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Banderas,
consignas y varios empujones
En
la convención del Frente hubo canciones, discursos, vivas
y bailes, pero el lado negativo fue que algunos efemelenistas empujaron
a los periodistas.
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| Forcejeos Algunos efemelenistas
empujaron a un camarógrafo de Canal 12. El lugar estaba
muy lleno. Foto: EDH/Omar Carbonero |
Todo empezó como se esperaba. Mares de camisetas rojas,
música revolucionaria, consignas y mucho calor.
Desde antes de las 9:00 de la mañana, los convencionistas
del Frente empezaron a llegar a la Feria Internacional. Niños
con vinchas, ventas de playeras con las efigies del Che Guevara
y Farabundo Martí, además de otros souvenirs
abundaban a la entrada de la reunión.
Unas jóvenes de San Marcos presentaron un baile, irónicamente,
con música de Gloria Stefan, una reconocida anticastrista.
El calor arreciaba, la enorme lámina que coronaba el salón
mantuvo sudorosos a varios cientos de personas. Y durante las primeras
horas de la mañana, el número de efemelenistas fue
creciendo.
Empujones
De pronto, el anuncio llegó. La entrada del candidato a la
Presidencia, Schafik Handal, pareció detener el tiempo, ya
que la multitud, entre aclamaciones y apretones de mano, le hacían
difícil llegar a la tarima.
A alguien se le ocurrió hacer una valla humana para facilitarle
el camino al candidato. Y ahí empezó el problema.
Al ya congestionado sendero, se le sumó la presencia de impacientes
jóvenes que empezaron a empujar a los periodistas.
Ricardo Tobar, camarógrafo del Canal 12, fue el más
afectado. No me dejaban trabajar, casi me tiraron la cámara,
¿entonces para qué nos invitan?, se quejó
el comunicador.
Más tarde, un guardaespaldas comenzó a empujar a los
fotoperiodistas. Lorena Peña, dirigente del comando de campaña,
calificó lo sucedido como un incidente.
Schafik, en su discurso, les dio la bienvenida a los periodistas
y se disculpó por las incomodidades que enfrentaban.
El saludo causó asombro entre algunos comunicadores, porque
acababa de pasar el forcejeo con los jóvenes de la valla
humana.
Luego, calmados los ánimos, la convención siguió
su curso.
La exposición del plan de gobierno y las ratificaciones consumieron
la mañana y las primeras horas de la tarde.
Algunos efemelenistas salieron, buscando la brisa que rondaba en
el exterior, dejando el salón más despejado.
El programa y sus ejes fueron aprobados por unanimidad. Sólo
a la hora de votar por las coaliciones con los partidos políticos,
tres convencionistas se opusieron y dos se abstuvieron.
Por último, en una ceremonia efusiva, un sacerdote luterano
bendijo a los candidatos farabundistas y les regaló la Biblia.
Schafik y Mata Benett coincidieron en afirmar que ¡el
Reino de Dios tenemos que construirlo aquí, en la tierra!.
El cierre del encuentro, con agitadas banderas y vivas, concluyó
con la entonación y baile de la clásica revolucionaria
El sombrero azul.
Poco a poco, el mar de camisetas rojas buscó la salida de
la Feria, con la promesa de trabajar para promocionar a sus candidatos.
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