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Eliminan trabas a ‘yinas’ de plástico
El Salvador gana pleito de sandalias a México

Desde octubre pasado, El Salvador podrá exportar sandalias plásticas a México, sin aranceles ni trabas. A cambio, el calzado plástico mexicano entrará en igualdad de condiciones, a partir del 2004.

Guadalupe Trigueros
El Diario de Hoy
negocios@elsalvador.com
Las sandalias fabricadas en el país podrán competir libres de arancel en México. Sólo Garbal exporta 20,000 pares al mes. Foto Digital Felipe Ayala
El Salvador ganó su primer pleito comercial con México, bajo las reglas del Tratado de Libre Comercio (TLC) que entró en vigencia en marzo del 2001.

El país le disputaba desde hace dos años la entrada sin obstáculos a las sandalias plásticas fabricadas aquí por la empresa Garbal.

Finalmente, el caso fue resuelto la semana pasada, al alcanzar un acuerdo con las autoridades mexicanas, las cuales aprovecharon sacar ventaja del arreglo. El Salvador estuvo a punto de montar un arbitraje.

René Salazar, director de Administración de Tratados de Libre Comercio, de El Salvador, confirmó la información y consideró el acuerdo como exitoso, porque el país no sólo logró remover los obstáculos aduaneros, sino eliminar a la vez el arancel aplicado al calzado plástico.

No obstante, México pidió a cambio que también El Salvador le deje de cobrar arancel a la entrada de sandalias plásticas, a partir del 2004. Antes, el gravamen a cancelar es de 12.5%.

Pero Garbal ya no pagará 1.4% de arancel y tampoco la fianza. Inicialmente, el programa de desgravación arancelaria del TLC establecía que este impuesto debería desaparecer en el año 2005, en México, pero tras la negociación del caso, se logró eliminarlo antes, explicó Salazar.

El origen

Desde que el TLC entró en vigencia, la aduana mexicana trataba de cobrar una fianza a los cargamentos de sandalias de Garbal, por considerar que los reportes de facturación de la empresa reflejaban valores más bajos que los establecidos en los precios de referencia de México.

La medida se aplicaba para impedir la entrada del producto. Si los precios de referencia indicaban que un producto mexicano costaba $120 (por ejemplo), pero el similar salvadoreño salía en $100, entonces la aduana cobraba la fianza por el valor restante, sólo si se comprobaban los costos.

Mientras no había conclusión al respecto, la mercadería no podía entrar. El gobierno salvadoreño intervino para que la mercancía llegara a su destino, aunque las investigaciones continuaban.

Dos años después, México no comprobó que los costos declarados eran falsos, según Salazar, quien además convenció a su contraparte mexicana de reconsiderar el cobro arancelario versus los costos administrativos de la aplicación de fianza.

Pero no fue tan fácil. Desde el inicio del conflicto, México se empeñó en exigir a El Salvador un costo a cambio de eliminar los obstáculos, pese a que nunca las investigaciones comprobaron que los costos de las sandalias eran superiores a las mexicanas.

A la vez, México insistía en señalar que eliminar sus exigencias podría ocasionar triangulación de calzado asiático, afectando a la industria local, por medio de cargamentos centroamericanos, amparados bajo el TLC.

Los argumentos y la inflexibilidad tensionaron a las partes. Salazar admitió que El Salvador estuvo a punto de utilizar la tercera fase que el TLC establece en su propio Mecanismo de Solución de Diferencias: el arbitraje.

Salazar trató de agotar las etapas de conciliación y de renegociación. En ésta debió considerar diferentes escenarios, para evitar que un acuerdo prearbitral con México diera lugar a precedentes negativos para otros socios comerciales.

Fácil camino

El rival de Salazar, José Parra, director de la oficina de administración de TLC, de México, nunca pidió a El Salvador entrada a otro producto mexicano, a cambio de eliminar las barreras a las sandalias.

La posición facilitó el camino, pero Salazar debió conversar con los fabricantes de calzado plástico de México, para convencerlos de que el producto salvadoreño no debía ser considerado una amenaza comercial.

Ahora que el caso ha sido resuelto, Salazar asegura que la entrada de calzado mexicano, libre de aranceles, tampoco constituye una amenaza para los productores locales, porque no hay importaciones de ese producto.

El Diario de Hoy intentó conversar con Jaime Quintanilla, gerente financiero de Garbal, quien no aceptó la solicitud.

Hace dos años, Garbal se quejó del caso. Quintanilla debió crear una empresa virtual en México, para evitar que sus clientes mexicanos cambiaran de proveedor, debido a que como importadores tenían que pagar la fianza, si querían entrar el producto.

Herramientas

- El Tratado de Libre Comercio firmado por el país, con México, permite que una de las partes utilice el artículo 3-04 y la decisión número 17, para librarse de aranceles rápidamente.

- Este artículo dice:
“A petición de las partes, se harán consultas para acelerar la eliminación de aranceles establecidos en el programa de desgravación” contenido en el TLC.

Otros países

- El TLC con México fue firmado a la vez por Guatemala y Honduras, países que aún no han superado el conflicto comercial que tienen con sus exportaciones de calzado plástico.

- México les aplica las mismas barreras comerciales que afectaron a El Salvador, pero el arreglo alcanzado con este país no incluye a sus vecinos, ya que los gobiernos optaron por estrategias diferentes.

- Antes de resolver el caso con El Salvador, México bajó los precios estimados para las sandalias y las clasificó en calzado para niño y para adulto. Ambos tipos bajaron de $4.15 a $1.80 y a $3.80, respectivamente. Así Garbal evitó que la importación fuera cara.

 

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