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Los
lamentos del pequeño Jorge
Jorge
Alberto Jiménez, de dos años, residente del cantón
El Sincuyo, de Tacuba, nació sin el orificio del recto. Aunque
ya fue intervenido, necesita ayuda para recuperarse.
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José Alberto
Jiménez necesita ayuda económica para pagar
una operación que le reconstruya el recto.
Fotos EDH/César Avilés
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Llegar a la casa de la familia Jiménez Mendoza no es nada
fácil. Se deben recorrer senderos escabrosos y sortear varios
charcos de lodo dejados por las constantes lluvias.
El accidentado camino pareciera ser una advertencia de lo que se
puede hallar en ese hogar.
La vivienda de bahareque está ubicada en lo alto de un terreno,
en el caserío El Mameyal, del cantón El Sincuyo, en
Tacuba, departamento de Ahuachapán.
Está rodeada de plantas ornamentales y centenares de cafetos,
y en ella habitan don Juan y doña Catalina junto a sus cinco
hijos. Entre los vástagos de esta pareja se encuentra Juan
Alberto, de dos años, quien sufre de atresia rectal (falta
de recto).
Juan es un niño de piel pálida, escasos cabellos y
de grandes ojos cafés, que denotan tristeza y timidez. No
puede caminar ni hablar, su única forma de expresarse es
a través del llanto y de algunas señas. La atresia,
la desnutrición y la falta de estimulación han originado
la falta de desarrollo sicomotor.
Su abultado abdomen siempre está cubierto por lienzos de
telas, bajo los cuales esconde la colostomía que le fue hecha
cuando apenas era recién nacido. Por los agujeros de la piel
expulsa sus excrementos, que se depositan en bolsas plásticas.
Debido a la pobreza, las bolsas son lavadas y reutilizadas; las
vendas son elaboradas con tiras de tela.
Nació con la enfermedad
Don Juan desconoce el origen o la causa de la enfermedad del último
de sus hijos. Él recuerda como horas después de nacido
el niño, éste fue remitido al hospital Bloom.
El niño nació en el hospital de Ahuachapán.
La misma noche del nacimiento fue llevado de emergencia a San Salvador
para que le hicieran la colostomía. Yo pensé que de
una vez le iban hacer el recto, pero no fue así, manifiesta
don Juan.
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Juan Francisco Jiménez,
padre de José Alberto, pone a secar al sol unas bolsas
de plástico utilizadas por su hijo para defecar. Fotos
EDH/César Avilés
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Mientras el niño se hallaba interno en el nosocomio, don
Juan lo visitaba cada dos días.
Era un gasto tremendo, pero yo me rebuscaba para ir al Bloom.
Algunas medicinas no las compraba porque no tenía dinero.
Las recetas llegaban a mí, pero de ahí no pasaban,
comenta el señor Jiménez.
La familia tuvo que esperar casi dos años para que se interviniera
quirúrgicamente al niño. La operación con la
cual se le hizo el orificio del recto fue realizada hace tres semanas
y ahora está en proceso de cicatrización. La próxima
consulta ha sido programada para el 27 de octubre.
Males al acecho
Pero la atresia rectal no ha sido el único problema de Jorge.
También la desnutrición severa ha perjudicado al niño,
hasta el punto de llevarlo al borde de la muerte. Estuvo ingresado
por desnutrición en el hospital de Ahuachapán. También
se le infectó la colostomía, expresa doña
Catalina.
Pero los males no terminan ahí: los médicos que lo
atienden en el Bloom sospechan de problemas cardíacos, es
por ello que se le practicarán algunos exámenes en
la próxima cita.
Las esperanzas de recuperación son muchas, sin embargo las
posibilidades de lograrlo son muy pocas. Y es que la situación
económica de la familia Jiménez Mendoza es precaria
y no permite que la salud del niño mejore. El deseo de la
familia es ver al niño sonreír y que lleve una vida
sin complicaciones.
No tenemos dinero ni para alimentar a nuestros hijos. A veces
trabajo en el campo, pero ahora la situación está
bien difícil. No quiero que mi hijo empeore, puntualiza
don Juan.
Si desea ayudar a Jorge para que continúe con su tratamiento
puede comunicarse al teléfono 231-7772. También puede
colaborar con víveres, ropa y juguetes.
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Atresia rectal
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Atresia es la palabra que se emplea para significar la falta
de desarrollo de un órgano, generalmente hueco.
En el caso de la atresia anorectal se trata de una deficiente
formación de la unión entre el tejido del intestino,
procedente de una capa del embrión, y el de la piel del
ano, procedente de otra capa.
Normalmente ambas se juntan formando la unión
colo-rectal, a uno o dos centímetros del orificio anal.
Cuando se produce algún fallo en dicha unión
se produce la atresia, no conectando ambos conductos.
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