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Bush
admite peligrosidad
El
Presidente de Estados Unidos, George W. Bush, declaró ayer
que la red Al Qaeda todavía planea ataques contra nuestro
pueblo y aseguró que sería perseguida
y derrotada.
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Presidente de Estados Unidos,
George W. Bush. Foto EDH / AP
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Las fuerzas del terrorismo mundial no pueden ser aplacadas
y no pueden ser ignoradas. Deben ser perseguidas, deben ser encontradas
y serán derrotadas, declaró Bush en un discurso
en un laboratorio de la Oficina Federal de Investigaciones, en el
mismo día en que Al Qaeda prometió nuevos atentados
contra objetivos estadounidenses.
El enemigo está herido pero todavía es hábil
y activamente recluta y sigue siendo peligroso. No podemos darnos
el lujo de un momento de complacencia, agregó Bush.
El Presidente no mencionó a Bin Laden por su nombre.
Nuevas medidas
El mandatario pidió al Congreso que apruebe más medidas
legales para luchar contra el terrorismo, de forma que las herramientas
a disposición de las autoridades sean iguales a las que tienen
para combatir otros delitos.
Solicitó que las autoridades no sean obligadas a acudir a
un juez o un jurado de investigación a la hora de realizar
citaciones judiciales cuando hay premura.
También solicitó una extensión de la posibilidad
de aplicar la pena de muerte para delitos relacionados con el terrorismo
-algo que apoya el fiscal general, John Ashcroft- y la posibilidad
de negar la libertad bajo fianza a los detenidos por terrorismo.
Hay obstáculos irracionales a la investigación
y la acción judicial contra el terrorismo, obstáculos
que no existen cuando los agentes de la ley persiguen a estafadores
o narcotraficantes, aseguró.
Añadió que el Congreso debe cambiar la ley y
dar a los agentes de la ley las mismas herramientas que tienen para
combatir otros delitos.
Por otra parte, el jefe del Pentágono, Donald Rumsfeld, dijo
ayer ante el Club Nacional de Prensa de Washington, que la guerra
global contra el terror no ha hecho más que empezar y pidió
a los ciudadanos que no lo olviden.
Condenado a muerte
Un tribunal indonesio condenó ayer a muerte al militante
musulmán Imam Samudra, por su papel como responsable principal
de los atentados en el centro turístico de Bali, en la segunda
pena capital dictada en relación con esos ataques.
Samudra, un experto informático de 33 años, se mostró
desafiante, gritó Allaahu Akbar (Alá es
el más grande) y lanzó un golpe de puño al
aire cuando fue anunciado su sentencia por los ataques que dejaron
202 muertos, la mayoría turistas extranjeros.
Samudra había sido acusado de conspirar, organizar y llevar
a cabo delitos de terrorismo y sus abogados anunciaron que apelarán
la sentencia.
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