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Vía
libre a la maquila
Las
confecciones centroamericanas aseguraron su ingreso libre de restricciones
al mercado estadounidense. Se podrán utilizar telas de otros
países.
Los
textileros y confeccionistas centroamericanos se convirtieron ayer
en los primeros ganadores de la séptima ronda, al asegurar
una apertura amplia del mercado estadounidense, cuando entre en
vigencia el Tratado de Libre Comercio (TLC).
Los logros alcanzados no tienen precedentes en el proceso de negociación
con Estados Unidos y superan las ventajas comerciales que la región
ya tenía en la Iniciativa de la Cuenca del Caribe.
Cuatro fueron los grandes acuerdos, al cierre del tercer día
de negociaciones de la séptima ronda.
El primero es el tratamiento a las confecciones con telas regionales,
las cuales podrán ingresar inmediatamente y sin ningún
arancel al territorio estadounidense, una vez que entre en vigencia
el Tratado de Libre Comercio.
Esto quiere decir que las telas que se producen en la región,
de lana, seda, algodón, sintéticas y artificiales,
tendrán libre e irrestricto acceso al mercado de Estados
Unidos.
En segundo lugar, en cuanto a telas de poco abasto, se acordó
que la región podrá utilizar como materias primas,
las originarias de los países suscriptores del Tratado de
Libre Comercio de América del Norte (Tlcan o Nafta), del
Acuerdo de Preferencias Comerciales Andinas (ATPA) y de las naciones
africanas al sur del Sahara.
Lo anterior quiere decir que en este tipo de telas, Centroamérica
se podrá abastecer de Canadá, México, Bolivia,
Colombia, Ecuador y Perú, y que las confecciones que envíe
a Estados Unidos recibirán el mismo trato que las producidas
localmente, ya que para efectos de preferencias arancelarias, se
considerarán como originales del área.
En esta ronda, los negociadores estadounidenses aceptaron la lista
ampliada de telas de desabasto que tiene el área, por lo
que de los 47 ítems o líneas de telas planteados,
30 ya fueron aprobados.
Más ventajas
En tercer lugar, se aprobó la acumulación de origen
para la materia prima y suministros del Nafta, por lo que los maquiladores
y confeccionistas podrán utilizar, como productos originarios,
los provenientes de México y Canadá.
Con esta disposición, las empresas del sector podrán
conservar sus proveedores -ya que no estarán obligados a
comprarle únicamente a Estados Unidos- y diversificar la
oferta de sus productos.
Para el jefe de negociación salvadoreño, Eduardo Ayala,
los avances alcanzados hasta la fecha, le permitirán a la
industria textilera de la región tener un mayor acceso al
mercado más grande del mundo.
Todos estos avances, indican que no sólo se ha consolidado
el contenido y oportunidades de la Iniciativa de la Cuenca del Caribe
(ICC), sino que se amplían los beneficios, con el objetivo
de favorecer la pequeña y gran industria local, dijo.
Para Ayala, los avances en acceso del sector textil son satisfactorios
y lo poco que resta de negociar, aseguró, se concluirá
a tiempo en el proceso de negociación.
Marcio Cuevas, representante del sector textil de Guatemala, también
se mostró satisfecho con los logros obtenidos, pero advirtió
que los negociadores deben tener cuidado de no dejar la negociación
de temas tan importantes como los TPL (usos de telas asiáticas),
para la última ronda de negociaciones.
Lo típico
También se acordó favorecer a los fabricantes de telas
hechas a mano, las artesanales y las folclóricas, que tendrán
libre comercio, desde el primer día del tratado.
Según Ayala, el acuerdo alcanzado en textos no requiere un
programa de desgravación, ni la definición de
reglas de origen, sino que bastará con que los empresarios
certifiquen sus productos en las instituciones indicadas (para el
caso de El Salvador, el Ministerio de Economía), para gozar
de libre entrada a Estados Unidos.
Agregó que estos tres rubros, recibirán un trato especial
y diferenciado del resto que conforman los textiles, con el objetivo
de incentivar el crecimiento de la pequeña y mediana industria
de la región.
Si ahora, por ejemplo, los productores de San Sebastián,
en San Vicente, tienen problemas para entrar al mercado estadounidense
y vender sus creaciones, cuando rija el TLC lo podrán hacer
sin ninguna traba y sin pagar impuestos.
El sueño de los gobiernos centroamericanos es que los fabricantes
de hilos y telas, así como los bordadores, puedan competir
en el mundo de la confección internacional y respondan a
las demandas del mercado de la moda.
Logros y cambios
Plazos definidos
Los negociadores no confirmaron pero tampoco desmintieron que se
haya llegado a un acuerdo con Estados Unidos, sobre la definición
de los plazos de desgravación para el listado general de
productos.
Sí aseguraron que la región solicitó, después
de consensuar las posiciones, que se definieran los siguientes plazos
para las canastas.
La A con cero arancel e ingreso inmediato; la canasta B con un plazo
de hasta cinco años de desgravación; la C hasta doce
años y la D, con un plazo de quince años.
Así lo indicó Fecagro, gremio queya da por aprobados
los plazos. Sus representantes aseguraron que Estados Unidos los
había aceptado y que ya era un punto a favor de los productores
de la región, especialmente de los sensibles.
Un mejor ambiente
El negociador de Honduras, Melvin Redondo, dijo que los avances
alcanzados en textiles y confecciones, son un reflejo de que ha
cambiado el ambiente de negociación entre las dos partes.
Agregó que en esta séptima ronda, se han registrado
movimientos positivos a favor de la región, ya que se cerró
el acuerdo del 50% de reglas de origen para el acceso de dicho sector.
También afirmó que el acercamiento se debe al intenso
lobby, que han realizado los países del área
en Estados Unidos, tanto entre los textileros como entre los congresistas.
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