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Tomando
la palabra
¿Quién
es el ingenuo que confía en el Frente?
El
título de este artículo, basado en el aparecido en
EL DIARIO DE HOY el ocho de los corrientes: EE.UU.
No confía en el Frente, me recuerda, aunque no sea exactamente
igual, mas si su espíritu, un lema o estribillo que a todo
pulmón gritábamos cuando éramos niños
y asistíamos a un programa radial en donde el animador preguntaba:
¿Quién le tema al lobo feroz?, y todos, a una sola
voz, gritábamos: ¡Nadie! Hoy, visto lo que está
pasando, preguntamos, no gritamos o vociferanos, ya pasamos esa
etapa de nuestra niñez: ¿Quién confía
o cree en el Frente? Con seguridad se escuchará en todo el
ámbito del país, con las notables excepciones del
caso: ¡Nadie!
Hace pocos días, una bien seleccionada comisión de
miembros conspicuos del Frente partió hacia el país
en donde moran los enemigos de la humanidad, como reza
el himno sandinista, a explicarles el plan de trabajo que implementarán
de arribar al poder en El Salvador, olvidando o creyendo que
los estadounidenses son bobos, el apoyo que dieron en tumultuarias
manifestaciones a los terroristas que destruyeron las Torres Gemelas
en Nueva York, de su fanática oposición a la intervención
de los Estados Unidos en Iraq, lo mismo que su oposición
a que miembros de nuestras fuerzas armadas partieran hacia ese país,
a ayudar a su reconstrucción, etc., etc. Los etc. llenarían
toda esta página.
También, pensaron que, además de padecer de Alzheimer,
los estadounidenses permanecerían impasibles, viendo cómo
se le construiría, vale decir en el traspatio de casa, otro
estado totalitario, calcado en la Cuba del anciano Fidel Castro
Ruz y en la Venezuela de don Hugo Chávez Frías, el
cual, en sus sueños mesiánicos, piensa sustituir a
su icono, don Fidel, cuando éste parta a reunirse, en el
tribunal que lo espera en el más allá, con las millares
de almas, para convertirse en sus jueces, los que espero sean más
cuidadosos en sus sentencias que otros de un país cuyo nombre
no recuerdo y que continuamente sacan libres a todos los angelitos
que a diario pepena la PNC, acusados, los unos, del
robo de unos cuantos dólares, y los otros, también
de unos cuantos, sólo que esta vez son varios millones de
dólares. ¡Cosas veredes Sancho amigo!
El tremendo auge que ha tomado un puñado de guerrilleros
en el país, hasta convertirse en la primera fuerza política
y amenaza real, no ficticia, a nuestras débiles instituciones
democráticas, se debe y en no pequeña medida, a los
crasos y continuos errores de ARENA, que durante los tres períodos
consecutivos que gobernó al país creyó ser
un partido ungido por Dios, olvidando los postulados que de la nada
creó su carismático fundador, gobernando en un dolce
farniente, que lo llevó a perder tres veces consecutivas
la Alcaldía de San Salvador.
La elección de nuevas autoridades, Presidente y Vicepresidente,
se acerca a todo galope y sobre el plomizo cielo invernal de nuestra
Patria, se ciernen negros nubarrones que nos hacen temer, y no sin
razón, que este bello país pueda convertirse en un
paraíso, en donde los inversionistas, tanto nacionales
como internacionales, saldrán despepitados, en
busca de seguridad para sus inversiones y los demás, los
que puedan, tomarán las de Villadiego tal como sucedió
durante la Década Perdida y la guerra impuesta al país
por malos hijos y, entre ellos, mercenarios que, con la ayuda logística
de la Cuba castrista y la Nicaragua orteguista, llenaron de sangre
y destrucción el campo y las ciudades de El Salvador.
¿Deseamos los salvadoreños bien nacidos que nuestra
patria se convierta en una Cuba castrista o en una Venezuela chavista?
La contestación es muy sencilla: ¡No!
Para tener una ligera idea de lo que nos sucederá si gana
la otra parte, la del Frente, de lo que ocurrirá en El Salvador,
no es necesario ir a La Habana ni a Caracas, hay que ir, en uno
de los tantos buses que a diario viajan hacia Nicaragua, y ver cómo
un país lleno de riquezas naturales, luego de los cuarenta
años de la dictadura de los tres Somoza y de la escalada
marxista-leninista de los sandino-comunistas, a pesar de los tres
gobiernos no sandinistas, uno de ellos, el del reo Alemán
Lacayo, tanto o peor que el de los tres Somoza y el de los Ortega
Saavedra, se ha convertido en uno de los más pobres del continente
americano. ¿Es eso lo que deseamos para El Salvador?
¡Salvadoreños! a votar en las próximas elecciones.
No nos quedemos en casa viendo lo que está sucediendo por
la televisión o la radio. Votemos no por el mejor, sino por
el menos pior, para que no llegue el más
pior.
Yo votaré por el menos pior, y ¿Ud.?
¿Quién confía en el Frente? Nadie que esté
en su sano juicio.
*Columnista de El Diario de Hoy.
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