Turismo
 
Inicio del Sitio
Lunes 1 de septiembre
 

 

..NOTICIAS

..SERVICIOS
CHAT
FOROS
CORREO
LA GUIA
CLASIFICADOS EMPLEOS
TURISMO
ESPECIALES
EDICION MOVIL
SUSCRIPCIONES
ESCRIBANOS
CONOZCANOS

..REVISTAS

..OTROS SITIOS
MUJER
DIARIOS:
ORIENTE
OCCIDENTE
GUIA DE OCIO
ELSALVADOR.COM
EN EL MUNDO
 
 

Un microempresario exitoso en San Vicente
El microcrédito fue el cimiento de Mendoza

La constancia y el apoyo financiero de una cooperativa le permitieron crear una panadería y crecer poco a poco en su negocio.

Wilfredo Moreno
El Diario de Hoy
negocios@elsalvador.com
Una empleada de la Panadería Mendoza elabora pan dulce en horno artesanal. Foto: EDH

A José Ricardo Mendoza le da mucha nostalgia recordar cómo inició su negocio y cómo con el pasar de los años se ha convertido en el empresario que es.
Mendoza es el propietario de una empresa que ha logrado consolidarse en la ciudad de San Vicente.

Se trata de la Panadería Mendoza, la cual cuenta en total con cinco trabajadoras que hacen el pan y diez vendedores ambulantes.

Atiende por lo menos a 50 clientes fijos. A estos se suman los que la visitan por primera vez y que van de paso.

En la panadería Mendoza se hacen tortas de yema, semitas, pasteles de leche y de piña, alemanas, africanas rellenas de chocolate y quesadilla de cordón.
También se producen otras variedades de pan, como las santanecas y repostería.

El futuro

En cuanto a nuevos productos, tiene previsto comenzar a elaborar pasteles para celebraciones, un segmento de alta demanda en el mercado.
Pero, también planea extender su cobertura y abrir otros puntos de venta en el país, afirmó el propietario del negocio.

Algunos de los lugares que se tienen en la mira son Ilobasco, Cabañas; y Cojutepeque, Cuscatlán.
“En la medida que la oferta y demanda me lo vayan exigiendo así iremos contratando más gente para hacer el pan y más vendedores para dar un mejor servicio”, sostuvo el microempresario.

Mendoza considera que además de su fe y perseverancia, los diversos cursos y programas de asesoramiento en asuntos de negocios le ha permitido el éxito de su pequeña empresa.
Mendoza cuenta que en 1987 un amigo suyo le enseñó las técnicas para elaborar el pan dulce. Es hasta 1996 que decide colocar su propio negocio.
Mendoza recuerda que en un inicio no tenía los suficientes recursos para comprar los materiales para elaborar el producto.

No obstante, acudió a sus amistades en el mercado de la localidad para que le fiaran harina, manteca, huevos, azúcar y otros insumos.
La situación económica del vicentino era tan difícil que no tenía dinero para comprar un canasto donde colocar el pan, por lo que lo comenzó vendiéndolo en una caja de cartón.

Transformación

Empleos
15
trabajadores
entre panificadores y vendedores, son los que tiene actualmente
la empresa

Ventas
¢30
mil
son las ventas mensuales. Al inicio las ventas diarias eran de ¢100.

Con lo que lograba de las ventas, cancelaba lo que le fiaban en el mercado y recuerda que las ventas por aquella época eran de alrededor de cien colones diarios.
El proceso
Las primeras producciones las hizo en la casa de una tía suya, quien tenía un horno para hacer pan.
Entre 1997 y 1998, Mendoza decidió especializarse en la panadería, por lo que comenzó a recibir cursos sobre esa industria en el Instituto Tecnológico Centroamericano (ITCA).

Por ese tiempo una prestamista del mercado de San Vicente le ofreció un crédito por ¢1,000. Con esos fondos compró una batea para amasar las harinas y contrató a una empleada.
Las ventas comenzaron a crecer hasta unos ¢300 diarios y, en vista de eso contrató otra empleada.
En el año 2000, la Asociación Cooperativas de Ahorro y Crédito Vicentina de R.L. (Accovi) invita a Mendoza a hacerse socio, quien acepta sin mayores obstáculos.

Siendo socio de Accovi, Mendoza solicitó un crédito por ¢10 mil con el cual construyó un horno y colocó la panadería en su propia casa. Ese mismo año legalizó su empresa.
Luego hizo un nuevo crédito a Accovi por ¢70 mil ($8 mil), con el cual compró un vehículo y una batidora industrial. Además, contrató otras dos empleadas y más vendedores.

“Este es un testimonio que nos motiva, que muestra como una empresa puede salir adelante con el apoyo de las microfinanzas. Es un ejemplo de desarrollo económico”, señaló Alex Alfredo Zaldivar, presidente de Accovi.

El gobierno, entidades bancarias, organizaciones no gubernamentales y cooperativas están cada vez más convencidas de que es necesario fortalecer aún más la industria del microcrédito.
Y es que en el país existen alrededor de 512 mil micro y pequeñas empresas, de las cuales dependen alrededor de 2 millones de salvadoreños.
Tal cantidad de empresas genera 949.400 empleos lo cual representa el 38.8% de la Población Económicamente Activa (PEA).

De acuerdo con la encuesta de hogares de propósitos múltiples de 1999, del Ministerio de Economía, el 91% de las microempresas del país tuvieron ventas mensuales menores de $1,714.28 (¢15,000) por lo que se clasifican como de subsistencia.
Es a partir de esta situación que las autoridades hacen esfuerzos por prestar más atención a estos sectores económicos.

Según el Ministerio de Economía hasta diciembre de 2002, se concedieron 180 mil créditos a las MYPES, en 1999 se entregaron 120 mil.
El monto promedio de los créditos desembolsados es de $388.25
Los préstamos son facilitados mediante 116 intermediarios financieros del país.
Haydée de Trigueros, directora ejecutiva de la Comisión Nacional de la Micro y Pequeña Empresa (Conamype) sostiene que es necesario reorientar las políticas crediticias hacia el sector rural, el cual ha permanecido descuidado.

“Los avances son importantes pero nos parece que todavía existe una brecha entre empresarios que solicitan crédito y la oferta del mismo. Se trabaja en ampliar la cobertura en el área rural”, afirma la funcionaria.

 

  HACIA ARRIBA


Derechos Reservados - El Diario de Hoy, El Salvador, C.A. - Aviso Legal