| |

Comentando
Amplían la temporada del circo electoral
en California
Siguiendo
un libreto que bien podría haber sido escrito por Mario Moreno
Cantinflas, el cómico mexicano que con toda seriedad
solía decir: Puede que sí, pero también
puede ser que no, aunque lo más probable es que quién
sabe, un trío de jueces federales ha decidido ampliar
por seis meses la temporada del circo electoral en California.
Atendiendo a una demanda de la ACLU, una organización no
gubernamental dedicada a la defensa de los derechos civiles, un
panel de tres magistrados de la Corte Federal de Apelaciones del
Noveno Distrito decidió posponer hasta marzo el plebiscito
que podría destituir al gobernador Gray Davis.
Según los magistrados, las máquinas que perforan las
balotas de votación en seis condados de California, que incluyen
el 44% de los 15 millones de votantes, son tan anticuadas y susceptibles
de error que ponen en peligro el derecho constitucional de los ciudadanos
al voto.
¿Sería esto posible? Sí. Pero quizás
no. Lo más probable es que quién sabe.
Dicho de otro modo. Aunque cabe la posibilidad de que lo que dicen
los jueces suceda, es poco probable, y a estas alturas del proceso
y basados en la experiencia de tantos años usando este tipo
de máquinas su decisión resulta exagerada.
Es cierto que la elección presidencial del año 2000
en la Florida evidenció los peligros de las anticuadas balotas
de votación en cuestión. Pero eso nunca ha sucedido
en California y además hay muchas formas de mitigar el posible
impacto que las defectuosas máquinas podrían tener.
Aun concediendo que la ceñida lectura de los jueces al texto
constitucional admite la preocupación sobre los posibles
errores en el conteo de la votación, dilatar por seis meses
la realización de la elección sólo añade
incertidumbre al proceso y confunde a los votantes. Por ejemplo,
nadie sabe qué sucederá con el voto de más
de 100,000 personas que ya sufragaron por correo. También
es evidente que, si se sostiene el fallo de los jueces, se generarán
nuevos e innecesarios gastos electorales, se sumirá al Estado
en un prolongado limbo político y se ahondará la inestabilidad
económica. Por último, la intromisión de la
Corte politiza aún más una situación que ya
era intolerable.
En este sentido, hay que señalar que el trío de jueces
que dieron el fallo es famoso por decisiones que denuncian su ideología
izquierdista. Y eso no es todo. Algunos de los grupos más
afectados con la posposición de la elección han apelado
ya a la Corte de Apelaciones en pleno y no sería remoto suponer
que la decisión del panel sea anulada y, finalmente, la elección
sí se realice el 7 de octubre.
Pero si esta opción fallara, entonces la apelación
sería ante la misma Suprema Corte de Justicia que le diera
el triunfo a George W. Bush, donde domina un grupo famoso por reconocida
ideología derechista, que impidió que se realizara
el conteo de boletas impugnadas por esta misma causa.
Los demócratas apoyan la decisión de los jueces, porque
creen que la dilación ayuda al gobernador Davis. Es posible,
si la economía del Estado mejora y el enojo de los ciudadanos
contra Davis disminuye, la candidatura de gente como Arnold Schwarzenegger
se desinflará por la falta de substancia de sus argumentos.
Nadie puede aguantar seis meses de campaña con este hombre
que no habla sin libreto, se niega a debatir y reza por que la campaña
sea tan breve que su fama de fortachón le lleve al triunfo.
Desde mi perspectiva ni siquiera la desintegración natural
del Terminator justifica prolongar la agonía
del Estado posponiendo la elección. Hay que terminar el proceso
en la fecha convenida y confiar en que, a pesar de las evidencias
a contrario, los ciudadanos del Estado votarán juiciosamente
lo más pronto posible.
*Miembro del consejo editorial de Los Angeles
Times.
|
|