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Planta
funcionará en Chalchuapa
Frutas deshidratadas abren oportunidades
Tres
santanecas son las encargadas de preparar las frutas que serán
procesadas, en la hacienda La Colina.
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| El sistema de deshidratación de frutas
funciona con energía solar. La planta es inaugurada hoy
en Chalchuapa. Foto: EDH |
Tres desconocidas. Eso eran Virginia Estévez, Iris Ortega
y Lilian Ramírez, antes de trabajar juntas en la planta deshidratadora
de frutas. La novedad funciona en la hacienda La Colina, en Chalchuapa.
Hoy ellas adquieren fama entre quienes las conocen, por formar parte
de un novedoso proyecto.
Lilian renunció a su trabajo en una maquila cuando se enteró
del proyecto. Me quedaba más cerca de mi casa,
explicó la joven de 22 años, madre de una niña
de 4.
Virginia relató que cuidaba pollos antes de trabajar
aquí (en la planta deshidratadora de frutas). Mi hermana
que labora en esta hacienda me avisó que necesitaban gente
para el proyecto y así es como llegué. Aunque
Virginia no se ha casado, a sus 19 años se siente obligada
a aportar a su hogar. Iris tiene 18 y trabajaba en una panadería,
donde había dejado de laborar un par de meses antes de integrarse
al proyecto.
Las tres son originarias de Santa Ana y coinciden en que están
satisfechas de su nuevo empleo, pues además del trabajo pueden
estar cerca de su familia.
Un mejor trabajo
La planta deshidratadora es un proyecto que empieza a funcionar
hoy. Tendrá capacidad para ofrecer al mercado frutos locales
que al carecer de humedad, se podrán conservar por mucho
tiempo. Para hacerlo se aprovecha la luz solar.
Diferentes golosinas y otros alimentos pueden elaborarse a partir
de estos productos. Será una oportunidad para el mercado
local y extranjero y facilitará la estimulación de
proyectos similares en otros lugares.
Pero, ¿cómo han sentido el cambio de sus antiguos
empleos a uno totalmente nuevo y desconocido? Para Virginia, el
cambio ha sido radical, pero aseguró que me gusta más
este trabajo que el de cuidar pollos.
Igual sentimiento embarga a Iris y Lilian. Aunque no trabajan todos
los días, sí deben estar desde muy temprano en la
planta. Hay que aprovechar el sol, expresó Iris,
haciendo alusión al proceso de deshidratación.
Iris, quien es la más sonriente y juguetona, confesó
que de vez en cuando le dan ganas de probar la fruta (ya sea piña,
mango, guineo o papaya) que están por deshidratar.
Mientras Iris y Virginia se encargan de pelar la piña que
será sometida al proceso de deshidratación, Lilian
se arma de un tubo de plástico para descorazonar
la fruta. Las tres jóvenes trabajan duro. Tanto así
que en 60 minutos ya han preparado 17 libras y media de piña
para colocarlas en la plancha deshidratadora.
Después de dos o tres días empacan la fruta lista
para venderse.
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