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Palabras
Salvemos el Lempa
El
río Acelhuate serpentea buscando el mar. Como una serpiente
de lodo tóxica, hedionda y envenenada llega hasta
el Lempa, el único río caudaloso y emblemático
del país.
El asesino del Lempa es el Acelhuate, otrora río de peces
y de ninfas en la época de los mayas, es hoy tan sólo
cloaca de pueblos y ciudades.
Las pestilentes aguas servidas irán al final a contaminar
nuestro mayor caudal fluvial, convirtiéndolo en foco de enfermedades
y destruyendo diversas y valiosas formas de vida.
En el Congreso debe haber sido olvidado o devorado por las termitas
de la indolencia, un oportuno proyecto de tratar y purificar las
aguas servidas del Lempa, como se acostumbra en ciudades civilizadas
y respetuosas del medio ambiente. Para ello existen modernas técnicas
bacteriológicas y solares. Además, leyes para que
industrias químicas, agrícolas e ingenios azucareros
no descarguen veneno a los ríos.
La tierra no es de los hombres decían los indios cherokees
de Norte América sino los hombres son de la tierra.
Querían decir, entre otras cosas, que los recursos del planeta
y de la naturaleza no eran propiedad exclusiva del hombre. Igual
el humano es tierra y a ella volverá. Pero alrededor de él
existe un entorno natural de diversas especies y elementos, que
no puede ser alterado sin poner en riesgo la misma vida del planeta.
Quisiera que los señores congresistas escucharan este urgente
y apremiante llamado y que emprendan por fin tan maravilloso y noble
proyecto de salvar el río Lempa sagrado río
de los abuelos mayas y herencia de vida para las futuras generaciones...
Hacerlo también acarrea ganancia política, pero, sobre
todo, ganancia humanística y natural.
Día a Día
Las lacras sociales, como demostró el ex alcalde de Nueva York,
Rudolph Giulianni, comienzan por erradicarse atacando los efectos:
su plan de Cero Tolerancia, muy similar al de Mano Dura del gobierno
Flores, dio efectos inmediatos y contundentes. Ahora, a diferencia
de antes, se puede caminar casi a todas horas por las calles neoyorquinas
y salir vivo de allí. Por lo mismo, sugerimos con todo respeto
a la Procuradora y a los diputados opositores ir en grupos de dos
en dos por las barriadas de Soyapango a cualquier hora.
Antes de que los comunistas dispusieran liberarnos a los salvadoreños,
también era posible ir por nuestras calles sin ser asaltados,
robados o asesinados. En aquellos tiempos la gente honrada era la
protegida, no los delincuentes. |
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