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Policía
falleció tras ser atacado
La
Libertad. Dos hombres lo acechaban cerca de donde vivía,
en una zona residencial de ciudad Merliot.
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Flor de María Rosales,
esposa del PNC asesinado ayer, toca la bolsa donde yacen los
retos de su compañero.
Foto EDH
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Aún dormían cuando escucharon los disparos. Los gritos
que siguieron al tiroteo, le empujaron a salir de la cama y correr
a la calle. Cuando abrió la puerta, vio a dos hombres ensangrentados
sobre el pavimento.
Mujeres alteradas pedían ayuda y dos niños lloraban
a la par de uno de los heridos.
Ese residente de la colonia Jardines del Volcán, de Nueva
San Salvador, que prefirió el anonimato, identificó
al lesionado que lloraban los pequeños. Era su vecino. Un
agente de la PNC que recién había partido de su casa,
para su trabajo. Se llamaba Carlos Alberto Hernández González
y era guardaespaldas del subdirector de Gestiones de la PNC, Fidel
Mazariego.
Testigos afirman que el policía había caminado unos
diez metros, cuando fue atacado por dos sujetos que le esperaban.
Hernández González recibió tres disparos. Uno
solo le arrebató la vida. El proyectil al parecer calibre
22 entró por la axila izquierda y perforó un pulmón.
Aún herido, el agente reaccionó y lesionó de
gravedad a uno de sus agresores. Tuvo suficiente coraje para correr
tras de los dos, antes de desplomarse sobre el pavimento.
El policía herido fue auxiliado por un grupo de vecinos que
lo trasladó hacia el hospital San Rafael, a bordo de una
patrulla. Fueron diez minutos de trayecto..., narró
el vecino anónimo.
Él lo llevaba entre sus brazos alentándolo con frases
de ánimo. Carlos Alberto sólo gemía y se quejaba.
No habló. Cuando su rostro perdió el color y se tornó
pálido, el ciudadano supo que el policía agonizaba.
Al ingresar al centro asistencial, falleció.
El criminal corrió mejor suerte. Fue auxiliado por socorristas
de Cruz Roja que lo llevaron hacia el mismo hospital. Ingresó
minutos después que Hernández González.
Necesita sangre
Ayer al cierre de la nota, el delincuente, identificado como William
Martínez, aún estaba inconsciente.
Fue intervenido quirúrgicamente y necesita sangre para salir
del estado en que se encuentra. Permanece bajo custodia policial.
El sujeto sufrió al menos cinco impactos de bala, en diferentes
zonas del cuerpo.
El otro individuos que lo acompañaba aprovechó la
confusión en la escena del crimen, para huir.
Mientras, la familia del agente llora su deceso.
Al dolor que los embarga, se unen los vecinos de Jardines del Volcán
y los compañeros de trabajo de Carlos Alberto. Acababa
de despedirse de los niños..., dijo entre lágrimas
Flor de María, su viuda.
Para ello, el dolor no es nuevo. En 1995, Luis Alonso Hernández,
hermano del agente asesinado ayer y también miembro de la
PNC, murió acribillado a tiros por desconocidos.
Por asfixia
- Compañeros policías del agente asesinado afirmaron
que el tipo de bala que impactó a Hernández González
deja un orificio muy pequeño, lo que impide que salga la
sangre y la víctima muere por asfixia.
- El esfuerzo que Hernández González hizo para perseguir
a sus agresores y dispararles, agravó más la lesión.
- El cadáver fue reconocido en la morgue del Hospital San
Rafael, hasta las once de la mañana.
- Los empleados de Medicina Legal recogieron primero al fiscal,
antes de llegar al centro asistencial a levantar la inspección.
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