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La nota del día
A dos años del nueve-once

“Si vis pacem, para bellum” (si quieres la paz, prepara la guerra): viejo proverbio romano.

Coincidiendo con el segundo aniversario del ataque a las Torres Gemelas en Nueva York, el presidente Bush ha pedido al Congreso un presupuesto extraordinario de ochenta mil millones de dólares para combatir el terrorismo en el mundo. Las guerras son sumamente costosas, abrasivas, muy difíciles de justificar y agobiantes para un pueblo. Pero si no se va a la guerra, el mundo puede sucumbir frente al terrorismo. De no haberse hecho la guerra contra la guerra, El Salvador habría caído en el comunismo, como Nicaragua.

Los países más amenazados, entre ellos Alemania e Inglaterra, están tomando medidas para prevenir o sobreponerse a un ataque terrorista de grandes dimensiones. Las consecuencias serían pavorosas: centenares de miles de muertos, economías destrozadas, crisis mundial. El costo de un ataque nuclear contra urbes europeas o norteamericanas es espantable, muy por encima del costo que pide el presidente Bush para evitar en lo posible esa clase de ataques.

Es por desgracia muy de la gente no dar gran importancia a los peligros. Muy pocos anticiparon lo que sería el nacional socialismo de Hitler, o la toma del poder por los bolcheviques en Rusia en 1917. Los efectos fueron horrendos, pues entre ambos exterminaron a cincuenta millones de personas (diez por los nazis, cuarenta los comunistas) además de arrasar con media Europa.

Los pacifistas, y se trata de un pacifismo cómplice o suicida, alegan que no se encontró que Iraq haya tenido armas de exterminio masivo. Sin embargo se descubrieron abundantísimas pruebas de que el régimen de Sadam había perpetrado un genocidio sistemático, asesinando entre trescientos mil y medio millón de iraquíes. No se han descubierto hasta la fecha bombas que podían matar a un centenar de miles de personas, pero sí se encontraron los cadáveres de muchísimas más víctimas. ¡Sadam tuvo las armas de exterminio!

¿Es necesaria una guerra contra el terror? Sólo la mayor de las estupideces, o de la inconsciencia, puede suponer que al no hacer nada, nada va a ocurrir. Estupidez y ceguera, pues los atentados terroristas vienen sucediéndose desde hace dos años: en Chechenia, Bali, Moscú, varios países de África, la India. Y a las víctimas directas de los atentados, se agregan las consecuencias económicas y políticas. El turismo en Indonesia, que ha sido uno de los rubros estrella del archipiélago, prácticamente ha colapsado. Igual en Kenia, arruinando la vida de miles de familias que viven de la industria turística.

Ya dejaron de ser “rebeldes”

De forma paralela a los estragos causados por el terrorismo, se ha ido restableciendo la red mundial del terror, formada por fundamentalistas musulmanes, palestinos radicales,
narcoguerrilleros colombianos, etarras, polisarios y cuanto grupo ataca la civilización. Los movimientos se ayudan entre sí, se arman, se apoyan políticamente, se entrenan y esconden a los fugitivos. Es contra la red del terror que se preparan los Estados Unidos y los europeos.

Por desgracia, hasta los ataques a las Torres Gemelas los sectores “liberales” de Estados Unidos, Europa y Japón trataban a los terroristas de otras naciones como “disidentes”, rebeldes, alzados en armas, reformadores agrarios, soñadores. Una bomba en Buenos Aires era casi justificada, pero una bomba en las Torres Gemelas de inmediato se calificaba como terrorismo.

 

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