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La nota del día
Los
Diez Mandamientos surgen de la razón
Es
debido a la ignorancia en cuestiones morales, que hay tanta violencia
y tal desparpajo entre jóvenes y adultos.
Por orden de un juez lustrosamente ignorante, se removió
del Palacio de Justicia de Alabama un enorme monumento a los Diez
Mandamientos, ya que éste violaba, dijo, la separación
entre Iglesia y Estado. Con similares argumentos es que en
una ocasión los comunistas salvadoreños se opusieron
a que en las escuelas se enseñara moral.
La idea de un monumento a los Diez Mandamientos, como los que hay
en nuestro país a la madre, puede caer en la
más rotunda cursilería. Aquí hay un Monumento
a la Constitución (La Chulona) y otro al Hermano
Lejano, que arruinan el gusto de la gente.
Pero no fue por cuestiones de defender la estética que en
Alabama removieron el monumento a los Diez Mandamientos, sino por
pura estupidez. Los Diez Mandamientos no son un asunto de religión
sino de moral. Se trata de principios que la razón y el sentido
común reconocen estar situados por encima o al lado de la
fe religiosa, de las leyes humanas y de toda norma de comportamiento.
Su principal objetivo es establecer la supremacía del espíritu
y el respeto a la vida.
En su Crítica de la Razón Práctica, el filósofo
alemán Kant demostró que toda moral deriva del imperativo
categórico: no hagas a otros lo que no quieras que te hagan
a ti. El principio es evidente y fundamento de la convivencia entre
los seres humanos e inclusive en el trato hacia los animales. Sólo
un degenerado concibe dar fuego a un perro y torturarlo, no digamos
a otro hombre. No hay que robar porque no queremos que nos roben;
no hay que mentir porque no queremos que nos mientan.
Es obvio que la moral nace con la razón, como la razón
de la convivencia. En sus previas etapas el hombre apenas se diferenciaba
del bruto, pero cuando la existencia de la tribu le obligó
a convivir, surgieron las normas para el trato con otros y de estas
normas nace en el tiempo la moral. De allí que los Diez Mandamientos
coincidan en buena parte con los códigos morales de viejas
civilizaciones.
Tenemos que remoralizar el país
La moral es norma férrea para los ateos como también
para los cristianos, los budistas, los musulmanes y los fieles de
otras sectas. Las masacres que perpetran terroristas suicidas se
condenan en principio cuando los musulmanes lloran las represalias
de los israelitas: es obvio que no les gusta que les maten a su
gente. Y al no gustarles, versus tomar el asunto como un juego de
diente por diente y ojo por ojo, comienzan a entender la validez
del principio moral del respeto hacia la vida. En la parábola
del Buen Samaritano, Jesús borró la separación
entre infiel y cofrade para dejar sentado que nuestros deberes hacia
otros no se anulan por cuestiones de raza, nacionalidad o religión.
Cuando estos principios morales faltan, se dan espantosos genocidios
como los que recurrentemente tienen lugar en África y fueron
la causa del Holocausto.
Recuperar la conciencia moral debe ser una tarea primordial del
esfuerzo de todo gobierno y de los buenos ciudadanos. Es debido
a la ignorancia en cuestiones morales, que hay tanta violencia y
tal desparpajo entre jóvenes y adultos.
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