pidió
a los presidentes adjuntos de la bolsa, Catherine Kinney y Robert
Britz, que permanezcan en sus cargos.
En un comunicado, Grasso señaló que su renuncia está
en los mejores intereses míos y del mercado, y que
estoy muy dispuesto a trabajar con el consejo para que la
transición sea tranquila.
Según la edición en internet del periódico
The Wall Street Journal, el sucesor interino de Grasso sería
Larry Sonsini, abogado que ocupaba un asiento en el directorio de
la bolsa y a quien se le ha ofrecido el puesto.
Antecedentes
La polémica se desató a fines de agosto, cuando la
Bolsa de Nueva York (NYSE, por sus siglas en inglés) dijo
que había pagado a Grasso casi 140 millones de dólares
en beneficios e incentivos acumulados.
En los últimos días surgieron muchas voces que pedían
su dimisión ante las críticas de que el monto de los
beneficios que recibió era excesivo para alguien que sirve
como regulador de los mercados de valores.
Grasso, de 56 años, trabajaba desde hace 35 en la bolsa,
y fue el primer funcionario de este mercado que logra llegar a la
presidencia de la mayor bolsa del mundo.
El directivo había recibido grandes elogios por la forma
rápida en la que la institución reanudó sus
operaciones después de los atentados del 11 de septiembre
del 2001.
Pero ayer, dos aspirantes a la presidencia de Estados Unidos por
el Partido Demócrata, el senador Joseph Lieberman, del estado
de Connecticut, y John Edwards, senador de Carolina del Norte, se
unieron a la creciente lista de los críticos que pidieron
su renuncia.
Lo mismo solicitó Michael LaBranche, jefe de una de las principales
firmas de operaciones de la NYSE.
Estamos pidiendo la renuncia inmediata de Grasso para el interés
de la Bolsa de Valores de Nueva York, y pensamos que Grasso tiene
que irse inmediatamente con el fin de que la Bolsa de Valores de
Nueva York avance y restablezca la confianza de los inversionistas
en el mercado, dijo LaBranche, presidente de LaBranche &
Co.
La firma de LaBranche y la NYSE están envueltas en una disputa
pública en relación con la investigación de
las autoridades del mercado en torno de las prácticas de
operaciones financieras de algunos de los especialistas de la compañía.
Ayer, William Donaldson, el jefe de la Comisión de Valores
de Estados Unidos (SEC por su sigla en inglés), dijo que
quería tener más información sobre la compensación
de Grasso.
Y el martes, el contralor del estado de Nueva York, Alan Hevesi,
y el tesorero de California, Phil Angelides, responsables de los
dos mayores fondos estatales de pensiones de Estados Unidos, también
habían pedido la renuncia del jefe de la bolsa.
La semana pasada, Grasso decidió no aceptar otros 48 millones
de dólares de beneficios a los que tenía derecho de
acuerdo con el contrato que firmó en 1999 con el directorio
del NYSE.
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